La mayoría de la gente no entiende el concepto velocidad. Ni saben lo que es la velocidad ni son capaces de procesar lo rentable que es.
Piensan que velocidad es ir corriendo a trompicones mientras giran siete platillos con la derecha y hacen malabares con huevos de codorniz en la izquierda.
Llaman velocidad a lo que en realidad es ir como un pollo sin cabeza.
Velocidad no es eso. Velocidad son cinco pases al primer toque y gol. Una mirada capaz de contar un chiste. Lanzar la pelota no a donde está el compañero, sino a donde estará en medio segundo.
Eso es velocidad, y eso solo se consigue siendo competente y trabajando con competentes.
Gente que hace lo que hay que hacer, cuando hay que hacerlo, como hay que hacerlo, sin que nadie les recuerde que hay que hacerlo.
Gente preocupada por ganar e irse a casa. No por hacer arte, ni por perseguir su pasión, ni por tomarse tres cervezas y cuatro cafes, ni por caer bien, ni por evitar una bronca.
Hechiceros que ganan y desaparecen.
Realmente existe poca gente es así, es verdad.
Pero te prometo que si te reodeas de ellos y eres capaz de jugar a su nivel, en un segundo entenderás por qué existen unos pocos que vuelan en un mundo en el que el resto se arrastran.
Y ese equipo de competentes lo debes formar por arriba, por abajo y por los lados. Empezando por elegir a todos tus clientes para que sean solo los mejores.
Porque es imposible volar cuando alguien te agarra del tobillo.
Más collejas y consejos de ventas imprescindibles en el newsletter.
Te apuntas aquí:
La entrada Cómo elegir a gente que te hace volar se publicó primero en Luis Monge Malo.
