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Cómo la tecnología puede cambiar el management

Publicado el 25 mayo 2012 por Joanillo @silosenovendo

Cómo la tecnología puede cambiar el management¿Somos conscientes de cómo la tecnología cambia nuestras vidas? Y más: ¿somos conscientes de lo rápido que lo hace? "Vertiginosamente rápido", me atrevo a decir. Les voy a poner un ejemplo personal:
quien les escribe estos textos, tal día como el de hoy de hace dos años y a estas mismas horas, estaría en el pasillo de un centro de salud cualquiera esperando a que los doctores acabaran su consulta para tener sus "cinco minutos de gloria": tratar de convencerles que tal o cual medicamento eran la mejor opción terapéutica para tal o cual enfermedad. Hablando más claro: quien les escribe era uno de los miles de visitadores médicos que había por España en mayo de 2010. Uno de los muchos vendedores de pastillas (con todos mis respetos hacia mis ex-colegas de profesión).
Dos años después, tal día como hoy, servidor de ustedes tuvo la tremenda oportunidad de intercambiar puntos de vista con reputadas personalidades del estilo de Mario Alonso Puig, o de escuchar desde el salón de su casa una conferencia en directo del Sr. Nouriel Roubini (premio nobel de economía) hablando del futuro de la economía europea. Todo un lujo. Insisto, en directo desde el salón de casa, tomando notas para incorporar nuevos conceptos a mis futuros cursos a directivos. ¡¡Bendita tecnología!!
Hoy, que paré el reloj para echar la vista atrás, me emociono al ver dónde estaba en 2010 y dónde estoy en 2012. Y la pregunta es: ¿cómo fue posible esta rápida transformación?
La respuesta es simple y contundente: todas estas cosas son posibles gracias al aprovechamiento de los avances en el mundo de las telecomunicaciones, en mi caso concreto, de los blogs y las redes sociales (y todo el conocimiento que "vive" en ellas). Casi sin darnos cuenta, las nuevas tecnologías llevaron el conocimiento desde las Universidades y los foros especializados hasta el salón de nuestra casa, el despacho de nuestra empresa, el asiento del metro que nos lleva de regreso a casa, o a cualquier lugar que nos dé la gana. ¡¡Fascinante!! El que no aprenda y evolucione es por que no quiere.
Trasladando la reflexión a la empresa, cabría plantearse: ¿están los directivos aprovechando todo este potencial de información en favor de sus organizaciones? Todo el mundo coincide en una cosa: vivimos unos tiempos muy convulsos y acelerados en los que es de importancia capital para el éxito de las empresas entender el presente y atisbar el futuro; frente a esta tesis sobradamente compartida, la realidad evidencia que son muy pocas personas las que se asoman a foros donde escuchar a reputados gurís que les den pistas que ayuden a intuir cómo viene el futuro. Y no es por falta de tecnología u oportunidades, no. Es por pereza o desconocimiento en la mayor parte de los casos.
Más arriba les conté sucintamente el cambio profesional que experimenté en apenas dos años. Detrás de esa transformación hay pocas cosas: las agallas necesarias para propinarle una patada en el culo a la empresa que me tenía bloqueado profesionalmente y un acercamiento a las nuevas tecnologías para ver de qué modo podían serme útiles para iniciar un nuevo camino, tecnologías que para mí eran casi desconocidas por aquel entonces, remarco. Y no hay más. No me tengo por más inteligente que nadie de los que pueda leerme; me tengo por una persona curiosa e inquieta por aprender; simplemente. Una persona que observa lo que sucede a su alrededor e indaga sobre cómo aprovechar las herramientas que van apareciendo. 
Mi intención con este artículo es inyectarles una dosis de optimismo a ustedes, que tienen responsabilidad en la dirección de una empresa: si toman la iniciativa de emprender un camino tan simple como éste, consistente en observar e integrar lo que las nuevas tecnologías le puedan ofrecer, estoy convencido que en poco tiempo lograrán darle un sustancial empujón a su organización del mismo modo que yo lo hice con mi vida profesional. Por fuera de su despacho hay miles de personas con mucho conocimiento, y hoy podemos acceder a todo ese potencial con un simple ordenador conectado a internet. Desde cualquier lugar y a cualquier hora. ¿Le parece tan complicado?
Finalizo con un agradecimiento a Gonzalo Guirao, director para Europa de WOBI, la plataforma gracias a la cual pude traer a mi casa a personalidades como el mencionado Sr. Roubini, un chaval fascinante llamado Pau García Milá (que a sus 24 años lleva una carrera meteórica como emprendedor y conferenciante) o a Phillip Kotler, todo un gurú que nos habló del inmediato marketing 3.0 que ya está doblando la esquina. Les sugiero que echen un vistazo a WOBI y aprovechen todo el conocimiento que pueden encontrar ahí, tremendamente valioso para mejorar su organización.
Cordialmente
Cómo la tecnología puede cambiar el management

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