Por suerte en Buenos Aires se han acostumbrado a la gente y comen migas de pan o semillas si uno les da. Este ejemplar sin embargo estaba comiendo gramilla en una zona de descanso, para fotografiarlo me fui despacio agachado y luego cuerpo a tierra con cuidado de no hacer movimientos bruscos, hasta llegar a tenerlo a pocos metros de distancia. Quedé bastante conforme con el resultado.







