Revista Cultura y Ocio

Bruce Springsteen, Barcelona, Estadi Olimpic 28/04/23

Por Sese
La hora de los adioses y de los ayeres Bruce Springsteen, Barcelona,  Estadi Olimpic  28/04/23 Una vez más Springsteen volvió en Barcelona y una vez más fuimos afortunados de conseguir estar allí, nunca viví un bolo de Bruce tan intensamente. Y es que los que hemos crecido con él, hemos envejecido (en mi caso de momento solo “madurado” jeje) también con él, y esos mismos que hace muuuuucho nos sentiamos nacidos para correr y quisimos huir de una ciudad llena de perdedores para ganar estuvimos el viernes o el domingo leyendo esa carta que bruce nos ha escrito en modo de concierto en la que nos cuenta que es época de mirar atras, ya hay más ayeres que mañanas y las despedidas nos van golpeando, pero tal como hacia allá en el 2002 en la gira del The Rising buscaba el resurgir en un dia soleado, ahora nos aconseja disfrutar cada momento que nos regala la vida para sentirnos vivos y honrar a los que ya no estan. Y eso fue el concierto, sentir que estamos vivos (y a fe que lo consiguió) pero conscientes que esto se acaba, se acaba Bruce, nos abandonan nuestros queridos y envejecemos nosotros mismos. Estoy seguro que a muchos se les escapó una lágrima en algún momento con las tres canciones (Letter to You, Last Man Standing y I’ll See You in my Dreams) que componen el esqueleto de esta historia que es un concierto, como lo es un disco, en definitiva la música, el Rock. Bruce ha sido eso en la vida de muchos de nosotros, por generación, en mi caso, un hemano mayor que ha encontrado una canción para cada momento de mi vida, un tema para cada estado de ánimo y eso con una coherencia de quien tengo la sensación que ha sabido envejecer y no pretende ser ya ese rebelde del Born to Run ni esa estrella endiosada del Born in the USA que le queden lejanos ya esos amargos dias de recorrer el infierno del amor en Tunnel of Love donde Spare Parts and broken hearts le llevaron a los Better Days (Lucky Town) de la paternidad y del amor consolidado, Una serena madurez que estancó su creeatividad pero en la que siguió ofreciendo magnificos directos hasta llegar al punto de hoy, donde ese último superviviente nos escribe esa carta para acabar con un sentido See you in my dreams que quién sabe si será, a parte del homenaje a los que ya no están, una despedida. En medio de todo ello, tres horas de música que nos hacían volver a sentir jóvenes, rebeldes, alegres,...según fuera el caso: No Surrender, Born to Run, Thunder Road, Badlans, Prove it All Night, Glory Days Pomised Land, Backstreets, Because the Night... nos hicieron sentir como la primera vez que las escuchamos, nos hicieron ser esas personas que en su día fuimos. Esa es la magia. De nuevo he llorado en un concierto de Bruce,. Dicen que sólo debemos llorar por las cosas importantes de la vida: será que Bruce lo es, será que la musica, el rock lo son: Le criticarán los detractores que ya no es aquel obrero y que siga reivindicando esos valores mientras un presidente de EEUU baila frivolamente el Glory Days o que nos haga cantar Pay me My Money mientras permite que se paguen precios desorbitados por los tickets (de momento sólo en América, pero todo llegarà). Pero tampoco él tiene la culpa de ser hoy millonario ni se debe fustigar por ello, que al fin y al cabo se lo ha ganado, que otros que lo han tenido todo solucionado en la vida antes de nacer tambien han cogido una guitarra y han pretendido ponerse en la piel de alguien que nunca han sido para darnos lecciones de vida. También es posible que la propia grandeza de todo lo que rodea a Bruce haya hecho perder el control sobre todos estos detalles, estas aparentes incoherencias, pero qué carajo, para eso tenemos los ídolos para forjarlos a nuestro antajo y imaginarlos como nos gustaría que fueran y ser así nosotros un poco mejores. MUCHAS GRACIAS POR TODO SEÑOR SPRINGSTEEN: a mí también me gustaria escribirle una carta para agradecerle todo lo que ha hecho por mí : See you away!!!!

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