Hola chicas, buenos días.
Hoy os traigo una chaquetita que tiene historia.
La dueña de esta chaquetita, mi amiga invisible, me regaló en el anterior intercambio, unos preciosos ovillos de Katia Milos. Me dijo que se los había comprado porque le gustaron mucho pero que al final no había sabido qué hacerse con ellos, así que... Cuando me tocó regalarle a ella supe que esos ovillos volverían a casa transformados en algo bonito y apropiado.

Y así fue como decidí que formaría parte de uno de sus propios regalos, tejido con calma, punto a punto, en el sofá de casa.

Porque toda la colección Chester nace ahí: entre cojines y tardes tranquilas. Y como buena colección con alma, cada pieza lleva el nombre de un libro.
Esta vez, el nombre elegido es Alas de plata.
Inspirada en la novela Alas de plata, esta chaquetita recoge algo del espíritu de su historia: la transformación, la fortaleza silenciosa y esa elegancia que no necesita imponerse. En el libro, seguimos a una protagonista que reconstruye su vida con determinación, enfrentándose a su pasado y reclamando su lugar con una mezcla de fragilidad y poder. Es una historia de renacer, de volverse más fuerte sin perder la sensibilidad.

Y quizá por eso este diseño tenía que ser así.
Ligero, casi etéreo, con una estructura calada que deja respirar la prenda y le da movimiento. Las mangas cortas y la caída suave, como si realmente fueran alas. El cierre frontal, discreto y delicado, aporta ese pequeño detalle que transforma lo sencillo en especial.

Alas de plata no es solo una chaquetita. Es una pieza tejida con intención, con memoria y con cariño. Un recordatorio de que a veces lo más bonito no es solo lo que creamos, sino de dónde viene.

Además me pasó una cosa curiosa. Me faltó un poco de hilo para rematar, compré un ovillo más y tuve la enorme suerte de que era la misma tintada... Si es que a veces, el universo hace su magia para que todo cuadre.
Y tú, ¿también guardas hilos con historia esperando convertirse en algo único?
Buen Viernes y buen fin de semana.
