Revista Ciencia

Boletin de Hospitaleros Voluntarios, marzo 2016.

Por Daniel Paniagua Díez
Boletin de Hospitaleros Voluntarios, marzo 2016.
BOLETÍN INFORMATIVO Nº 78
Marzo de 2016
In memoriam:
Mª Ángeles Arregi
Fernando Imaz nos comunicó a principios de febrero la noticia de la muerte de esta hospitalera veteranisima a los 84 años de edad. Hospitalera de nuestra Asociación desde 1997, comenzó en Roncesvalles su servicio a los peregrinos; no por esperado, ha resultado menos doloroso, pues era una persona muy especial. Creo nunca un nombre se adaptó tan perfectamente a una persona, era muy dulce, frágil, delicada, con los ojos azules, su pelo blanco y una mirada que transmitía tranquilidad: un verdadero ángel. Estuvo ejerciendo de hospitalera en San Sebastián, hasta hace unos dos años, cuando ya las fuerzas le abandonaron dice Fernando. Descanse en paz.
José Sánchez Vadillo +24 de enero de 2016
Isabel, su esposa y también hospitalera voluntaria, nos dio la triste noticia del fallecimiento de Pepe que llevaba un tiempo enfermo. Recordaba Isabel cuánto le gustaba ser hospitalero y cómo los dos lamentaban no poder ir a los albergues a ayudar a los peregrinos. Desde el minuto 1 de su cursillo hace unos años ya en Grañón, se mostró encantado con la idea de este voluntariado en el Camino
que tanto quería. Descanse en paz.
Otros dos hospitaleros que nos preceden hasta el albergue final. Que Dios los tenga en su mano y Santiago. Pedimos una oración por ellos.
AÑO DE LA MISERICORDIA
El Papa Francisco nos ha convocado a toda la Iglesia para que celebremos desde el 8 de diciembre del pasado año hasta el 20 de noviembre de 2016 el Jubileo o Año santo extraordinario de la Misericordia.
¿Cuál es el sentido bíblico del año jubilar?.Cada 50 años, el alegre sonido del jobel (instrumento de música) recorría las montañas y los valles, dando comienzo al año jubilar. Era el año del perdón, sí, pero no del perdón de los “pecados” por parte de Dios, sino del perdón de las deudas económicas, las deudas que ahogaban la vida de la gente más pobre; los pobres quedaban libres de
sus deudas, los esclavos recuperaban la libertad. Los campesinos obligados a enajenarse de la propiedad de su tierra, la recuperaban. Podían respirar. Podían vivir. Era el jubileo.
Vino Jesús, y también Él un día proclamó el año jubilar en la sinagoga de Nazaret. Y en adelante todas sus palabras y toda su vida se convirtieron en rostro de la Misericordia: denunció las injusticias, anunció la liberación a los oprimidos por el poder del Imperio y de la religión, reclamó la cancelación de las deudas, compartió la mesa con todos, curó a los heridos, se hizo buen samaritano.
En eso consiste el jubileo de la Misericordia.
La Misericordia es la característica que mejor podemos atribuir al Dios cristiano. El papa Francisco lo repite frecuentemente: Dios tiene dos nombres, Padre y misericordioso. Sin embargo este atributo de Dios ha sido muchas veces callado debido a que el cristianismo se ha contagiado de las religiones y filosofías contemporáneas que han hecho que le atribuyamos a Dios conceptos inadecuados, como todopoderoso, justiciero, inflexible, que castiga a los malos y a los buenos como se descuiden...
El Dios que nos está manifestando Jesús es distinto al que muchas veces hemos encontrado en nuestros catecismos. Por eso el Papa afirma en la convocatoria del jubileo “el rostro de la Misericordia”, que en la actualidad el Espíritu nos llama a hablar de Dios a las personas de un modo más comprensible. Estamos llamados a anunciar el Evangelio de un modo nuevo... Estamos llamados a ser un signo vivo del amor del Padre que consuela, perdona y ofrece esperanza para todos, nos dice Francisco, el Papa de la Misericordia. Pero, por desgracia, aún seguimos rezando: “Y porque puedes castigarnos con las penas del infierno”.
Francisco nos invita a hacer de nuestras parroquias e instituciones oasis de Misericordia. Por eso el lema del año santo es “Misericordiosos como el Padre”. En el número 15 de la bula que comentamos nos dice Francisco cómo podemos ser misericordiosos como el Padre: “Abriendo el corazón a los que viven en las más contradictorias periferias que crea el mundo moderno; curando las heridas de los que no tienen voz y son víctimas de la indiferencia; lavando sus heridas con el óleo del consuelo; abriendo nuestros ojos para ver la miseria del mundo; que nuestras manos estrechen las manos de los que sufren para que sientan el calor de nuestra presencia; que su grito sea el nuestro y juntos romperemos las barreras de la hipocresía; entrar todavía más en el corazón del Evangelio donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina; acercarnos a los que están solos y afligidos; perdonar al que nos ofendió; rechazar cualquier forma de violencia. “No olvidemos -termina el Papa- que en la carne de los más débiles se hace presente el rostro de Cristo mismo como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, refugiado, para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos, lo asistamos con cuidado, pues en el ocaso de nuestra vida, nos dice San Juan de la Cruz, seremos juzgados en el amor”.
“Felices quienes mantienen un corazón vivo y atento, lleno de ternura y misericordia”. (Espiritualidad para tiempos de crisis)
Jesús García, párroco de San Juan Bautista en Grañón.
Mi primera experiencia como hospitalera. Zamora, primera quincena de junio de 2015
El verano de 2014 fue un año determinante para mi. Distintas cuestiones personales me llevaron a querer vivir una experiencia que sólo me pertenecía a mí; por eso, he dejado todo –trabajo, familia y amigos- y me encontré sobre la carretera a Compostela por la que caminé desde Saint-Jean-Pied de Port hasta Santiago. ¡800 kms en 31 días de Camino!
Volví transformada. A mi vuelta hice algunos cambios: dejé de lado el trabajo que me oprimía, ajusté la manera de vivir con mi marido y mis niños, tomé conciencia de lo que quería ser y de lo que podía dar. Y sobre todo, me sentí lista para ser más que para tener.
Quise proseguir la experiencia de Compostela desde otro punto de vista: el de la hospitalera que acoge, que da pero también recibe. Y estoy muy feliz por la oportunidad de poder realizar este proyecto.
Es importante para mí presentar algunas reflexiones tras mi paso por el albergue de Zamora. Es lo que me parece más auténtico aunque en primer lugar quiero hacer algunas observaciones o comprobaciones.
Observaciones o comprobaciones
Ser hospitalera: tres verdaderos retos por superar
Con su compañera: vivir durante 15 días con alguien quien inevitablemente no se eligió y que no se conoce de verdad al principio, puede resultar arriesgado. Es necesario, por supuesto, una buena dosis de humildad, comprensión y apertura para ponerse de acuerdo sobre el funcionamiento de los lugares, las elecciones, las maneras de hacer. Se dice mí que soy alguien abierto y de fácil convivencia; sin embargo fue necesario adaptarse, y soy muy feliz puesto que después de estos momentos intensos que vivimos juntas, mi socia es ahora una amiga preciosa y verdadera.
Con los peregrinos: la acogida puede, a veces, tener límites que es necesario mencionar. Es así cómo es posible estar realmente disponible para los otros, sobre todo en contactos transitorios. ¿Qué tipos de contactos se han de favorecer con los peregrinos? ¿Cómo acogerlos? ¿Qué suyo dar, qué ellos negar? ¿Qué límites imponer, con el fin de ayudarlos aún más? Pienso que es necesario encontrar el justo medio entre una presencia constante con los peregrinos y el hecho de dejarles el lugar del que tienen necesidad para vivir lo que tienen que vivir. En realidad, estar para la escucha, simplemente.
Consigo mismo: ser hospitalera, es debilitarse, desenvolverse en un lugar inusual, en compañía de personas desconocidas, perder los puntos de referencia, poner mis valores la prueba, deber cuestionarse, sin descanso. Afianzado en un diario que se construye día a día, es importante centrarse en sí y tomar apoyo en otros. ¡Una extraordinaria lección de vida!
El peregrino, ese humano extraño
Son diferentes cada día, se parecen todos, y pero son únicos. En busca del camino que debe seguirse, llevando sus mochilas y sus historias secretas, apestando y bonitos a la vez… Humanos en marcha con lo que saben o ignoran, con lo que creen u olvidan.
¿Pero quién es peregrino y quién no lo es? El límite es a veces fino entre el peregrino, el caminante, el itinerante, el turista… A la base por supuesto, la definición es simple: es necesario tener una credencial e ir hacia Compostela. ¿Pero incluso a estas condiciones, son de verdad peregrinos en búsqueda, en búsqueda ellos mismos o de Dios?
¿Por otra parte, debemos dejar gente afuera, con el pretexto de que su camino no se define claramente o que su credencial parece inexistente? ¿Cómo situarse, como humano, como hospitalera? Por mi parte a veces fue difícil trazar un límite, hacer elecciones, tomar una decisión. Pero siempre lo he hecho siguiendo lo que mi corazón me soplaba a la oreja. Y no me no decepcionó nunca.
La estancia en el albergue: duración y procedencia de los peregrinos
Al principio, encontraba que era corta… Pero considero ahora que es una duración perfecta. Puede ser difícil cruzar con tanta gente en un tan corto período. En mi caso, tuve la impresión de ver pasar el mundo ante mí: cerca de 300 personas, de 22 nacionalidades diferentes. Es enorme. Una duración más larga podría crear una clase de cansancio y limitar la calidad de los contactos con los peregrinos. Una duración más corta por el contrario, no permite tener el tiempo necesario para entender la magnitud del hecho.
Algunas reflexiones personales…
Mis esperanzas
Dar lo que recibí cuando yo misma estaba en el Camino. Encontrar este ambiente del Camino, con gente que me comprende y comparte esta misma búsqueda. Ir al encuentro de mí misma poniéndome en situación de fragilidad y apertura.
Mis temores
Tener de la dificultad de comunicar con otros debido a las barreras de lengua. Hablo un francés impecable, un inglés medio y un español inicial. No conseguir dar lo mejor de mí misma. Dejar mis preocupaciones personales.
Mis decepciones
No haber podido comunicar tanto como habría querido en español; mi compañera hablaba casi solamente en inglés, por eso es más bien en esta lengua que he comunicado.
Mis buenas sorpresas
¡Un hospitalero no es un peregrino! De las parejas que hacen el Camino de Santiago para aprender a conocerse y a vivir juntos. ¡Hay muchos caminos, y hay peregrinos profesionales, que los recorren todos! Muchos veteranos sobre la Vía de la Plata, gente que a menudo ha ido sobre los distintos caminos de Compostela.
Mis alegrías
La preparación de la cena en compañía de los peregrinos. Las mañanas – salida de los peregrinos; cada día el final y la continuidad del Camino. Cada día, en la apertura del albergue, noticias descubiertas, sorpresas que nos esperaban. Es allí el concepto esencial de la acogida: abrir la puerta al que llega y qué más da lo que hay detrás.
Mi desesperación
Observar todos estos peregrinos volver a salir, ir hacia Santiago y yo permanecer allí… Era mi trabajo esta vez, pero fue difícil a veces. La llamada del Camino es fuerte, pero ningún pesar por mi parte: ¡esta experiencia a reforzó mi personalidad!
En resumen, una experiencia inolvidable, que quisiera renovar, quizá en otro albergue.
¡Estaré siempre disponible para otras estancias como hospitalera!
¡Gracias por la oportunidad, esperando que no será la última!
Jocelyne Bilodeau
En agosto de 2015
CONVOCATORIAS
Cursillos para nuevos hospitaleros
Grañón (La Rioja) 1-3 de abril. [email protected] o [email protected]
Valpromaro (Italia) 1-3 de abril. [email protected] o [email protected]
Belleville (Estados Unidos) 5-7 de abril. [email protected] o [email protected]
Toronto (Canadá) 15-17 de abril. [email protected]
Garlasco (Italia) 22-24 de abril. [email protected] o [email protected]
Victoria CB (Canadá) 22-24 de abril. [email protected]
León 6-8 de mayo. [email protected] o [email protected]
Navacerrada (Madrid) 27-29 de mayo. [email protected] o [email protected]
Portland (Estados Unidos) 19-21 agosto [email protected] o [email protected]
Día informativo sobre Hospitaleros voluntarios (Holanda) 29 de octubre. [email protected] o [email protected]
Todos los cursillos para nuevos hospitaleros están publicados en la página web de la Federación Española de AA de AA del Camino de Santiago
http://caminosantiago.org/cpperegrino/hospitaleros/cursos.asp
Cursillos para veteranos
CRUZAR LA ORILLA. PUENTES EN EL CAMINO DE SANTIAGO. Un recorrido físico, histórico, técnico, simbológico y religioso por los puentes. Albergue de Zabaldika. 18-20 de marzo. Inscripción 20 de febrero en [email protected] [email protected]
CURSO ARTE EN EL CAMINO. UN SECRETO ENTRE LAS PIEDRAS. Burgos 6-8 de mayo. Inscripciones en [email protected] o en 941 245 674 (en horario de oficina) desde el 15 de marzo.
CURSO DE INGLÉS EN LA NATURALEZA. Ávila 13-15 de mayo. Preinscripción 25€. Inicio de inscripción 15 de marzo en [email protected] [email protected]
CURSO DE ITALIANO PARA HOSPITALEROS. Carrión de los Condes. 10-12 de junio. Inicio de inscripción 10 de mayo en [email protected] [email protected]. Preinscripción 25€.
Se informará de la confirmación de plaza en los cursillos de veteranos con el envío de la información sobre el cursillo.
[email protected] ó 941 245 674
Boletin de Hospitaleros Voluntarios, marzo 2016.
Una reflexión: hace unos días escribían desde Sudáfrica dando noticia de uno de los cursos para nuevos hospitaleros. Con la noticia y foto de los novatos y sus profesores nos hacían llegar la queja –más bien reflexión por la delicadeza con que trataban el asunto- de algunos veteranos del año pasado en relación a la barrera idiomática. Daban cuenta de la situación lamentable que se produjo en dos albergues donde convivían hospitaleros españoles y sudafricanos. Los españoles sólo hablaban castellano mientras que los sudafricanos, poco español pero sí otros tres idiomas. La conclusión de los españoles fue que no debía admitirse como hospitaleros a los que no sepan hablar castellano.
Quisiera pensar que tal conclusión es la opinión de alguien con poco criterio y sí más bien un claro sentido de inferioridad (no nos engañemos…los españoles de cierta edad hablamos castellano y poco más)
Y la reflexión: mal asunto será que un país de puertas abiertas como el nuestro –y el Camino de Santiago es una muestra- empiece a cerrarlas por el simple hecho de que “los otros” no hablan español… ¿dónde está el ejemplo de acogida que debería primar en alguien que se dice hospitalero? Que no cunda.Daniel Paniagua Díez

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