Revista Cultura y Ocio

Carta de despedida a Lluna

Por Lola2011

Carta de despedida a Lluna

Querida Lluna,

hace poco más de una semana que tuvimos que despedirnos de ti para siempre y todavía espero que salgas a recibirme con tus maullidos cuando llego a casa, que exijas tu desayuno con vehemencia por las mañanas y que te acurruques junto a mí en cuanto ves que me siento con el ordenador y sabes que voy a quedarme quieta un rato y puedes dormir tranquila.

Cuando llegaste a casa, hace 14 años, eras una bolita negra que se quedaba dormida en la palma de la mano de mi hijo, pero ya mostrabas tu carácter; lo pude comprobar la primera noche que pasaste en casa: te preparé una caja de cartón con una manta para que durmieras al lado de mi cama, y tú escalabas por la colcha con tus uñas una y otra vez para acomodarte junto a mi cara, como has hecho siempre; yo te devolvía a la caja porque tenía miedo de aplastarte mientras dormía, pero al final tuve que ceder.

Carta de despedida a Lluna

Al pobre Tito, que era ya un abuelete, lo tenías frito mordisqueándole la cola y las orejas y subiéndote encima de él que aguantaba, estoico, obligándole a jugar (o utilizándolo como juguete), pero en el fondo creo que le alegraste la vejez.

En cambio no fuiste tan simpática cuando llegó Jimmy. Para entonces Tito ya no estaba y tu eras la reina de la casa, y se lo dejaste bien claro al novato en cuanto lo viste aparecer en el salón, con un tremendo bufido y el lomo bien arqueado para impresionarle, puesto que él ya era más grande que tú. Sin embargo captó el mensaje y reculó, asustado. Pero el buenazo de Jimmy era perseverante y no cesó en sus intentos de acercarse a ti; en un par de días

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pudo acomodarse en la otra punta del sofá mientras tú lo vigilabas, recelosa; a la semana estabais el uno sobre el otro y os hicisteis inseparables, y vivisteis felices por seis años, hasta que una enfermedad de corazón te arrebató a tu compañero. Recuerdo que lo buscaste por todas partes durante varios días, y te volviste más mimosa, como si quisieras que yo compensara el amor y la atención que él te daba.

Ahora eres tú quien se ha ido y me ha dejado sola. La casa parece mucho más grande sin ti, ¡y mira que eras pequeñaja! Cualquier ruido, cualquier crujido del parqué me hace pensar que vienes por el pasillo.

Carta de despedida a Lluna

Fue muy duro tomar la decisión de dejarte partir, llevabas tiempo enferma y yo me sentía egoísta por  querer mantenerte a mi lado, pero tampoco me creía con el derecho de decidir sobre tu vida. Te preguntaba a ti qué querías que hiciera, pero claro, tú no podías responderme. Un día por fin llegué a la conclusión de que no tenía sentido que siguieras sufriendo, aunque no lo demostrabas, los gatos sois así; lo tuyo no tenía solución, solo podías ir a peor y no tenías porqué aguantar hasta el final.
Carta de despedida a Lluna

Entonces me diste la respuesta. El día de tu despedida habías empeorado de repente, no comiste, te costaba respirar, apenas eras capaz de moverte, solo para acurrucarte a mi lado y alejarte otra vez porque te sentías incómoda, inquieta. Era como si lo supieras y te hubieses rendido, como si me dieras tu consentimiento, y eso me tranquilizó, me hizo comprender que hacía lo correcto.

Ahora descansas en paz, te habrás reencontrado con Jimmy y con Tito en el Cielo de los Gatos y correteareis felices los tres juntos.

Gracias por haberme elegido como tu mamá humana y por todo el cariño y compañía que me has dado durante estos años. No te olvidaré, no os olvidaremos a ninguno de los tres, siempre estaréis en nuestro corazón.


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