Revista Diario

Autosabotaje y miedo al éxito

Por Chak
Autosabotaje y miedo al éxitoAutosabotaje, miedo al éxito, baja autoestima... ¿alguien me puede ayudar? ¿Qué carajos me pasa? He pasado la mitad de mi vida tratando de obtener el reconocimiento de la gente (de mis padres, mis amigos, mis maestros, mis jefes, mi esposa...) por lo que hago. Me frustro cuando no lo encuentro, pero lo descalifico cuando finalmente llega. ¿Qué me pasa?
Sí estoy neurótico, soy bipolar y tengo una autoestima que en mi etapa depresiva puede llegar a -10. En ese punto soy el sujeto más imbécil del mundo, el más inútil, el que sobrevive por la misericordia de Dios y la inoperancia de la sociedad que ha aprendido a dejar vivir a parásitos como yo.
A partir de entonces comienza el ascenso. Y cuando finalmente llega un reconocimiento, por mínimo que sea, mi mente (acostumbrada a tirar todo lo bueno y a ensalzar todo lo malo) lo descalifica.
Me explico: Hace unos días fue la fiesta de fin de año de la empresa. Por órdenes de la directora general, cada gerente de área tuvo que designar a tres empleados que, por alguna razón, sobresaliera. El día de la fiesta, frente a toda la empresa a esos empleados "sobresalientes" se les entregó un reconocimiento (un diploma). Yo fui uno de ellos.
No sabía, pero lo sospechaba. Uno de mis compañeros, muy amigo de mi jefe me insistió para que no faltara a esa fiesta a la que generalmente no voy. Fui y me dieron el diploma. Subí al estrado, mi jefe me dio un abrazo, me felicitó y me tomaron una foto con él... Me sentí ridículo. ¿Por qué me daban un reconocimiento? ¿Qué hice para merecerlo? ¿Hice algo sobresaliente? No he encontrado una respuesta positiva. Desde mi punto de vista no he hecho nada sobresaliente en mi trabajo. Cumplo con lo que me toca hacer y nada más. Entrego a tiempo, no doy mi mejor esfuerzo porque simplemente ya no tengo ganas de esforzarme. Doy lo que tengo que dar para que no me molesten, para que no me reclamen, para no tener que entrar a las oficinas con cola entre las patas y salir con la cabeza gacha. ¿Eso me hace merecedor de un reconocimiento?
Al parecer sí. Y al parecer también me hace merecedor de la mala vibra de mis compañeros que de lambiscón, cortado y mediocre, creo, no me bajan. No me consta, pero lo siento. O será ese pequeño gran delirio de persecución que tengo... O será que sencillamente le tengo más miedo a sobresalir ya sea para bien o para mal. Mi sed de invisibilidad me orilla a quedarme entre la muchedumbre, a no llamar la atención, a pasar desapercibido, que la gente no me vea, no me hable, no piense en mí. Quisiera simplemente desaparecer de este mundo y olvidar que estuve aquí. Pero no, cientos de personas saben que estoy vivo, que estoy aquí, que trabajo, que como, que respiro, que camino y a veces hablo. Entonces hice algo bien, o por lo menos lo hice menos mal que otros y me reconocen frente a toda la empresa. Resultado: me nulifico.
Me vuelvo a preguntar ¿por qué yo? No hago nada sobresaliente, sólo cumplo. Se lo comento a mi esposa, que sufre con mis pensamientos y me dice: "Si tú no te la crees, nadie te la va a creer". Tiene razón, y luego añade. "Yo soy muy fácil de convencer, y si me dices que eres un pendejo, entonces yo también lo voy a creer".
No me gustó su idea por cruel, pero puede funcionar. Cambiaré las preguntas: ¿Por qué me interesa tanto tener el reconocimiento de las personas de quienes busco alejarme? ¿Por qué no puedo aceptar que simplemente hago bien las cosas de vez en cuando? ¿Por qué le tengo miedo a sobresalir? Notablemente tengo un gran problema con aceptar el reconocimiento, el crédito por algo bueno, lo que sea. Siempre que algo bueno me sucede, busco las razones fortuitas, o descalifico mis propios triunfos acreditándolos a errores de otros, al azar o al mal criterio...Y cuando llega el fracaso, entonces es algo natural, injusto, pero predecible: el mundo está en mi contra.

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