Revista Cine

Canciones para después de una guerra / B.M. Patino

Publicado el 27 abril 2013 por Ganarseunacre @ganarseunacre
 Charly
J.C.Vinuesa  
Canciones para después de una guerra (1971) Basilio Martin Patino

Canciones para después de una guerra / B.M. Patino

Basilio Martin Patino


Canciones para después de una guerra / B.M. Patino

Actores: Imperio Argentina, Estrellita Castro, Miguel de Molina, Lola Flores, Celia Gámez, Juanita Reina
Guión: Basilio Martín Patino
Fotografía: José Luis Alcaine
Música: Manuel Parada


Canciones para después de una guerra / B.M. Patino
Sinopsis: Radiografía implacable, emotiva, lúdica, de aquel tiempo,  de aquella posguerra. Una propuesta original, en complicidad con el espectador, juego de ritmos, imágenes y sonidos, sutiles asociaciones mentales, sin necesidad de recurrir a ninguna convención argumental. La magdalena proustiana que activa sus mecanismos interiores consiste en un collage de signos naïf, rescatados de la escombrera del olvido: cantares de patio de vecindad, de exaltación patriótica, de devoción religiosa, de formación escolar o de tugurio; tebeos infantiles, anuncios radiofónicos; escenografías del hambre, del miedo, de la desolación. Y la más paradójica necesidad de cantar, llevados del impulso por sobrevivir.  Insólito y audaz espectáculo, libre, disidente respecto a toda normativa, académica o industrial, política o estética. Tuvieron que prohibirla durante años, inútilmente, hasta la muerte del dictador. Estremeció a cientos de millares de españoles de todas las edades y conformaciones. Es el ‘después’ de nuestra guerra, -de cualquiera de las guerras-, su reverso desmitificador que objetiva, tantos años después, los restos del naufragio.
Canciones para después de una guerra / B.M. Patino

Canciones para después de una guerra / B.M. Patino

Basilio Martin Patino,  El hombre que susurraba a los censores:
Canciones para después de una guerra / B.M. Patino
Director cinematográfico Basilio Martín Patino ha construido a lo largo de su trayectoria profesional un discurso personal, coherente y con memoria histórica, que recoge su interés por la reflexión estética y por la realidad cultural de su tiempo.   


«(...) yo hice las películas que hice porque en cada situación me parecieron las más oportunas, o las que más me apetecían, sin pensar ni en las estructuras de la ayuda, ni en las estrategias de su siempre incierta rentabilidad.» B.M. Patino

Sus inicios en el mundo de la imagen se remontan a 1953, fecha en la que crea, junto con Joaquín de Prada, el Cine-Club Universitario de Salamanca, inspirado en el prestigioso Cine-Club de Zaragoza. Más tarde funda la revista Cinema Universitario y participa activamente en la organización de las Conversaciones de Salamanca (mayo, 1955). Poco después se traslada a Madrid para ingresar en el IIEC, donde se diploma como director en 1960 -junto con Borau, Summers, Prósper y Picazo- con el corto Tarde de domingo (1959). En 1961 realiza los cortos El noveno y Torerillos. Por motivos políticos no logra llevar adelante el proyecto de filmar Rinconete y Cortadillo para TVE y empieza a ganarse la vida haciendo cine publicitario. Con la irrupción del llamado Nuevo Cine Español, de un marcado realismo crítico, Patino realiza su primer largometraje, Nueve cartas a Berta (1965), una obra emblemática de aquel movimiento, pero también la más moderna de las que surgen de ese entorno, porque ensaya ciertos procedimientos narrativos y de montaje que la alejan del naturalismo estricto. El film gana la Concha de Plata a la mejor ópera prima en el Festival de San Sebastián, pero la película tarda tres años en estrenarse. Hasta 1969 Martín Patino no logra rodar Del amor y otras soledades, una película con un argumento impuesto y mutilado por la censura. Este será el último intento que hace el director de integrarse en la industria cinematográfica, y a partir de entonces, su producción se desarrollará lejos de las presiones comerciales, en el terreno del cine de montaje, donde trabaja con materiales documentales para construir discursos de ficción y reflexiones personales. De ahí saldrá, en primera instancia, Canciones para después de una guerra (1971), una singular radiografía crítica de la posguerra, construida sobre una intensa relación dialéctica entre las imágenes y la banda sonora, pero prohibida por la censura durante cinco años y que no conseguirá estrenarse hasta 1976. Mientras tanto, y casi clandestinamente, Patino filma Queridísimos verdugos (1973) y Caudillo (1977), dos investigaciones de carácter documental que ofrecen respectivamente una durísima reflexión sobre el tema de la pena de muerte y un “retrato-exorcismo” de tono histórico y profundas simpatías anarquistas, a partir de la figura del dictador como pretexto. Aunque estas obras van saliendo a la luz con la recuperación de la democracia, Patino no volverá a trabajar para la gran pantalla hasta 1985, cuando, después de haber creado su propia productora (La Linterna Mágica) y de haber realizado en 1980 un montaje de vídeo de documentos históricos titulado La Guerra Civil española, rueda Los paraísos perdidos (1985), un ensayo histórico ficticio que parte del Hiperión de Hölderlin para construir una reflexión intimista sobre la necesidad de recuperar la memoria. Dos años más tarde propone otra obra heterodoxa Madrid, (1987), que combina de nuevo ficción y documental y que se adentra, una vez más, en el tema de fondo subyacente en toda su obra: la relación dialéctica entre el individuo y la historia. En 1991 filma totalmente en vídeo La seducción del caos, una película crítica sobre las engañosas apariencias de la representación, en el mundo de la opulencia mediática que precedió al proyecto Andalucía, un siglo de fascinación (1996), compuesto de siete películas filmadas en vídeo (una de ellas con infografía y con imágenes virtuales) para la televisión andaluza y que ahora se presentan en la Fundació Antoni Tàpies en el proyecto Culturas de archivo.

FILMOGRAFÍA:

El noveno y Torerillo, 1963 (Cortometraje); Nueve cartas a Berta, 1966;Del amor y otras soledades, 1969; Paseo por los letreros de Madrid, 1968 (En colaboración con J. L. García Sánchez); Canciones para después de una guerra, 1971; Queridísimos verdugos, 1977; Caudillo, 1977;Hombre y ciudad(montaje videográfico), 1980,Retablo de la guerra civil española(conjunto de audiovisuales), 1980; Inquisición y Libertad (Audiovisual en colaboración con J. L. García Sánchez), 1982; El nacimiento de un nuevo mundo (Audiovisual promocional de la candidatura de Sevilla en Chicago para la Expo’ 92 en colaboración con J. L. García Sánchez), 1982;El horizonte Ibérico (Audiovisual para la Exposición “Arte Ibérico” del Museo Arqueológico Nacional en colaboración de Elbia Álvarez), 1983;Los paraísos perdidos, 1985; Madrid, 1987;La seducción del caos, 1991; Andalucía: un siglo de fascinación, 1996, Octavia, 2001.Homenaje a Madrid2004 Capea 2005Espejos en la niebla 2008.Libre te quiero-2012



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