Revista Cultura y Ocio

Así llegan los crímenes (últimos párrafos):

Publicado el 20 diciembre 2014 por David David González

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En una ciudad que conozco hay una calle que lleva el nombre de un famoso poeta. Una tarde, en un programa de televisión, entrevistaron a los vecinos de dicha calle. Les preguntaron si sabían por qué su calle se llamaba así. Preguntaron, no sé, a diez o quince vecinos de todas las edades y condiciones. Nadie sabía quién era aquel famoso poeta. Un poeta, por cierto, que a todos los que fuimos a un colegio o a un instituto debería al menos sonarnos de algo. Un poeta romántico.


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Yo, que me creía realista, me he dado cuenta estas últimas tres semanas, que en realidad lo que soy es un romántico empedernido. Un soñador. La realidad es otra. La realidad no soy yo. La realidad, en mi caso, es que a nadie, a casi nadie, le interesa ni lo que escribo ni lo que, en general, ofrezco en mi blog o donde sea. No me hace falta mi CI para darme cuenta de eso. Verás, te voy a contar algo, algo importante, al menos para mí: las personas que se han preocupado por mí estos duros días de invierno en que, por primera vez en mi vida, he probado el sabor de la soledad.22
Una de ellas, es una sirena rubia con muletas que a base de mucho coraje, esfuerzo y, sobre todo, mucho trabajo, ha logrado alcanzar las estrellas. Un ejemplo a seguir. Esta mujer, estos días, me enviaba sencillas recetas de cocina que hasta un inútil como yo sabía preparar. Esta mujer me enviaba algo mejor, sus palabras: Venga, David, si yo con mis limitaciones estoy aquí, tú también saldrás adelante... Ayer mismo, esta mujer asistió al recital de Rap y Poesía. Una de las escasas personas que acudieron. Con sus muletas. En primera fila. Muchas Gracias, Montse.23
Un amigo me escribe, conociéndome: Antes de meterte en líos, habla conmigo... Otro: Si te ves muy jodido, habla conmigo, no tengo mucho pero algo rascaremos... Otros, muy pocos, que están como yo, algunos con muchas más responsabilidades, me enviaron sus palabras de ánimo... Se pueden contar con los dedos de una mano... Lo mismo que a Montse: Muchas Gracias.24
No voy a mencionar aquí a otras dos personas, una de ellas lectora fiel de mi obra y la otra, poeta. Cuanto menos sepa el enemigo sobre el amigo, mejor. Muchas Gracias, también.
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Por último. Algo que no me esperaba ni de coña. Hay gente que tiene más fe en mi talento poético que yo mismo, que ya es decir. Una de estas personas, a la que voy a llamar Lafcadio, me escribió un mensaje en el que me decía, y cito textualmente: Voy a ingresarte 200 €. Creo que podré hacerlo todos los meses... Sí. Pensé en el viejo Buk y en su editor. Pero mi amigo no es editor y yo no tengo en mi cuenta los millones por la venta de la casa de mi padre, como tenía, en palancas, Bukowski, con lo cuál, para mí, tiene mucho más mérito el gesto de mi amigo. A él no le daré las Gracias. Se las doy en cada mensaje que nos cruzamos.26
¿A dónde quiero ir a parar? A esto: Que una cosa es no rendirse y otra muy distinta romperte la crisma contra una roca a la que nunca vas a mover ni un puto milímetro del suelo. Cuando peleo, la palabra rendición no entra en mi vocabulario. Pero cuando ya no sé ni por qué ni por quién ni para qué estoy peleando, la pelea carece de sentido: se convierte en una pelea con tu sombra: no tienes la menor posibilidad de ganar. Ni a los puntos. Solo ahora, con 50 tacos, caigo en la cuenta de que, en realidad, llevo más de 15 años peleando contra mi sombra. Hace relativamente poco una amiga mía me dijo: Si todavía estás a tiempo, me aconsejó: Entra en la rueda. Que viene a ser lo mismo que decir: Si todavía estás a tiempo, véndete... Y aunque, visto lo visto, es un buen consejo, ¿en qué me convertiría eso a mí? No. No he llegado hasta aquí para coger ahora el camino fácil, el atajo de los artistas que, a mi juicio, no confían lo suficiente en su talento como para tener que recurrir a hacer trampas. Así pues, el final de este texto que iba para novela y se ha quedado en relato, que no cuento, solo podía ser este:David no escribe.David trabaja.

Como todos.David González20/12/2014


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