Hola chicas, buenos días.
Los dos ovillos con los que lo he tejido mi proyecto de hoy llegaron a mis manos gracias a un sorteo organizado por Mercería El Duende del Patchwork cuando celebraron el Día mundial de tejer en público el pasado mes de junio.
Big Merino de Katia, una lana gruesa y muy agradable, compuesta por un 45 % de lana y un 55 % de acrílico, pensada para prendas calentitas y proyectos que crecen rápido. Se trabaja con agujas o ganchillo de un grosor generoso y tiene ese aspecto mullido que pide a gritos convertirse en una prenda de invierno. Además, admite lavado a máquina a 30 ºC, algo que siempre me parece un punto a favor en una prenda de uso frecuente.

Una combinación muy sencilla pero que me encanta: gris antracita y negro. Colores neutros, fáciles de combinar y con ese punto elegante que hace que una prenda pueda acompañar tanto un abrigo como un jersey más informal.

Una de las cosas que más me gustan de este diseño es que no tiene una única forma de llevarlo.
Los dos botones que he cosido permiten jugar con la amplitud: podemos llevarlo más cerrado y ajustado al cuello cuando necesitamos protegernos bien del frío, o dejarlo más suelto para conseguir un efecto diferente.
Es de esas prendas sencillas que pueden parecer distintas dependiendo de cómo las coloquemos. Y, por supuesto, siempre existe la posibilidad de añadir algún botón más o modificar la forma de abrocharlo para adaptarlo a quien vaya a utilizarlo.
Porque esa es otra de las cosas bonitas de tejer: una pieza puede empezar siendo simplemente un proyecto y terminar encontrando su propia historia.
Como todos los proyectos de mi colección Chester, este también tenía que llevar nombre de libro.
Esta vez se llama Viaje de invierno, de Amélie Nothomb. El título me pareció perfecto para este cuello. Un proyecto tejido en tonos negros y grises, pensado para envolvernos cuando llegue el frío, necesitaba llamarse Viaje de invierno.
La novela, además, tiene poco de viaje invernal convencional. Es una historia breve y muy peculiar protagonizada por Zoilo, un hombre enamorado que se encuentra dispuesto a llevar su pasión hasta un extremo inesperado. Como suele ocurrir con Nothomb, aparecen personajes excéntricos, situaciones extravagantes y reflexiones sobre el amor, la vida y la muerte.
Aunque, seamos sinceros, aquí, en Jerez, estamos rozando los 40 grados. Así que este cuello va a tener que esperar pacientemente en el armario. No parece que vaya a estrenarlo precisamente mañana. Pero quizá su futuro sea otro. Quizá quien vaya a llevarlo viva en un lugar donde el invierno sí sea invierno. O quizá termine acompañándome en alguno de esos viajes a lugares donde haga falta echar algo calentito alrededor del cuello.
Nunca se sabe dónde termina una pieza tejida.
De momento, Viaje de invierno espera su momento. Y yo, mientras tanto, seguiré tejiendo… preferiblemente cosas un poquito más fresquitas.
Buen Martes.
