Revista Bolivia

Censo 2012 en Bolivia: la gran base de datos para los próximos diez años

Publicado el 20 noviembre 2012 por Alanvargas4784 @alanvargas4784
Censo 2012 en Bolivia: la gran base de datos para los próximos diez años
Censo 2012, la gran base de datos para los próximos diez años
 
Fotografía instantánea, mapa de navegación, línea base, radiografía del país... El 21 de noviembre se realizará el censo de población número 11 en Bolivia y el cuarto de población.
La Razón / Eduardo Chávez Ballón / La Paz00:05 / 18 de noviembre de 2012
La jornada del miércoles 21 de noviembre será una fase más —tal vez la más importante— del Censo Nacional de Población y Vivienda 2012. La elaboración de las estadísticas y la interpretación de esos datos completarán esa labor, que deben servir de base para definir las políticas de Estado para los próximos diez años.
La ministra de Planificación del Desarrollo, Viviana Caro; el viceministro de Educación Alternativa, Noel Aguirre, y el analista Carlos Hugo Molina coinciden en que en el ámbito estrictamente político conocer los datos de la concentración demográfica servirán para redefinir la representación de la población expresada en los órganos legislativos nacional, departamental y municipal. Es decir, que se ajustará el padrón electoral y la distribución de curules para asambleístas y concejales.
Más allá de esa consecuencia inmediata, la gran encuesta nacional es considerada la fotografía instantánea del país, a través de la cual se elaborará una base de datos que permiten profundizar, reencaminar, desechar y diseñar políticas nacionales. Sin embargo, para este análisis tomamos tres ejes: las políticas públicas, el pacto fiscal que permitirá la distribución de ingresos y la profundización del proceso político y autonómico.
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, explica que el censo combina lo que es la radiografía social de la población (sus condiciones de vida)—, configura las condiciones en las que vivirá esa sociedad en su territorio y es un mapa de futuro; por lo tanto, explica las tendencias y los escenarios en los que desenvolverá el Estado.  Bajo esa consideración, el experto en temas de población René Pereira asegura que el censo no es una actividad exclusiva del Gobierno, sino un evento de todos los bolivianos.
Para el ministro Quintana, el censo mostrará las huellas que dejó la sociedad en el territorio, en la cultura y en la economía del país respecto a la última consulta realizada en 2001, por lo que se constituirá en el mapa de navegación para los cuatro grandes desafíos que ha planteado el presidente Evo Morales el 6 de agosto y servirá como un instrumento de trabajo para la planificación de esa Agenda Patriótica del Bicentenario.
“Será el soporte para la erradicar la extrema pobreza, diseñar las estrategias de resolución de los servicios básicos, alcanzar soberanía y lograr la industrialización. Si bien durante seis años el Gobierno trabajó con acierto en políticas públicas de fuerte contenido social, el censo convertirá esa intuición en certeza estratégica que, a su vez será el soporte de los cuatro ejes planteados por el Presidente”, adelanta.
Sin embargo, la autoridad admite que el Gobierno nacional “no tendrá el físico suficiente para alcanzar los desafíos”, por lo que será necesario involucrar en una estrategia institucional, ordenada y planificada a los otros niveles de gestión.
“En este contexto la autonomía tendrá dos dimensiones que se tensionarán. Por un lado, la economía política que tiene que ver con un proceso de consolidación institucional en lo departamental, municipal e indígena y, por otro lado, cómo esa economía política tiene que resolverse con políticas económicas”, explica.
Información. La utilidad de los resultados del censo será, entonces, para mejorar la calidad de vida de los bolivianos, que, para Molina, esa intención está relacionada con los objetivos estratégicos del Estado, en el marco de compromisos internacionales. “Los Objetivos del Milenio son, por ejemplo, ocho compromisos asumidos para resolver situaciones de carencias y necesidades colectivas en materia de salud, educación y desarrollo, que deben ser modificadas”.
La ministra Caro propone, además de reducir la pobreza, crear oportunidades para la población. Admite que mejoraron los ingresos y el crecimiento económico, pero asegura que es el tiempo de aplicar medidas para reducir las desigualdades. “La información del censo permitirá ver la situación de la salud, la educación y los servicios básicos. Esos tres aspectos no sólo son un derecho constitucional, sino que se deben constituir en oportunidades”.
Aguirre da un paso más allá, para entender mejor los resultados del censo, al plantear la necesidad de definir un modelo de desarrollo en Bolivia que sea equilibrado. Advierte que el país necesita excedentes, reinvertir  e impulsar el sector agropecuario, pero también requiere competir con el resto del mundo. “Hay que dejar de lado lo tradicional en la planificación —en la que el diagnóstico condiciona objetivos, actividades, el cronograma, etc. La clave es cómo se lee el censo y cómo se vincula esa lectura a un contexto actual. Es como leer un libro de hace 30 años con los mismos lentes y eso no es posible porque habrá cambiado las dioptrías”.
En cuanto al pacto fiscal y la distribución de recursos, el análisis coincide en que el país vive un buen momento económico, pero hay necesidad de un uso óptimo de ese dinero en los tres niveles de gobierno del Estado.
Pereira recuerda que la Ley Marco de Autonomías otorga seis meses después del censo para consensuar y construir un pacto fiscal. Advierte que la actual distribución de los recursos públicos ha causado desequilibrios entre las regiones.
El ministro Quintana asegura que los resultados de la consulta necesariamente conducirán al gran debate sobre la distribución de recursos. Asegura que en muchos municipios no ha sido suficiente el excedente petrolero para resolver sus problemas. “La nacionalización permitió que reciban bastante plata, pero sin resultados. Mas no es un problema de recepción de recursos, sino de eficiencia en su uso”, reflexiona.
La ministra Caro relaciona redistribución de recursos con autonomía porque, en su criterio, los datos censales ayudarán a desarrollar políticas de planificación territorial ante una información desactualizada, tanto a nivel nacional como local.
También rescata que la encuesta permitirá ver la correlación entre población urbana y rural. “Eso ayudará definir nuevos modelos de desarrollo. Hay que crear condiciones en el campo, pero también en las ciudades. En algunas ya es inevitable la metropolización y para ello hay que ver sistemas de comunicación y transporte”, adelanta.
Como parte del colectivo La Ruta del Censo, Pereira recuerda que ese ente propuso que la distribución de recursos tome otros criterios además del número de habitantes, por ejemplo, los indicadores de pobreza y movilidad demográfica.
Recursos. Advierte que la distribución de la riqueza con criterios poblacionales plantea una paradoja: el dinero que se otorga no alcanza para mucho y se lo gasta en programas ineficientes, y esa aparente igualdad genera más pobreza. Por eso es que sugiere que se debe aprovechar los resultados del censo para alcanzar el modelo de desarrollo.
Para el analista, los municipios expulsores no deberían tener los mismos recursos que los receptores, porque muchos de los primeros son inviables, por lo que cuestiona para qué se les dará recursos. Más bien, dice, se debería apuntar a las mancomunidades, como sugiere la Ley Marco de Autonomías.
También plantea que dentro del ordenamiento territorial se debe orientar la migración. “La población deja su territorio de origen como estrategia de sobrevivencia. Y el censo dará señales de a dónde quiere ir la gente para vivir mejor. Si la población se va a las áreas urbanas habrá que pensar en ordenar las ciudades para generar condiciones de desarrollo. Esto significa pensar en un modelo de país centrado en áreas de densidad económica y demográfica.
Entre los otros criterios para la redistribución y el pacto fiscal, Pereira plantea otorgar más financiamiento a los municipios y a las regiones más competitivas, para premiar los emprendimientos que generan oportunidades para captar sus propios recursos. “Cambiar la discriminación positiva por la eficiencia en el manejo de los fondos que reciben”. 
Molina también propone la interacción entre pacto fiscal y autonomía porque, en su criterio, las necesidades y demandas que mostrarán los resultados de la encuesta nacional son reflejo de cómo se vive en departamentos y municipios.
Pero antes sugiere resolver la paradoja que surge del buen momento económico y la distribución y uso de dinero. “La población acompaña la asignación de recursos y de transferencias en un territorio; como nunca en la historia de Bolivia, durante este periodo existen recursos para resolver las carencias de la población, y no están siendo utilizados de manera coherente. El significativo incremento del PIB (Producto Interno Bruto) nacional y de las Reservas Internacionales Netas no encuentra una correlación con la solución de fondo de las necesidades ni con la transparencia en el gasto público”, manifiesta.
Por eso, plantea que un pacto fiscal, que garantice presupuestos plurianuales y compromisos “en la previsibilidad” de la transferencia de los recursos, debería ser una consecuencia natural del censo. Y todo ello, con la necesaria administración autonómica que el Estado ha definido como el mecanismo de administración de lo público.
El viceministro Aguirre dice que uno de los presupuestos en el país es la necesidad de una mejor redistribución de los ingresos y advierte que no definir eso con los datos del censo sería un error. “Los resultados del miércoles nos permitirán definir dónde enfocar los fondos, cuáles son los límites en las regiones y cómo profundizar el proceso autonómico. No sólo es proclamar esa condición, sino es crear las condiciones para alcanzar el desarrollo en sí mismo y en relación y coordinación con las demás zonas del país.
‘Es una marca que definirá tareas’: Juan Ramón Quintana es ministro de la Presidencia
El censo es una marca que periódicamente define grandes tareas para el Estado. Esa marca identifica, como una fotografía, la situación en la que viven las poblaciones y es un registro territorial; además, es un mapa de futuro, por lo tanto explica las tendencias y los escenarios en los que desenvolverá el Estado. Esa marca muestra los fenómenos demográficos desde 2001.
‘No puede haber debate sin información’: Viviana Caro es ministra de Planificación del Desarrollo
El evento del miércoles no es la meta, es un medio para obtener una base de información a partir de la cual se toma decisiones, se revisa políticas y se define la redistribución de recursos. Es la base para la discusión, porque no puede haber debate sin información. No podemos seguir midiendo pobreza y pobreza extrema solamente con el indicador de ingresos.
‘Deberíamos acudir con entusiasmo’: René Pereira Morato, experto en temas de población
Observo una carencia de voluntad social para acudir a esta cita a la que, más bien, bolivianos y bolivianas deberíamos acudir con entusiasmo y compromiso. A ese desinterés se suma una campaña débil e improvisada. No basta decir “abre tus puertas al censo”, sino que se debería movilizar a todos. Esta carencia se nota en la adhesión de los agentes censales.
‘Dejaremos de lado la presunción’ : Noel Aguirre, viceministro de Educación Alternativa
Saber qué pasó entre 2001 y 2012 es uno de los temas a analizar y el que mejor lo haga comprenderá con mayor certeza el momento actual. Dejaremos de lado la presunción. Para unos no pasa nada y para otros, hay cambio; veremos el termómetro nacional para comparar y poder interpretar el último periodo histórico que estamos viviendo y para proyectar el futuro.
‘Acción de confianza con el Estado’: Carlos Hugo Molina, experto en temas de descentralización
Se constituye en acción de confianza con el Estado al que se le otorga información de “dentro de nuestra casa”, para que pueda servir como instrumento de aplicación de políticas públicas y restablecimiento de equilibrios sociales y económicos. La calidad del “acto de confianza” demanda reciprocidad para no utilizar la información con otro fin que no sea el determinado.
El proceso genera debates que no serán resueltos en la consulta
El proceso previo al Censo de Población y Vivienda que se realizará el miércoles generó varios debates y polémicas, el más emblemático fue el relativo a la identidad. El viceministro de Educación Alternativa, Noel Aguirre, advierte que estos temas no encuentran solución en la consulta, sino que deben ser motivo de análisis.
La autoridad, especialista en planificación social, reconoce que es el momento de abordar el tema de la identidad desde el punto de vista cultural.No obstante, sugiere que primero hay que enfocar bien lo conceptual y la concepción. “Hay que conformar un marco de referencia común que incluya cómo resolver el problema, no qué término usar. Hay pueblos indígenas que están empezando a tomar decisiones y poblaciones mestizas que se preguntan cuál es su lugar”.
En defensa de la redacción final de la polémica pregunta 29, la ministra de Planificación del Desarrollo, Viviana Caro, asegura que al margen de la polémica, lo que espera el Gobierno es lograr información más detallada para identificar pertenencia cultural, más allá del tema étnico racial
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, afirma que los censos permiten identificar las construcciones y los imaginarios sociales. “Temas como la identidad no son una religión ortodoxa, éstas cambian. Mucho depende de las fuerzas históricas que modifican las identidades y éstas, a su vez, se constituyen en esa fuerza histórica que modifica la cultura y la sociedad”, reflexiona l autoridad.
Pide no ver a la sociedad como una estatua de sal congelada, que mira al pasado.  Para el experto en temas de población René Pereira, estos temas cobraron relevancia por la falta de liderazgo del INE.  Advierte que el debate se ha centrado en lo identitario, porque se da demasiada prioridad al indígena campesino originario.
“Está bien —esa discriminación positiva— porque históricamente ha sido un sujeto excluido pero los mismos censos nos enseñan que Bolivia no es un país indígena. Ése es un mito porque somos híbridos y lo que hay que hacer es que se imponga la unidad en la diversidad, debemos generar la imagen de un país unido y el camino no es crear fronteras interiores con el faccionalismo identitario”, reflexiona Pereira.

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