Revista Arte

Bilbao confinado en la mirada de Ballester

Por Photosatriani @artimprove

El artista multidisciplinar José Manuel Ballester trabaja con el espacio, la luz, la ausencia y la presencia percibida. Sus cuadros deshabitados, sus bosques de luz, sus arquitecturas con memoria, sus noches en el Rijksmuseum, sus caminos iluminados, nos empujan a mirar dentro y a pensar con una clave de lectura propia lo que él propone en sus fotografías.

Bilbao confinado en la mirada de Ballester

Sus trabajos son como la instanciación visual del potente y penetrante arranque de Océano Mar, la obra maestra (en mi opinión) de Alessandro Baricco.

Un paisaje absoluto, hecho de mar y arena es mundo que pasa y nada más, es el mudo existir de agua y mar. “El destello de un hombre es suficiente para dañar el resto de lo que sería un momento que podría convertirse en verdad y en cambio, de inmediato vuelve a ser espera y pregunta, por el poder simple e infinito de ese hombre que es una fisura y un rayo de algo que va a ocurrir”.

En el Guggenheim de Bilbao hasta el 21 de Febrero, en una sala recóndita del piso 0, se encuentra una exposición del artista José Manuel Ballester que incluye una serie de fotografías que el artista realizó en Bilbao en el mes de abril 2020, durante el confinamiento ocasionado por la pandemia de la COVID-19. Solamente el llegar a esta sala conlleva un viaje en el silencio del espacio curtido por las impresionantes obras de Richard Serra. Es como un aperitivo emocional de lo que se verá en la exposición de Ballester.

Esta vez Ballester no tuvo necesidad de ninguna herramienta para quitar los humanos de sus creaciones; las fotos gigantes que se encuentran en el Guggenheim son las fotos de una Bilbao vaciada por el confinamiento. Casas, hospitales, carreteras, aeropuerto, metro; ninguna traza de hombre. Solo sus huellas, solo la inquietud de saber que toda la gente que no estaba, en realidad estaba a unos pocos metros de donde el artista estaba haciendo las fotos; encerrada en sus casas, protegiéndose de un enemigo invisible que flotaba por el espacio. Esta presencia-ausencia es en mi opinión la sensación que se siente cuando se está delante de las imágenes de Ballester; cada uno vuelve en su cabeza a aquellos días nunca vividos y recuerda el silencio que se escuchaba, el miedo que se sentía, la incertidumbre que se apoderaba de nuestras vidas. Nosotros nos proyectamos en aquel silencio y en aquel vacío; nos transformamos en unos viajeros a ninguna parte.

En la misma sala, se propone el “Gernika vaciado” que Ballester creó para la serie “Paisajes Escondidos”. En el cuadro que por antonomasia se asocia a la brutalidad humana, vaciado de la presencia humana, la luz y la flor que brota de la muerte, toman el máximo protagonismo, creando una bonita metáfora con la esperanza que hoy en día necesitamos para seguir la lucha contra la pandemia. La exposición se completa con un montaje visual del resultado de aquellos días fotográficos que Ballester pasó en Bilbao, acompañado con mucho acierto de bertsolari que añaden anhelo y desgarre a la sensación que las imágenes provocan en el espectador.

Bilbao confinado en la mirada de Ballester
Lockdown Flowers – Photosatriani

En aquellos días todos nosotros estábamos reingenierizando nuestras vidas para asimilar la nueva realidad. En mi caso he tenido la suerte de mantener integro mi trabajo gracias a la tecnología y no he querido además perder la necesidad de crear a través de la fotografía. La imagen anterior es un ejemplo de esto; he usado un ramo de flores que recogí en el jardín de mi suegro el día antes del cierre total y que he ido fotografiando durante los tres meses de confinamiento. Con esta imagen quiero trasmitir el antes y el después o el ahora y el futuro del tunnel que ya hemos recorrido o que todavía vamos a tener que recorrer. Mio es también el artículo Lockdown Flowers que he escrito para la plataforma Dodho en el cual reflexiono a través de la fotografía sobre el periodo de confinamiento.


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