Revista En Femenino

Alemania ist (nicht) anders

Por Mamaenalemania

Lo primerísimo de todo, agradecer a Pilar Sanchez-Arjona y Diego Ruiz del Arbol este nuevo look que se llevan currando varias semanas para que quede así de estupendo como lo estáis viendo ahora mismo. Ha sido un lujo trabajar con ellos, dos professssionales como la copa de una Fichte que han sabido escuchar, crear y comprender por dónde iban mis tiros (y sin pegarme uno, que ya es...) ¡Mil gracias! A los demás, deciros que los podéis encontrar aquí y ver más trabajos suyos (y comprobar que lo bien que lo han hecho conmigo no ha sido una excepción).

Y ahora... Alemania ist (nicht) anders...

Yo, que a veces me da por pensar y esas cosas, tengo una teoría. Es una gilipollez bastante poco elaborada pero, cuando una no tiene tiempo ni para miccionar a solas, cualquier obviedad verbalizada se parece a inventar la lavadora.

A mi teoría, que me acompaña en las Teutonias noche y día, la llamo sobre la Predisposición a tolerar (¡Tiembla Kant!).

Y es que en mis casi 8 años afincada por estos lares (y algunos más por otros diversos), he llegado a la conclusión irrefutable de que cuanto más opuesto es el entorno, más lo toleramos.

Tú te vas a la Conchinchina pensando que son rarísimos y dispuesta a dejarte sorprender y todo es guay y muy cultural. Luego un conchinchino te pellizca el culo y dudas... ¿será cultural? ¡¿será cochino?! Comen perro y no gritan, luego fijo que es cultural.

Te vas a Alemania pensando que sí, bueno, son rubios y cuadriculados (y muchísimo más civilizados) pero al fin y al cabo son de aquí al lado y oyes, hemos compartido Rey y todo. Así que un alemán se pone a bañar los platos y no lo dudas ni un momento... ¡vaya peazo guarro!

A medida que pasa el tiempo y la cantidad de rubios baña-platos comprobada aumenta, empiezas a aceptar que son rarísimos y te dispones a dejarte sorprender por su cultura.

Y entonces llega el fatídico momento en el que todo (seguro que) es cultural...

No subestimen el momento pancultural, señores, porque un teutón listo (tu maromen, zum Beispiel) sabrá aprovecharse de tu recién estrenado Conchinchina-mood:

Sin ir más lejos, cuando su hermana se casa.

En un castillo muy piji, con guirnaldas de flores y catering.

A tomar por culo de tu casa (600 km., por ejemplo).

Y te diga (la hermana) que o sea, bitte, es súperguay y en el castillo tienen suite nupcial y habitaciones para los invitados.

Ideal von der Tod, vamos.

Y que como tú tienes tres polluelen, pues te ha tocado una grande.

El único problema, te dice, es que no hay muchas... y os tenéis que meter todos (Au-Pair incluída) en una sola.

Conchinchina-mood total, dices que vale, sí, que muchísimas Dankes (y tantreas mentalmente es-sólo-un-día-es-sólo-un-día-es-sólo-un-día).

Y como te ha visto tan tolerante y tan integrada, ha dado palmas con las orejas un ratito y te ha recordado los efectos colaterales de que sólo dispongas de un cuarto...

...que, obviamente, sólo hay una cama. Y que te tienes que traer tú tus colchones y resto de accesorios para posibilitar la pernoctación a 6 en habitáculo compartido.

Cuando se te ocurre decir, de la manera más diplomática que te puede salir en ese momento, que... eeeeee... muchas gracias por el ofrecimiento, sé que tus intenciones son buenísimas, pero es que verás... eeeee... para tí es mucho más complicado hacerte 600 km. con la prole y los colchones que cogerte una habitación en un hotel o pensión o motel o posada o lo que sea...

... la pataleta es suprema.

Viendo que no atiende a razones, acabas poniéndote en modo Estivill total y explicas que por encima de tu cadáverte llevas tus colchones de excursión por las Teutonias. Que te vas a un hotel por tu cuenta (corriente) y riesgo, vamos.

Acordándose de otras situaciones en las que te la coló pero bien colada, Maromen y Familien intentan hacerte comprender que es que aquí se hace así. Que Alemania ist anders.

Y tú dudas, claro... ¿será esto cultural? ¿serán estos hipipollas?

Hasta que decides preguntar por ahí a tus amistades autóctonas, con la mayor delicadeza posible, si es normal aquí eso de „mudarse“ a las bodas.

El descojone generalizado te hace deducir que no, no es normal. Luego son hipipollas integrales.

Y como a Maromen le tienes a mano para esto del terror psicológico, no hay día que pase sin que le caiga algo tipo: „Ains, no sé qué plato llevarme para la boda... ¿tú te vas a llevar tus cubiertos de pescado? ¿no? vaya... ¡con lo favorecido que estás con la pala!“


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