Revista En Femenino

Causas nobles

Por Mamaenalemania

Causas nobles

 

Foto: zaqi

 

El primer día de guardería de mi hijo mayor en el mierdapueblo de al lado, también fue el primer día de varios niños más.
Uno de ellos, Sammy, procedía claramente de una familia Assi total: La ropa, su higiene, la merienda (inexistente) y cómo le trataba su madre eran signos claros.
Aún así, Sammy con sus 2 añitos escasos era un niño risueño, sociable, feliz y enternecedor. Pero el tiempo ha pasado y Sammy ha dejado de ser un Assi en potencia, para serlo en todo su esplendor. Los juegos a los que incita a los demás niños, su manera de hablar…etc.
El caso es que desde hace unas semanas, mi hijo llega a casa soltando una sarta de palabrotas y frases que me parecen totalmente inadecuadas. No es que diga alguna chorrada (normal para su edad, claro), es que las cosas que dice están totalmente fuera de lugar. Y en casa no las ha oído, eso seguro.
El colmo de los colmos fue cuando el otro día me soltó, sin venir a cuento: “Leck mich am Arsch, du blöde Fotze!!” (traducido: ¡Chúpame un coj**, choch* estúpido!). Eso fue ya la gota que colmó el vaso… No lo dijo con mala baba, sino más bien se notaba que estaba “probando” sus nuevas adquisiciones lingüísticas, aunque su risita traviesa de después era un signo claro de que sabía que eso no estaba del todo bien. Procuramos no enfadarnos y explicarle amorosamente que eso no se dice y, por supuesto, le preguntamos que de dónde lo había sacado (aún sabiéndolo).
Mi marido, hasta el gorro ya, se fue a hablar ayer con la educadora jefe de la guardería y le dijo lo que estaba pasando (sin mentar al niño en cuestión). Ella, muy suspicaz, le dijo que estaban teniendo problemas con un niño de la guardería (al que no mentó, pero todos sabemos quién es). Lo intentan con el niño todos los días (procurando que una educadora esté constantemente con él) e incluso han hablado con los padres. El problema, nos dijo, es que los padres no entienden el problema (valga la redundancia) y que el niño, por muy encima de él que estén en la guardería (4 horas al día de 24), siempre verá a sus padres y su comportamiento como normal, ejemplo a seguir. El niño no es malo, eso que quede claro, pero es que eso es lo que mama en su casa todos los días… ¿Cómo se le puede decir a un niño, que considera normal que su padre le diga a su madre la frase arriba mentada, que eso está mal? ¿Que sus padres no hacen lo correcto? ¿Que no debe copiar su comportamiento, sino todo lo contrario?
En vista de que es inútil hablar con el niño – puesto que a esa edad siempre hará más caso a sus padres – han tenido que recurrir a las amenazas: O cambian las cosas, o dan parte y al niño lo mandan a una guardería especial.
Los padres no se han sentido demasiado intimidados. Sammy es su cuarto hijo y desde luego que no se van a esforzar mucho más que con los anteriores.
La educadora dice que no sabe qué hacer… Por una parte, Sammy es como la manzana podrida (hay más padres que se han quejado) y les está dificultando mucho la tarea con otros niños problemáticos y no tan problemáticos del grupo. Por otra, saben que mandar a Sammy a una guardería especial no hará más que condenarle para siempre, ya que aunque en teoría estas guarderías están pensadas para prestar más atención a este tipo de niños, están llenas de Sammys como él, lo que no hará más que confirmarle que su comportamiento es lo más normal del mundo.
Así que, de momento, intentarán retenerlo todo lo que puedan.
A mí personalmente Sammy me da pena; pero más pena y rabia me da ver que mi hijo de 3 años me llame de pronto lo que me llamó el otro día, o se comporte a veces como un Assi de pura cepa, aunque sólo sea para probar. Hay cosas que, cuando una es madre, te dan pena objetivamente, pero subjetivamente, cuanto más lejos, mejor. Es un comportamiento egoísta y poco solidario, lo reconozco, pero es que cuando se trata de mis hijos, no tiene sentido hacerme elegir, porque está claro por dónde voy a tirar y sería absurdo negarlo. Vamos, que no voy a sacrificar a mis hijos por ninguna causa, por muy noble que sea.
Sobre este caso particular ya le hemos dejado las cosas claras a la de la guardería: que hagan lo que quieran con Sammy, total, mi hijo en Septiembre va a ir a otra guadería; hasta entonces, eso sí, que lo mantengan a raya.


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