Revista Arquitectura

Arquitectura para la gente

Por Arquitectamos
A Ekain Jiménez, que ha contado esta noticia en
Bluesky, y de quien he tomado la información.

Se ha convocado un concurso internacional de arquitectura para proyectar el Museo Nacional de Ecuador, y finalmente, entre 17 finalistas, ha ganado la idea de Alberto Campo Baeza + MAODA, titulada "Ecos del Sol".

Enhorabuena. Pero no mucha.

Arquitectura para la gente

Nada más conocerse el fallo del jurado han saltado las opiniones de la gente, de los ecuatorianos llamados a disfrutar del estupendo museo nacional de su país [Tomo algunas de Instagram]:

* Corresponde a la sociedad alzar su voz contra este despropósito..!!

* No hay que permitir que se construya esa monstruosidad

* Ecuador no puede concebirse en el minimalismo, Ecuador es MAXIMALISMO (Colores, relieves, tradiciones, patrones, texturas, etnias, regiones, volcanes, etc)

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* que no sea ni opción

* El diseño Japonés es el mejor

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* Horrible fatal la caja de cemento

* Horrible. Sin un árbol. Parece un container

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* El de Japón estéticamente se acopla al lugar y cumple con las especificaciones de que para los museos no puede haber mucha luz, para poder proteger los artes y todo lo que se exponga.

* Hay que organizar como sociedad eso está Feisimo

* Firmemos por una re calificacion [y después hay una url]

* Yo quiero firmar

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* Es un reflejo perfecto de ecuador: la oportunidad desperdiciada de tener algo mejor, el odio al peatón y al árbol, y sobre todo la corrupción

* La peor mierda que he visto.

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Creo que como muestra de opiniones puede valer. En el enlace que he puesto hay ahora mismo 540 opiniones y me he aburrido buscando alguna favorable. Me he rendido sin encontrarla.

Y otro que se ha rendido es el ministro, que ha corrido a anunciar lo mismo que anunciaba yo cuando, en mi cuarto de estudiante, me decía que si metía la pelotita entre los soportes del radiador aprobaría el examen: "Esta no vale. Esta no vale".

Él ha dicho lo mismo pero con otras palabras; más largo: "La Empresa Pública convocará a los finalistas de este concurso para que presenten sus propuestas y nosotros, junto a ustedes, elegiremos el diseño definitivo".

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Incluso un influencer de allí, estudiante de arquitectura, dice que está haciendo el Proyecto Fin de Carrera en esa zona, que ha estudiado concienzudamente, y que ese proyecto ganador no ha tenido en cuenta... Sí, claro: todo el mundo puede opinar, pero este joven es un estudiante de arquitectura y se ve con las conchas suficientes como para enmendarles la plana a unos muy brillantes y muy experimentados arquitectos. (Pero qué voy a decir yo, que desde aquí digo siempre lo que me da la gana y critico a gente mil veces mejor que yo).

La historia parece que va a acabar bien, porque, como he dicho, las quejas unánimes han frenado el proceso y el ministro ha reculado. Este proyecto (ganador) se descarta y la empresa pública, junto con los políticos y el pueblo, elegirán la propuesta que se va a construir (que parece cantado que va a ser la japonesa).

(Bueno, y todo esto suponiendo que la gente dé por buena la elección de finalistas y se pronuncie solo sobre ellos, y no pida empezar desde el principio. En todo caso será curioso ver cómo organizan el voto, cómo hacen campaña los diversos autores, cómo se controla la limpieza del proceso electoral, y cómo el proyecto finalmente elegido despierta el entusiasmo del pueblo).

(Supongo que a Campo Baeza y a MAODA les darán el dinero del premio -o si el premio era el encargo les darán alguna indemnización- y les dirán que no vuelvan por allí. Como le hicieron al de la aceituna).

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No más arquitectos con talento ni jurados expertos. Que elija la gente. Al fin y al cabo, la arquitectura es para la gente. Incluso en una casa particular, el espacio interior le pertenece a sus dueños, pero la imagen externa es de la ciudad, de la colectividad. Quiero decir: ten en tu salón los jarrones que quieras, pero si pintas de fucsia la fachada y la llenas de angelotes barrocos yo tengo derecho a protestar, porque eso afecta a mi vida.

Cuánto más si se trata de un edificio público: entonces me pertenece tanto su imagen exterior como su espacio interior, y por lo tanto mis quejas han de ser escuchadas.

¿Lo hacemos así entonces? ¿Decidimos por aclamación popular cómo han de ser nuestras ciudades y nuestros edificios? Es todo demasiado complejo, demasiado normativo, demasiado profesional, demasiado técnico y demasiado de todo como para dejarlo en manos de gente inexperta, pero al mismo tiempo es esa gente inexperta la que lo va a sufrir a diario.

También podemos decir que el vuelo de mi avión o la operación de mi estómago es algo que me importa y me afecta a mí, y sin embargo sería absurdo que por ese motivo yo debiera decidir los procedimientos técnicos de ambas acciones. Sin embargo, ese argumento es fácilmente desmontable en la arquitectura demagógica: solo tenemos que decir que dejaremos en manos de los profesionales que la estructura no se caiga y que el aire acondicionado funcione, pero que nos reservamos decidir sobre la bonitez y la adecuación del edificio.

Es un tema muy espinoso: "la arquitectura es algo demasiado importante como para dejarla en manos de los arquitectos". Eso es cierto. Por tanto, dejémosla en manos de los influencers y de los autotitulados de listos en general. Dejémosla en quienes, ayunos de conocimientos y de habilidades específicas, son opinólogos todoterreno gracias a su evidente sentido común.

Porque, en definitiva, todo esto trata de sentido común, ese sentido del que, según Descartes, todos nos sentimos suficientemente provistos (nadie añora tener más) y, según Bertrand Russell, es uno de los mayores, si no el mayor, generador de prejuicios. ¿Para qué estudiar nada, si tengo sentido común?

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