Revista Cultura y Ocio

Charlas con músicos: Franco y Fósforo, de Pez (pt. 2)

Publicado el 31 mayo 2013 por Tucho
Charlas con músicos: Franco y Fósforo, de Pez (pt. 2)
Se demoró pero aquí va, finalmente, la segunda parte de la charla que tuvimos con Franco Salvador y Fósforo García, dos tercios de Pez. En esta vuelta, hablamos de los festivales de rock en Argentina; Franco nos cuenta algunos detalles de La cruda realidad, el disco que editó el año pasado; Fósforo se explaya sobre su laburo en el CONICET (y su necesidad de descansar...); y cerramos despejando algunas dudas de la participación activa de Pez en las redes sociales. Ahí vamos.
Texto: Tucho
Fotos: Vicky Schwindt
PEZ Y LOS FESTIVALES
¿Hace cuánto que no los llaman para festivales? Ustedes habían tocado en los primeros Cosquines y después no estuvieron más...
Franco Salvador: No, es que básicamente no nos llaman. Al festival de Cosquín lo hacían dos productores: [José] Palazzo y el Perro [Héctor Emaides]. El Perro, que era nuestro amigo, era el que nos llamaba para tocar, pero esa sociedad se rompió y quedó el otro muchacho, que imagino no le gusta Pez; y entonces no nos llamaron más. Por otro lado, estéticamente, hoy por hoy no nos gustaría tocar en lo que es el Cosquín.
¿Si los llamaran dirían que no?
FS: No nos van a llamar. Y si nos llamaran nos tendrían que dar algo que nos agrade mucho... La verdad que no están buenos los Cosquines, estéticamente no tienen nada que ver con lo que eran antes, que había más variedad, más mezcla: ahora es como un palo muy definido, que no tiene mucho que ver con lo que hacemos. Si nos llamaran nos tendrían que garpar bien y ponernos en un buen horario... Cosas que no van a hacer (risas). Y encima, seguramente sería polémico para nosotros tocar en un estilo de festival que no nos cierra.
¿Y los de la gaseosa y la cerveza?
FS: Pasa un poco lo mismo, laburan con las bandas que labura Pop Art o los sellos que arman esos festivales. Y nosotros no estamos con ninguno de esos sellos.
A la vez, ustedes están llevando cada vez más gente...
FS: Sí, pero no sé si les interesa eso a los que arman los festivales; les interesa más hacer laburar a las bandas con las que ellos ganan plata. De nosotros no van a sacar un mango y no permitiríamos que lo saquen, entonces es lógico también que no les interese: si vos tenés tu empresa y tu grupo para vender, no vas a llamar a uno que no labura con vos. Es así. Y sino te llaman y te dicen “a las cuatro de la tarde tenés que tocar”. Y no, andá a la mierda...
Bueno, en el último Pepsi hubo bandas que tocaron para nadie, aún estaban las puertas cerradas y los hicieron empezar a tocar igual...
FS: Yo fui al show de Pearl Jam y realmente era una vergüenza, loco, en el predio no se podía caminar, estábamos embarrados hasta las rodillas. Y no es que la gente pagó una entrada popular, te rompían el orto con las entradas... ¡Poné un piso como en las canchas! ¡Protegé a la gente, que no se caiga, que no se embarre! Son esas cosas de mierda que tienen los festivales acá, les chupa un huevo poner esa carpeta porque seguramente les salga guita y no está bueno poner guita por los demás. Te ponen el escenario, el sonido y ya está, arreglate. También la gente vuelve a ir...
Tiene que ver también con las bandas que traen, que quizás no vienen tan seguido o creés que nunca van a volver.
FS: Sí, igual imagino que si al próximo festival que organice esa marca fuera menos gente, se sentarían a pensar un poquito qué están haciendo. Yo me fui enojado y dije “loco, no vuelvo nunca más a uno de estos festivales de mierda, por más que vengan los Beatles con John Lennon” (risas). Pero bueno, pasa también lo que vos decís: te traen a Black Sabbath y bueno... “la concha de tu madre, voy” (más risas).
En Chile hacen Lollapalooza y acá no, y uno puede suponer que en Argentina hay más público de rock...
FS: Bueno, acá no lo hicieron por una cuestión de infraestructura. Creo que la movida fue que vinieron, vieron cómo era la historia y dijeron “no, así en estas condiciones no lo hacemos”. Los lugares que proponían no estaban a la altura de las condiciones que imponen esos festivales.
Charlas con músicos: Franco y Fósforo, de Pez (pt. 2)
FRANCO Y LA CRUDA REALIDAD
Franco, sacaste un nuevo disco solista recientemente. ¿Cómo surgió y cómo se hizo?
FS: Este disco, a diferencia del anterior, lo laburé como una banda. El primer disco [Hago lo que quiero y quiero lo que hago, 2008] lo grabé solo: me grababa la batería pensando en la canción y después le grababa alguna guitarra arriba, y así lo fui armando. En este caso tenía una banda armada, entonces lo pude laburar un poco más, demearlo, escucharlo. Con La cruda realidad pude escuchar cómo sonaban los temas antes de grabarlo, en el anterior los escuché completos cuando ya quedaron ahí.
¿Y con las fechas cómo hacés? Pez toca mucho...
FS: Estoy tratando de meter aunque sea una fecha por mes, antes tocaba por ahí dos veces al año. Estamos organizados, el manager nos dice “en junio tengo este fin de semana libre”, entonces metemos algún show, o Flopa con Ariel o yo con Los Crudos. Si eventualmente pinta una fecha que está buena, la cantás: “che, el 4 de junio tengo una fecha”, entonces avisás vos primero.
¿Cómo te sentís cantando y tocando la viola? Tenés que estar parado adelante...
FS: Me siento bien, bien... Quizás tendría que acostumbrarme un poquito más todavía, pero me parece que es un laburo que da la experiencia de ir presentándose en vivo. Debería estar un poco más suelto, lograr esa soltura que tengo cuando me siento a tocar la bata; tengo más seguridad tocando la bata que cantando y tocando la guitarra, pero está rebueno. Con la batería puedo tocar, cantar y mascar chicle al mismo tiempo, es algo natural; con la guitarra no, me demanda más concentración, pero día a día lo voy laburando. Aparte no toco mucho la guitarra en casa, pero bueno, vamos de a poquito y show tras show va saliendo mejor.
Ahora estamos ensayando más seguido porque tocamos seguido también, eso te da otra seguridad y otra fuerza.
Ensayás casi diariamente, supongo.
FS: Sí, todos los días, de lunes a viernes. A veces los viernes no, pero si no ensayo es porque tocamos en algún lado, los sábados también. Menos los domingos... Aunque tampoco es seguro que descanse porque capaz estamos volviendo de algún lugar. Llegamos, y al otro día a ensayar de vuelta… Estamos dedicados a esto.
¿Y, ya se odian? (Risas).
FS: Sí, nos odiamos desde siempre (más risas). Nos odiamos, nos amamos y nos queremos, está todo bien, es un poco ese el sentimiento de seguir estando juntos: poder pelearte y mandar a la mierda al otro en el momento en que tenés que mandarlo y después seguir adelante. Por ahora funcionó.
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UN FÓSFORO EN EL CONICET
Fósforo, me sorprendió el trabajo que tenés. ¿Seguís estando en el CONICET?
Fósforo García: Sí, sigo, aunque estoy arreglando en estos días para ver si laburo un poco (bastante) menos ahí. Por la banda, no me da más el cuero... Es un quilombo y está todo bien en el laburo, cuando nos vamos de gira lo puedo manejar, pero en general es una quemazón de cabeza. Ensayamos tres veces por semana y me doy cuenta de que los días que ensayo y trabajo quedo de cama, ¿entendés? Y los fines de semana de mi trabajo de lunes a viernes tocamos, viajamos; y en realidad no tengo ni un solo día para desconectarme de las obligaciones. Eso te liquida...
Aparte a ustedes les está yendo cada vez mejor. Aunque quizás te guste lo que hacés en tu laburo... ¿Qué es exactamente lo que hacés?
FG: Por suerte sí, nos está yendo bien con la banda. Y en este laburo estoy hace como seis años, manejo un archivo digital de lenguas indígenas, un archivo de consulta para lingüistas sobre todo, pero también antropólogos y ese tipo de cosas. Con mucho material de campo... También asesoro a los investigadores en cuanto a cosas técnicas, de cómo llevar, cómo procesar el material de ellos. Ese tipo de cosas.
Es un laburo que no podés hacer así nomás.
FG: Mirá, ya lo tengo bastante calculado, puedo hacerlo bien... Pero bueno, vamos a ver qué sucede.
Sos el único de los tres que no tiene o tuvo algún proyecto paralelo...
FG: Bueno, se explica bastante por lo que venimos hablando. Todo el tiempo estoy boludeando, haciendo cosas, aunque en general me parece que son una poronga y terminan en la nada (risas). Pero sí, tengo ganas de hacer algo.
La falta de tiempo te boicotea.
FG: Tiene que ver con la energía, no es solamente el tiempo: es tiempo y energía, porque hay días en que podés ponerte a hacer algo un par de horas, pero realmente estás tan limado que no pasás de la hamaca paraguaya y la tele... o internet. Hay momentos en que necesitás cierto parate, a mí me pasa eso.
En general, las pocas composiciones propias que tengo con Pez son de períodos de vacaciones. Compongo ahí porque es donde puedo dedicarme a hacer lo que tengo ganas.
¿Componés con viola?
FG: Sí, a veces con viola, aunque ahora hace rato tengo uno de los bajos en casa, uno acústico, y por lo general me mando con eso. Letras no escribo, compongo sólo música.
Tengo ganas de armar algo con un guitarrista amigo, ojalá pueda solucionar pronto el tema de mis días de laburo para arrancar con eso, porque aparte lo vengo cajoneando hace unos meses. Quiero juntarme con este amigo para hacer metal satánico (risas).
Bueno, los últimos discos de Pez son más pesados que lo que hicieron a mediados de la década pasada.
FG: Sí, son pesados... ¡pero quiero hacer cosas más afuera del universo! (Más risas).
Charlas con músicos: Franco y Fósforo, de Pez (pt. 2)
PECES EN LA REDES
¿Cuánto creen que les sirve el contacto con la gente a través de las redes sociales? No hace falta decir quién maneja el Facebook de Pez, creo que se nota...
FS: No es sólo Ariel... Hay veces que la gente se engancha a pelear con alguien pensando que es Ariel, ¡y no es así!
¿Lo manejan los tres? Estaba seguro de que sólo era Ariel.
FS: No te puedo decir igual, somos varios... (Risas). Gente de la banda, y gentes que no son músicos de la banda también. Pero saben que tienen la libertad para tirar bombas, entonces es medio esquizofrénico. Porque incluso entre nosotros nos contestamos sin saber quién te está escribiendo, entonces a veces le escribo desde mi Facebook a Pez y es como que le escribís a un ente. ¡No sabés quién te contestó ni a quién mandar a la mierda! (Muchas risas).
Me imagino que después hay una investigación...
FS: No, no, no, hay un código: no se sabe quién te contesta, listo, ya está. No se pregunta. Y un poco pasa con la gente también: la última semana de furia saltó toda la movida y lo puteaban a Ariel y él se había dado de baja de Facebook porque le había agarrado el chifle (risas). Y todos seguían pensando que era él, pero en Facebook no estaba más. En síntesis: no, no siempre es él...
Nos quedamos en el misterio (risas). ¿Pero les sirve o no ese contacto?
FS: Yo creo que nos sirve, todo lo que genera polémica de algún modo sirve, además es divertido. A veces no puedo creer que haya gente que se lo tome tan a pecho y me digo “la puta madre, fijate un poco lo que está pasando, no te podés poner así o angustiarte por esto”. Hay gente que se engancha en la joda y otros que se enroscan en algo muy personal y muy emotivo, ¡hay que relajarse un poco más!
¿Y la política de subir los discos colabora también?
FS: También, todo lo que vamos haciendo son pequeños granitos de arena que hacen que vayas sumando. Todo es laburo: eso, ir a tocar a los lugares, dar entrevistas, subir los discos, poner los videos que andan dando vueltas por YouTube y que filma la gente... Es el aparato que tenemos armado, de algún modo, y evidentemente funciona. De a poquito, pero funciona. Al no tener una compañía que te ponga dieciocho veces por día sonando en la radio, o que te rote un tema en los canales feos de música que hay, o que te meta en todos los putos festivales para que te vean todo el tiempo 20 mil tipos, la que nos queda es esta. Y evidentemente funciona porque todos los shows, año tras año, la convocatoria aumenta y eso debe ser fruto de todo lo que hablábamos recién.
¿Dónde se ven en unos años?
FS: No sé... En un escenario, tocando. Eso seguro. Es lo que hacemos y, salvo que ocurra algo muy difícil de sobrellevar, estaremos tocando y haciendo rocanrol.
* Pez sigue presentando Vieja era, nuevas mañas. El viernes 7 y el sábado 8 de junio, estarán tocando en el Santana Bar (Pte. Perón 414, Ramos Mejía). Anticipadas con descuento en Locuras (Morón) y Smile (Ramos Mejía).
Además, desde su Facebook confirman algunos proyectos que comentaron en la primera parte de nuestra charla: “-El Boxset del viejécimo aniversario (gracias Estudio Gogo Goch por el empuje)...
-Un par de temas nuevos (que tal vez integren el ítem de acá arriba)...
-Un Split Salvaje con nuestros ídolos de FUTBOL

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