Empecé a escribir el newsletter hace quince años. Al principio cuando me apetecía, luego semanal. Desde hace cuatro años, diario.
Algunos recibís esto desde el principio, otros os habéis unido por el camino.
De todo, lo más satisfactorio es como cada día uno o más suscriptores me escriben para contarme que por fin lo han conseguido.
Que han vendido a tal precio, que han conseguido tal sueldo o tales ingresos. O que en el último año han mejorado un x% en un empleo o negocio con el que llevaban tiempo estancados.
Delicioso.
Pero más delicioso aún quienes me informan de que se dan de baja. Que soy un obsceno, que no necesitan vender, que vender así no funciona.
Y buscarles en google y no encontrar rastro de ellos.
Gente insatisfecha por defecto que guarda su existencia en secreto.
Dime si no es maravilloso.
Porque significa que cualquier cosa que tú y yo hayamos conseguido se puede multiplicar por 10.
Si tomar café se asemeja a la reacción que la combinación de estos dos tipos de mensajes provocan en mi cuerpo entiendo lo de tu adicción.
Yo no lo sé porque nunca he sido tan flojo de necesitar café.
Te apuntas aquí:
Acepto la política de privacidadLa entrada Adjunto imagen se publicó primero en Luis Monge Malo.
