Revista Cultura y Ocio

Annabel Lee, poesía y rock

Por Igork
Que el pobre Poe fuera conocido en vida por sus pocos poemas, tiene su coña. Aunque eso sí, el escritor maldito escribía unas poesías realmente bellas, enigmáticas. Felizmente metrificadas. Palabras que traspasan el tiempo, como si los siglos y los años fueran una patraña de los hombres. Como el amor de Annabel Lee, hay cosas que son eternas.

Annabel Lee, poesía y rock

Amapolas como Annabel Lee, by Igor.


Y, oh, estos tipos algo olvidados, la fabulosa banda de rock Radio Futura, versionaron este poema de Poe, Annabel Lee. Grandes músicos y grandes letras. Se nota que los hermanos Auserón tenían intereses y cosas que decir. Ellos, los Radio Futura, son en mi opinión, la única gran banda de rock que ha habido en España.
El vídeo que cuelgo. Bueno, mucho mejor escuchar la música. Dejo más abajo la letra del poe(ma) de Poe.

Annabel Lee


Hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
vivía una doncella
cuyo nombre era Annabel Lee;
y vivía esta doncella sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.
Yo era un niño, una niña ella,
en ese reino junto al mar,
pero nos queríamos con un amor que era más que amor,
yo y mi Annabel Lee,
con un amor que los serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.
Tal fue esa la razón de que hace muchos años,
en ese reino junto al mar,
soplara de pronto un viento, helando
a mi hermosa Annabel Lee.
Sus deudos de alto linaje vinieron
y se la llevaron apartándola de mí,
para encerrarla en una tumba
en ese reino junto al mar.
Los ángeles, que no eran ni con mucho tan felices en el Cielo,
nos venían envidiando a ella y a mí…
Sí: tal fue la razón (como todos saben
en ese reino junto al mar)
de que soplara un viento nocturno
congelando y matando a mi Annabel Lee.
Pero nuestro amor era mucho más fuerte
que el amor de nuestros mayores,
de muchos que eran más sabios que nosotros,
y ni los ángeles arriba en el Cielo,
ni los demonios abajo en lo hondo del mar,
pudieron jamás separar mi alma
del alma de la hermosa Annabel Lee.
Pues la luna jamás brilla sin traerme sueños
de la bella Annabel Lee;
ni las estrellas se levantan sin que yo sienta los ojos luminosos
de la bella Annabel Lee.
Así, durante toda la marea de la noche, yazgo al lado
de mi adorada -mi querida- mi vida y mi prometida,
en su tumba junto al mar,
en su tumba que se eleva a las orillas del mar.
(Traducción de María Condor y Gustavo Falaquera)


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