Vamos a analizar los datos. Por una parte, Las personas muy felices tienen una gran vida social, variada y satisfactoria. Además pasan mucho menos tiempo solas, tienen buenas relaciones, mejores amistades. Por otro lado, las personas casadas suelen ser bastante más felices que los solteros. Aunque posiblemente el matrimonio no sea la causa de la felicidad sino que la felicidad conduce a la mayoría de las personas a tener pareja. Por eso las personas felices con pareja, cuando dejan de tenerla, encuentran fácilmente una nueva pareja.
Parece claro que las personas con esa vida social tienen más probabilidades de casarse. Si además las personas más sociables son más felices, es fácil pensar que es más agradable estar con ellas, y, por eso tienen más vida social y encuentran más fácilmente pareja. Todo ello se convierte en un círculo que se retroalimenta de forma muy positiva. En resumen, la felicidad suele estar relacionada con más vida social, la vida social intensa nos abre más posibilidades de conocer posibles parejas, la vida social nos lleva a una mayor felicidad, la felicidad atrae, gusta a posibles parejas. Además, siempre es mejor ser una persona feliz y con amigos buscando o no pareja, que ser una persona que solamente busque pareja.
