Barcelona es cosmopolita a rabiar. Una ciudad privilegiada que lo tiene todo: mar, playas, ocio, historia, cultura y lengua propia, una arquitectura única, una gastronomía sorprendente y el mejor equipo de futbol del mundo. Fue sede de los JJOO de 1992. Y Antonio Gaudí, su más internacional arquitecto, le dio una entidad propia haciendo de ella el epicentro del Modernismo mundial.
Barcelona y Gaudi han conseguido crear una conexión mágica con su visitante, por ello la UNESCO consideró y declaró a siete de sus obras, Patrimonio de la Humanidad.
Hay que tener en cuenta un factor esencial: para los jóvenes, los viajes representan una forma de aprender, de conocer otras personas y culturas, de evolucionar y desarrollarse personalmente. El viaje forma parte de su identidad.