Tenía yo la espinita clavada de no haber podido disfrutar de Lola Herrera en el mítico y trascendental montaje de Cinco Horas Con Mario, que removió hasta los cimientos el panorama teatral de 1979, y elevo a lo estratosférico la carrera de la actriz, convirtiéndola en historia viva de nuestro teatro. El motivo por el cual no lo pude ver fue obviamente mi edad, daba por sentado que no se me lograría disfrutar de esta producción, y me conformaba con las escenas de la obra que se vislumbran en la tremenda película Función De Noche, en las que podía intuir por donde iban los tiros, pero siempre con la pena de no haber sido testigo de la obra que todo español de la época parece ser que vio.La vida a veces nos hace regalos inesperados, y con motivo del cincuenta aniversario de la publicación de la novela homónima de Miguel Delibes en la que está basado el monólogo, Lola se ha vuelto a poner en la piel de Carmen Sotillo, solo durante seis semanas en el Teatro Reina Victoria. Cuando saltó la noticia entré en shock, ¡no me lo podía creer! uno de mis sueños como espectador se vería cumplido, y vería una de las interpretaciones mas recordadas del S.XX de nuestro teatro. Mi generación también tenía derecho a ver esta obra con Lola Herrera, y evidentemente, estábamos ávidos de verla, ya que en la función de ayer, mucho público de mi quinta asistía extasiado ante la monumental propuesta que creo yo que va mas allá de lo meramente teatral, para entrar en lo sociológico, y que curiosamente, sigue sorprendiendo y emocionando exactamente igual que lo hizo en su momento.Evidentemente no me podía perder este acontecimiento teatral, así que en cuanto me fue posible saqué las entradas, fila tres para no perder ripio. Muy emocionado, y bastante nerviosillo, ayer ocho de mayo asistí a una velada que ha pasado a mi historia como espectador de teatro, y para la de muchos de los que nos encontrábamos presentes.
Cinco Horas Con Mario, publicada en 1966, se encuentra, y con justicia, incluida en la lista de las cien mejores novelas en español del S.XX.
La soberbia obra de Miguel Delibes es una disección quirurgica de la sociedad y de la mujer de la época en la que el Franquismo se encontraba mas asentado en España, no por casualidad 1966 fue el de los "25 Años De Paz" y sus fastos.Delibes nos cuenta a cara de perro, de forma despiadada, y con hiriente ironía, la psicología ultraconservadora heredera de la burguesía del S. XIX que se vio comodamente perpetuada por La Dictadura hasta la mitad de los años 70, para ello nada mejor que una viuda reciente de la buena sociedad de una ciudad de provincias de la época (Valladolid) que durante la noche en la que se vela a su marido, se dedica a recriminarle todas las frustraciones que su matrimonio le han traído y los motivos de las mismas. Carmen Sotillo, nuestra protagonista, profundamente reaccionaria, muy resentida con su esposo Mario, y tremendamente frustada, es el fiel reflejo de aquellas mujeres, hijas de su época, que nunca hablaron por si mismas, sino por boca de otros, con pensamientos inculcados de forma irreflexiva, y que hipocritamente hicieron un arte del disimulo. Carmen Sotillo nos puede llegar a resultar odiosa, pero es tan infeliz, que nos transmite sentimientos de piedad a medida que va avanzando el texto, ya que si hay una máxima que vaya como anillo al dedo a esta obra , es que en el pecado lleva la penitencia.
Hay una historia curiosa sobre la publicación de la obra, y como pasó la censura sin problemas. La solución fue matar a Mario y convertir a su mujer en la protagonista del texto. Mario, católico post conciliar, izquierdista e intelectual, no podía ser plasmado en una novela, pero su esposa si, ya que los cegatos censores la vieron como un tratado del ideario franquista, en vez de la atroz sátira que Delibes plantea y que consigue de forma magistral enfrentar a las dos Españas, cuando lo que el Régimen pretendía, nunca mejor dicho, era enterrar a una de las dos.
Cinco Horas Con Mario, es un texto a revisar que nunca sobra cuando se repone, sea Lola Herrera u otra actriz su protagonista, y debería ser de obligado visionado o lectura en los institutos, ya que lo que cuenta y como lo cuenta es una parte de nuestra historia, que no se nos debe olvidar en toda su crudeza. Afortunadamente nuestra sociedad ha evolucionado mucho, pero no tanto como nos creemos, todavía hay alguna Carmen Sotillo a nuestro alrededor, y lo que representa en ciertos aspectos, hoy en día desgraciadamente se encuentra en vigor, ya que ciertas actitudes están pavorosamente asomando la patita por debajo de la puerta.


En resumen, todos deberíamos ver esta producción. Mi generación por tener la oportunidad de disfrutarla en directo, las generaciones posteriores para que vean lo que era nuestro país no hace tanto tiempo, y las anteriores para que recuerden lo que vivieron en un momento histórico tan importante como fue el del estreno de Cinco Horas Con Mario. Pero sobre todo, no nos la debemos perder por el tremebundo trabajo de Lola Herrera, un fenómeno de la naturaleza de los que se dan cada muchos años, y que tenemos la suerte de poder seguir disfrutando en todo su glorioso esplendor.

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