
Come, reza, ama y..... dueeerme.
Nunca antes una actriz sacó tanto partido a una cara bonita y a un par de comedias románticas más o menos entretenidas según gustos. Este “caché” le permite a Julia Roberts participar en una película hecha con y para su exclusivo lucimiento, abanderando no sé muy bien qué clase de feminismo mal entendido en un intento de llevar al cine el libro autobiografico de Liz Gilbert. La Roberts, o mejor deberíamos llamarla "su majestad Julia Roberts", se pavonea de un lado a otro del planeta, por un sinfín de escenarios paradisiacos que solo ella y un guión soporífero, consiguen que no digan nada al espectador.
Esta señorita que poco a poco va perdiendo su espléndido físico derivando a una prominencia de sus venas supratroclear y supraorbitaria cada vez más acusada, haría bien en ponerse a actuar en serio. No la recuerdo en un papel aceptable desde 'Erin Brockovich', y sin su físico no es más que una actriz mediocre.
La cinta aburre hasta la saciedad, no cuenta nada diría yo o prácticamente nada, se queda en un ejercicio de autoayuda de alto standing que no consigue enganchar nunca a espectador, si bien ante tal avalancha de imágenes paradisiacas y amaneceres sin sentimientos el espectador empieza a cogerle manía a la Roberts y no tarda en tacharla de niña caprichosa y engreída.

Por último solo quiero decir que no creo que Lis Gilbert fuese así. Iría mas lejos: no creo que ninguna mujer pueda ser como la que Julia Roberts nos mal interpreta. El feminismo es otra cosa y no se defiende con personajes ni películas como esta. Si alguien es tan desdichado como esta pija de new age capaz de permitirse un año sabático viajando por Italia, India y Bali porque la niña está preocupada por no encontrar a su marido ideal, la cosa, como diría otro, “manda huevos”.
