Revista África

Cabinda, ‘la guerra olvidada’ de Angola

Por Antoniopampliega

Los acontecimientos deportivos suelen ser un escaparate inigualable para los terroristas. Cientos de millones de personas se pegan a sus televisores en todo el mundo para seguir en directo los Juegos Olímpicos, los Mundiales de fútbol, las finales de la NBA… Estábamos acostumbrados a pensar que el deporte puede con las armas y que es capaz de paralizar guerras; pero estamos equivocados. La Alemania de Adolf Hitler utilizó los Juegos Olímpicos de Berlín para demostrar al mundo su poder. En Münich un comando terrorista palestino golpeó en el corazón de la Villa olímpica… El deporte no puede con las guerras ni con las balas ni con las reivindicaciones… El Deporte es un espectáculo pero también un escaparate perfecto para acciones terroristas.

El gobierno de Angola quería utilizar la Copa de África para promocionar la pequeña provincia de Cabinda- situada entre la República del Congo y la República Democrática del Congo- pero también quería demostrar su soberanía sobre la rica provincia- de aquí se extraen entre 600.000 y 700.000 barriles de crudo al día. Un acontecimiento capaz de paralizar el continente negro. Un momento perfecto para reivindicar territorios pero también para desempolvar una guerra sumergida y desconocida para el mundo.

En Cabinda- a 22 kilómetros de Angola- las noches son anaranjadas debido a los resplandores de las plataformas petrolíferas que beben a borbotones el oro negro que se encuentra en las entrañas de la tierra. Este pedazo de tierra fue anexionado por Angola durante el proceso de descolonización portugués que en 1975 otorgó la independencia a la antigua colonia lusa. En este antiguo reino conviven cerca de 100.000 habitantes que viven bajo la amenaza constante de una guerra no declarada entre el gobierno angoleño y el Frente para la Liberación del Enclave de Cabinda (FLEC) que ha causado miles de muertos, más de 50.000 refugiados internos- son los que deben abandonar sus casas pero sin salir del país- y más de 350.000 refugiados que se han visto obligados a huir a otros países por temor a una guerra que cada día parece más cercana.

El FLEC es un movimiento nacionalista fundado en 1963 que reivindica la independencia de Cabinda. Coincidiendo con la descolonización y la independencia de Angola el FLEC fundó un gobierno provisional en el exilio que proclamó la independencia de la República de Cabinda de Portugal el 1 de agosto de 1975. El recién fundado estado de Angola tomó aquello como una afrenta personal y decidió iniciar la invasión de la pequeña provincia. El ejército tomó rápidamente el control de las principales ciudades y sofocó cualquier vestigio separatista. Pero el FLEC se refugió en el campo donde se hizo fuerte y resistió las embestidas del ejército gubernamental.

En conflicto se enrocó durante tres décadas con contantes enfrentamientos entre ambas partes hasta que en 2006 se firmó un ‘alto el fuego’ entre el gobierno y el FLEC auspiciado por Estados Unidos y Francia. Ambos países presionaron al gobierno de Angola para que pusiese fin al conflicto para poder empezar a extraer los ricos recursos naturales que se ocultan bajo el suelo de la provincia. Las compañías petrolíferas Cabinda Golf Oil Corporation, Chevron- bajo influencia de Estados Unidos- y Elf- propiedad de Francia- fueron las principales beneficiadas del fin de la guerra… Pero el ‘alto el fuego’ era sólo un espejismo.

Comenzaron los secuestros y los asesinatos de los operarios que trabajaban en las plataformas petrolíferas lo que obligó a las compañías a ‘mover’ a su personal a través de helicópteros y en muy rara ocasión por tierra ya que allí eran mucho más vulnerables y los ataques de la guerrilla separatista constante. Cabinda vio rápidamente su territorio invadido por grúas, hombres blancos y llamaradas de fuego en el firmamento; pero la población seguía viviendo en la miseria. El Gobierno angoleño no invertía ni un céntimo del dinero que recibía por parte de las grandes petroleras en la pequeña provincia por lo que los ataques por parte del FLEC se intensificaron y prometieron hacerse visibles durante la Copa de África- lo que sería la presentación en sociedad de la ex colonia portuguesa ante el mundo.

“Cabinda es un territorio ocupado ilegalmente y nosotros luchamos por la liberación de este territorio. Esto es sólo el principio de una serie de acciones que van a producirse sin descanso en el territorio de Cabinda. Las armas van a continuar hablando en Cabinda… Estamos en guerra y todo está permitido”, ha manifestado el FLEC.

La guerra y el deporte… a veces, van unidos de la mano.


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