Revista Creaciones

Colección chester, chal "el guardián de los secretos"

Por Evelyn Cabrera

Hola chicas, buenos días.

Hoy os traigo un ovillo, regalo de una amiga; unas vacaciones y un recuerdo tejido a crochet. 

El ovillo con el que lo he tejido me lo regaló mi amiga Ana durante nuestras vacaciones en Torreblanca, Castellón. Un ovillo de esos que guardas sin saber todavía en qué se va a convertir, pero que sabes que algún día acabará formando parte de uno de tus proyectos.

Y cuando llegó el momento de sacarlo de la cesta de los ovillos, tuve claro que tenía que ser algo especial porque es un hilo que sabe a verano.

Colección chester, chal guardián secretos

El protagonista de este proyecto es Katia Summer Paint, un hilo de fantasía que combina algodón y acrílico y que va cambiando suavemente de color a medida que avanzamos.

Y qué bonito es dejar que sea el propio hilo el que decida cómo va a quedar la pieza.

No hay que elegir colores, ni cortar, ni esconder cambios de hebra.

Simplemente crochetear.

En este ovillo aparecen tonos que recuerdan inevitablemente al verano: turquesas, verdes suaves, rosas empolvados, grises, melocotón y amarillos cálidos. Una pequeña paleta mediterránea que, quizá por casualidad, terminó resultando perfecta para recordar aquel viaje a Castellón.

Seguí el esquema del chal original, pero al trabajar con un solo ovillo el resultado ha quedado más pequeño que el modelo de la fotografía del patrón.

Colección chester, chal guardián secretos

Y, sinceramente, me alegro.

Porque el resultado tiene ese tamaño tan versátil que me encanta: lo suficientemente grande para llevarlo sobre los hombros, pero lo suficientemente ligero y manejable para utilizarlo también como una gran pañuelo o chalina.

No pesa, no resulta aparatoso y se adapta perfectamente a un estilismo sencillo.

Unos vaqueros, una camiseta básica y el chal...no necesitas nada más.

Colección chester, chal guardián secretos

Como todos los proyectos de mi Colección Chester, este también necesitaba un nombre de libro.

Y esta vez el nombre tenía que contar una pequeña historia.

El ovillo llegó desde Torreblanca, después de unas vacaciones así que quería que el nombre tuviera algo de Mediterráneo, de viaje y de recuerdo.

Colección chester, chal guardián secretos

Por eso elegí:

"El guardián de los secretos" de Óscar Hernández-Campano, publicado por Editorial Egales en 2016. La novela está ambientada en Peñíscola, en la provincia de Castellón, junto al Mediterráneo, y por eso me pareció especialmente apropiada para relacionarla con este chal.

Porque este chal guarda uno de esos pequeños secretos que solo conocemos quienes hacemos cosas con nuestras manos.

Guarda el recuerdo de un viaje.

El regalo de una amiga.

Un ovillo que esperaba su momento.

Y tardes de crochet.

Cada vez que lo mire, no veré solamente un chal de colores.

Veré también Torreblanca.

Veré aquel verano.

Y recordaré a quien puso este ovillo en mis manos.

Quizá esa sea una de las cosas que más me gustan de tejer: que algunos proyectos terminan convirtiéndose en pequeños álbumes de recuerdos, solo que en lugar de fotografías están hechos de puntos, vueltas y colores.

El guardián de los secretos, bloqueado y listo para acompañarme.

Buen lunes y buen inicio de semana.


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