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Ant-Man: bichos

Publicado el 03 agosto 2015 por Juancarrasco @JuanCdlH

Dentro de la estrategia marvelita de estrenos, esa red bien trazada y milimétrica en la que encaja pieza a pieza todo su universo, esta época del año está reservada para el estreno “B” (en lo referido a su interés masivo, que no necesariamente en calidad), la propuesta aligerada de carga dramática. Esta fue la vía del éxito de Guardianes de la Galaxia, y siguiendo su estela llega a nuestras pantallas Ant-Man, menos “festiva” que la anteriormente citada, pero no exenta de momentos hilarantes inconcebibles en otro tipo de historias superheroicas de corte mucho más cósmico y/o atormentado.

Ant-Man: bichos
Scott Lang (Paul Rudd) es un estafador exconvicto que logra canalizar su lado heroico con ayuda de Hank Pym (el Hombre Hormiga original, interpretado aquí por Michael Douglas, que empieza a tener peor fachada que su padre, el gran Kirk Douglas, quien roza el siglo de edad) y un traje que le permite reducir su tamaño hasta las dimensiones de un insecto, además de lograr la habilidad para controlar a las hormigas, convirtiéndose en suma en alguien bastante más poderoso de lo que pueda parecer a priori. Solo imaginen las posibilidades…

Como se trata de una película de Marvel, casi sobra decir que la faceta visual es más que notable, muy importante a la hora de enfrentarnos con credibilidad a un verdadero abanico de oportunidades desde la óptica de alguien con el tamaño de un dedal. El guión tiene la dificultad de alargarse un poco en su primera parte al hacerse necesaria una explicación de los orígenes del personaje, lo cual también echa el freno al descoque cómico para tratar con pies de plomo y mil lupas al que tiene toda la pinta de ir a formar parte de la próxima alineación de los Vengadores. Aquí no se da puntada sin hilo.

Como se trata de una película de Marvel, los guiños al fan son parte del show, el cameo de Stan Lee tan indudable como esperado y el peldaño hacia otra historia para que todo esté enlazado y no se nos ocurra perdernos lo siguiente va más allá de los característicos epílogos postcréditos, que también cumplen su misión si tenemos la paciencia de no levantarnos cuando salen las letras del final.

Y como se trata de una película de Marvel, la espectacularidad está garantizada, y la vuelta de tuerca para aportar algo distinto que dinamice y borre de nuestra mente la posibilidad de pensar que el producto está agotándose se plasma en unos combates minúsculos casi más allá del ojo humano entre juguetes y utensilios domésticos, y un protagonista acertadamente atípico. Paul Rudd, un actor solvente con gran facilidad para la comedia, se antoja la elección perfecta para encarnar a un caradura socarrón perseguido por las circunstancias y sin necesidad, esto sí es más o menos novedad, de una musculatura de levantar pesas con las pestañas antes de desayunar. Su trabajo actoral está a la altura de lo mejor de la cinta, junto con la interacción con las hormigas, la aparición de algún Vengador, ahí es nada, y el momentazo del llavero que no es un llavero.

“Marvelfans”, estáis de enhorabuena, porque la rueda del mundo de los superhéroes en el cine sigue rodando veloz y en línea recta.

Dirección: Peyton Reed. País: USA. Duración: 117 min. Género: superhéroes. Reparto: Paul Rudd (Scott Lang / Ant-Man), Evangeline Lilly (Hope Van Dyne), Michael Douglas (Hank Pym), Bobby Cannavale (Paxton), Michael Peña (Luis), Corey Stoll (Darren Cross / Chaqueta Amarilla), Hayley Atwell (Peggy Carter), Judy Greer (Maggie), Jordi Mollà (Castillo). Guión: Joe Cornish y Edgar Wright; basado en los cómics de Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber. Música: Christophe Beck. Fotografía: Russell Carpenter. Estreno en España: 24 Julio 2015.


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