
La nueva temporada de Black Mirror presenta seis historias mucho más variadas y revolucionadas de lo que podríamos haber visto en sus dos temporadas anteriores
Si las temporadas hechas para Channel 4 ya eran un cañonazo para cualquier cosa vista antes en televisión, los creadores de Black Mirror vuelven a mover la cabeza una y otra vez, con situaciones que sacuden al espectador y permanecen en nuestra mente, ya sea admirándolas o estremeciéndonos.
En esta tercera temporada producida para Netflix, la tecnología vuelve a ser clave y es llevada al extremo, pero ahora aparece un juego constante con las emociones, el terror, la realidad y la ficción, la estructura de las historias e incluso una nueva forma de abordar el género policíaco. Aquí las impresiones -sin spoilers- de los seis capítulos.1. Nosedive
Hoy por hoy, las redes sociales ocupan -en la vida de muchos de nosotros- un porcentaje importante. No hay duda que para algunos su existencia se basa en éstas. ¿Qué propone Nosedive? Que las redes sociales son una fuente terrible de competencia para proyectar la imagen superficial que deseemos, distinguiendo la personalidad de los individuos en números de popularidad. Lo cual es absurdo pero ¡cómo le ponemos atención! La fama que tanto se habría deseado en la época de esplendor de la televisión -por querer salir en ella-, ya la tenemos en las redes sociales. Con todo lo que implica. 2. Playtest



Ver el episodio y creer que lo que plantea no es la forma como han sido instruidos los ejércitos en las guerras, es quitarle el beneficio de la duda a Black Mirror. Sería brutal saber que, en efecto, los soldados pasan por una manipulación más allá de la educación, sino que es en los rincones de la mente. Una emotiva manera de describir el sin sentido de la guerra.

La crueldad y el acoso virtual serían dos cosas que definirían bien el internet, contrario a la libertad e inteligencia con el que se llega a presumir. Este último capítulo de 90 minutos de duración extiende un hecho tan sencillo como los asesinatos, ¡en un plan colectivo por internet para matar a través de abejas! Imaginación pura que sugiere, de nuevo, cómo las redes sociales se usan para unirse y acabar con la vida de las personas.
Si algo es un hecho después de ver esta tercera temporada, es que Black Mirror juega y compite contra sí misma. No hay otra producto audiovisual como él y eso, en parte, es para agradecer. Aunque debería ser una inspiración para los guionistas y productores para hacer series con menor cantidad de epsiodios y traducida en historias cuidadas de mayor calidad.
