Hay edificios cuyas cicatrices hablan por ellos. Hoy la Casa do Infante es biblioteca y museo, pero sus estratos muestran su alargada historia al dejar al descubierto las teselas de sus mosaicos. Parte del inmueble fue construido en el siglo XIV, las excavaciones muestran su origen romano, y ha sido usado como aduana y casa de la moneda.
El Infante Don Enrique el Navegante (1394-1460), nacido en Oporto, es considerado como gran mecenas e impulsor de la navegación atlántica de Portugal: su figura encuentra en la casona un modesto museo sobre los logros marítimos del pequeño país que marcará el inicio de la modernidad.
Nos fijamos primero en las dos esferas, la dibujada en el tratado tiene la eclíptica correctamente representada, mientras –a sus pies- la tallada en piedra declina al ángulo complementario. La eclíptica es un círculo máximo que va de trópico a trópico, declinación de 23º 27´ con el Ecuador, mientras que la de piedra va de círculo polar a círculo polar: 66º 33´. El escudo de Portugal es la esfera armilar pero al ser representada en piedra se tiende a dar mayor inclinación y se falsea la representación, tal como se muestra en el museo.
La época de Casa de la Moneda es la que ha dejado más material original en el museo: medidas, balanzas, instrumentos de cálculo,…
Los pequeños recipientes para fundir el metal y manejarlo muestran formas curiosas.
Se hace referencia al ábaco y se representas uno de ellos con cuentas de barro. Se trata del modelo chino. El ábaco de Europa Occidental medieval era diferente y en la Edad Moderna estaba en desuso.
De la etapa de aduana, alfondega, quedan las balanzas y algunos paneles. ¡Medir, pesar, contar!
