Hoy, día 31 de enero, hace exactamente dos años que mi madre nos dejó después de una larga enfermedad. Así que, la publicación de esta receta es un pequeño homenaje a la persona que no sólo me enseñó a cocinar, sino que, junto a mi padre, me inculcó todos los valores que me han convertido en lo soy hoy en día. Ingredientes
- 1 kilo y medio de carne de cerdo para asar
- Aceite de oliva (unas 14 cucharadas soperas aproximadamente)
- 2 cebollas cortadas en cuartos
- 4 ó 5 zanahorias medianas
- 150 ml. de coñac
- 100 ml. de vino blanco
- 1200 ml. de agua que iremos añadiendo poco a poco, a medida que se va cocinando la carne.
- sal
Elaboración En este caso he utilizado un trozo de jamón de cerdo que pesaba un kilo y medio. Aunque soy consciente de que existen otras partes del cerdo que son mejores para asar, como es el caso del solomillo, la cinta de lomo o la paleta, pues resultan más jugosas que el jamón, os puedo asegurar que ha quedado muy tierna y jugosa . Al ser un trozo bastante grande, lo que hice en primer lugar, fue cortarlo en dos, para que me cogiese mejor en la olla y fuera más fácil de manejar a la hora de darle la vuelta durante la preparación del plato. Echamos el aceite de oliva en la olla y doramos la carne por ambos lados, para sellarla y que no pierda sus jugos. Pelamos las cebollas y las cortamos en cuartos. Pelamos las zanahorias y las partimos también en cuatro trozos. Una vez que la carne esté dorada, agregamos las zanahorias y la cebolla a la olla. Dejamos que se cocine durante 15 minutos, con la olla destapada. Agregamos entonces 300 ml. de agua y dejamos que se cocine poco a poco, a fuego medio. Cuando casi se haya evaporado el líquido del asado, agregamos otros 300 ml. de agua y seguimos cocinando. Continuamos con este proceso mientras dure la cocción, añadiendo agua de 300 ml. en 300 ml. hasta completar los 1200 ml. El tiempo total de asado fue de unas tres horas, a fuego medio- bajo. Cada 15 minutos aproximadamente le vamos dando la vuelta a la carne para que se haga por igual en ambos lados. Casi al final del asado, comprobamos cómo está de sal y, si fuera necesario, añadiríamos más. Como la salsa se irá reduciendo poco a poco, no es conveniente echarle mucha sal al principio, pues nos quedaría excesivamente salada. Es mejor agregar un poco más de sal hacia el final de la elaboración del plato que pasarse al principio.
Una vez que la carne esté bien hecha, blandita y jugosa, procedemos a cortarla en rodajas para servirla. En este caso la he acompañado con unas bolas de puré de patata, cuya receta podéis ver aquí, y con la zanahoria y la cebolla del propio asado. 

Espero que os haya gustado la receta. ¡Buen provecho!.
