Revista España

Borlas goyescas

Por Laurytyta

Borlas goyescas.
Una higuera, una morera,... le ha llegado el turno al árbol del escudo de Madrid, el del oso: ¡El madroño!
Esta vez no puedo presumir de haberlo encontrado ni con mi olfato ni con mis ojillos, esta vez el mérito es de la amapola que me acompañaba, mi madre, que aunque es casi casi madrileña (podría ser perfectamente Celeste) de vez en cuando le sale esa niña de campo que fue, asíque en cuanto lo vio de lejos lo reconoció.
-Mira, un madroño, ¡y tiene algunos rojitos! Dicen que todas esas flores serán los frutos del año que viene.Tiene un montón...
Borlas goyescas.
Pues tenía razón, el árbol tiene frutos y flores a la vez porque tardan justo un año en madurar.
Estas borlas goyescas, rojas y amarillas, ya adornan el árbol adelantándose a la Navidad. Son carnosas, suaves al tacto, dulces y alcohólicas. Un empacho puede producir ¡embriaguez!.
Si ya lo decía mi padre:"No comas tantos muchacha, que te vas a emborrachar..."
Son difíciles de encontrar en fruterías, si que alguna vez lo conseguí, pero normalmente los cogíamos a la vuelta del puente de todos los Santos de los madroños de una carretera perdida entre montañas
Emborracharme no se, pero algún que otro dolor de tripa por su culpa si que recuerdo.
Esta vez me he conformado con cogerlos solo con la cámara, otra vez en pleno centro de la ciudad, aunque me he quedado con ganas de volver a probarlos...
Borlas goyescas.
No muy lejos, en la plaza de Puerta Cerrada hay una pequeña taberna llamada "El madroño" donde venden botellas de licor. Podría ser un buen aperitivo para las visitas navideñas y así cambiamos el típico moscatel de la abuela por algo más castizo. Pero cuidado que emborracha doble.


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