Revista Arquitectura

Átomos

Por R1ca7d0
El concepto de átomo (que significa indivisible) fue enunciado por vez primera* en la Antigua Grecia por un tal Demócrito, filósofo y matemático nacido en el s.V a.C., como contraposición a la hipótesis de Anaxágoras, otro filósofo griego que sostenía que la materia era divisible ad infinitum.
Sin embargo, el concepto de átomo no fue tomado en serio por los científicos hasta el s. XIX. Posteriormente, en el s. XX, gracias al espectacular avance de la física nuclear, se comprobó que el átomo puede subdividirse en partículas aún más pequeñas: protones, electrones y neutrones. En los años 70, gracias al desarrollo de los aceleradores de partículas, se demostró que protones y neutrones están formados por partículas más simples llamadas quarks. Nuevas investigaciones han puesto de manifiesto que existe todo un universo de partículas subatómicas: leptones, gluones, preones, etc.
¿Tendría razón entonces Anaxágoras en su hipótesis de las semillas infinitas?
(*) Hay quien atribuye la patente del pensamiento atomísta al pensador fenicio Mosco de Sidón, nacido allá por el s. XIV a.C. A su vez, alrededor del s. II en las tierras lejanas de la India,  otro filósofo conocido con el sobrenombre de  Kanada (el que come partículas), parece que también le dió al coco con esto de la indivisibilidad de ciertas partículas mientras desmenuzaba la comida que tenía en el plato. Nuestros padres nos insisten en que con la comida no se juega, pero a veces ese juego tiene interesantes resultados. Como decimos, Kanada le daba mucho al coco, tanto que llegó a enunciar, casi dos milenios antes que Newton, una incipiente teoría de la gravedad. Al igual que su colega inglés nacido en el s.XVII, Kanada dedujo que el responsable de la caída de los objetos era el el gurú-tua (la ‘calidad de lo que pesa’).
¡Si va a a ser verdad que todo está inventado!

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