Revista Psicología

Allow me to speak of mental representations (I)

Por Bernardo Pino Rojas
La explicación psicológica de sentido común sostiene que la vida mental de los seres humanos - responsable de la acción cotidiana de las personas adultas normales típicas - está determinada por procesos mentales con poderes causales y de naturaleza representacional. Sin mayores problemas, podemos afirmar que de lo anterior se sigue, al menos, algún grado de compromiso con que:
1. existe una vida mental.
2. la mentalidad humana tiene una explicación.
3. el nivel explicativo de este fenómeno es de carácter psicológico.
4. la explicación psicológica de lo mental refleja fielmente una psicología popular o de sentido común.
5. los procesos mentales típicos causan algo.
6. la causalidad de los procesos mentales es de naturaleza representacional.
7. los procesos causales de la vida mental gobiernas la acción cotidiana de las personas.
Afirmar la existencia de una vida mental, tal como se ha caracterizado, implica aceptar la existencia de aquello que la conforma. De aquí se sigue una visión realista de algún tipo de representación mental, capaz de cumplir con el rol casual de los procesos señalados. Intuitivamente, podemos decir que dichas representaciones debieran estar relacionadas con las instanciaciones de aquellas creencias y deseos que las personas comunes y corrientes reportan poseer cuando justifican la causa de sus acciones. Resulta interesante el hecho de que, a partir de dichas creencias y deseos, la causación mental parece susceptible a ser subsumida por generalizaciones que soportan contrafactuales: Si, por ejemplo, es cierto que don J. Arrate hizo A porque creía B y deseaba C, entonces también lo que es que don J. Arrate no habría hecho A si no hubiese creído B o no hubiese deseado C (aquí la disyunción no es excluyente). Del mismo modo, resulta de cierto interés el hecho de que las instanciaciones de representaciones mentales no sólo podrían causar la conducta sino que también otras instanciaciones de la misma naturaleza. Se entiende que dichas instanciaciones no son sólo creencias o deseos sino que también lo son acerca de algo, y que el pensamiento, concebido como proceso mental paradigmático, puede ser caracterizado sobre la base de aquellas instanciaciones que combinan estados mentales como creencias y deseos, entre otros, con contenido intencional. Luego, los pensamientos pueden causar deseos, y viceversa, como cuando pensar acerca de votar por algún candidato presidencial causa el querer hacerlo, y viceversa. En otras palabras, los pensamientos se causan unos a otros, y tienen como resultado la fijación de creencias. Técnicamente, habría que decir que dichos estados mentales intencionales constituyen lo que se ha dado en llamar las ‘actitudes proposicionales’ (AP), responsables de operar en los procesos cognitivos subyacentes a la conducta inteligente, en el entendido de que dichas APs son la instanciación personal de representaciones mentales compartidas.
Adicionalmente, es parte del sentido común sostener que tanto las creencias como los deseos son evaluables semánticamente. Dicho de otra manera, hay condiciones de satisfacción que tales estados poseerían dentro de una psicología de sentido común de creencias y deseos. En el caso de las creencias, las condiciones señaladas son el estado de cosas en virtud del cual aquellas creencias son verdaderas o falsas. En el caso de los deseos, las condiciones de satisfacción corresponden al estado de cosas en virtud del cual los deseos son satisfechos o frustrados. De este modo, que alguna elección presidencial no se haya decido en primera vuelta hace cierto la creencia de que nadie ha sido electo presidente aún, pero frustra el deseo de que determinado candidato sea elegido presidente. Todo aquel que sostiene (a) que la existencia de estados mentales cuyas instanciaciones (e interacciones) son responsables de causar la conducta, de una manera consistente con las generalizaciones de una psicología de sentido común de creencias y deseos; y (b) que aquellos estados mentales con poder causal son también semánticamente evaluables, recibe el apelativo correcto de ‘realista acerca de las actitudes proposicionales’.
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