
- Dolor y sensibilidad en o alrededor de una articulación. Este es el síntoma más frecuente y evidente de que una persona puede tener bursitis.
- Dificultad para mover la articulación afectada. Esto ocurre porque la bolsa sinovial está inflamada, lo que dificulta el movimiento de la articulación.
- Enrojecimiento de la piel. La bolsa sinovial inflamada puede provocar un cambio de color en la piel que hay alrededor de la articulación.
- Quemazón. La irritación de la bolsa sinovial puede provocar ardor en la piel circundante y hacer que esté más caliente que de costumbre.
