Reto: Para escribir hay que leerde Libros.com—¡Atención todo el mundo! Ahora que nadie nos lee ¿podéis decirme qué pasa aquí?
—Es que...
—¡Es que NADA! Lobo, me tienes harta. Siempre cuchicheando con Caperucita. Ya os he dicho que no quiero rollos entre compañeros de trabajo. Además, esto es un cuento infantil.
—Pues señora directora —se atrevió a decir Caperucita, —yo también estoy un poco harta de ser la mema en esta historia. Pero si se ve a la legua que Lobo me quiere llevar al huerto como se dice.
—Y yo no estoy ya para estos trotes —añadió Abuela. —¿Me trajo lo que le pedí para mi ciática? Mire que me voy a mi casa y tiene que buscarse a otra que haga el papel.
—Y yo...
—¿Y tú qué Cazador? ¿No querrás un aumento de sueldo? Porque no das un palo al agua.
—El palo me lo da a mí —dijo riendo Lobo.
—¿Hola? ¿Se puede?
—¿Y vosotros qué hacéis aquí? No sois de este cuento.
—Verá, es que necesitamos comentar algo con Lobo —dijo uno de los Tres Cerditos.
—¿Ve como soy la estrella, directora? Estoy aquí, en el cuento de los cerditos y en el de las cabritillas. Pero me estoy cansando de ser siempre el villano y acabar quemado o ahogado en el río con la panza llena de piedras. Necesito vacaciones.
—¿Puedo decir algo? —dijo Madre de Caperucita.
—¡Adelante mujer! Ya puestos...
—contestó suspirando la directora de escena.
—Yo creo que estoy desaprovechada y que aún soy joven y bella. Quiero el papel de Madrastra en el cuento de Blancanieves. Necesito cambiar de registro...
Una puerta se abrió de golpe y unos diminutos pies entraron corriendo en el dormitorio.
—¡Mamá ya toy! Cóntame Capuchita.
—Vale mi lengua de trapo, Caperucita pues.
—¡Atención! ¡Que nos van a leer! ¡Todos a sus puestos!
