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Con el frac y el balón

Publicado el 05 abril 2020 por Trescuatrotres @tres4tres

Al principio de la década de los 80, la figura del líbero era una de las más importantes en cualquier equipo. Quién ocupase esa posición no podía ser, por tanto, un defensa típico, ya que se exigía como principales virtudes clase y elegancia.

Además de esas características, Bernd Schuster también tenía un carácter muy particular. Comenzó, precisamente, su carrera futbolística como líbero, pero prefería el ataque a la defensa y tuvo que adelantar su puesto.

Bernardo entró en el mundo del fútbol como un elefante a una cacharrería. Con 18 años ya era el líder de la selección alemana de su categoría y apuntaba muy alto. El todopoderoso Bayern Munich se fijó en aquel chico de rubia melena, pero desestimó al final su fichaje por considerarlo demasiado caro. En el fútbol, como en la vida, hay errores que acaban siendo aciertos y viceversa. No sabemos si la escuadra de Baviera pensaba, al ver jugar luego a Schuster, si erró en aquella decisión o acertó.

Con el frac y el balón
Bernd Schuster en su época en el Colonia (fuente: pinterest)

El prometedor mediocentro fichó por el Colonia, entrenado por un mito de los banquillos como Weisweiler, considerado como uno de los precursores del fútbol moderno y adalid del juego ofensivo, que ya había tenido a sus órdenes a nombres como Heynckes, Simonsen, Bonhof o Netzer, por citar a algunos.

Poco después de su llegada a este club alemán, Schuster debuta con la selección absoluta y gana el Europeo de Italia en 1980, donde saca a relucir sus virtudes hasta el punto de ser elegido ese año balón de plata, solo superado por una leyenda como Rummenigge.

Luego ficha por el FC Barcelona donde, además de su juego, Bernd exhibe su carácter como cuando superó una grave lesión que le tuvo un año inactivo. Pero también fue noticia cuando renunció a seguir jugando, con 23 años, para la selección de su país, tras negarse a ir convocado a un partido amistoso a causa del nacimiento de su hijo.

Vuelve a demostrar que es un jugador atípico, cosa que ya sabíamos quienes disfrutábamos de sus pases milimétricos y sus excelsos lanzamientos de faltas.

Con el equipo culé gana una Liga, tres Copas del Rey y una Recopa de Europa. Pero su mal genio sale a escena y se enfrenta al club para acabar fichando por el enemigo, el Real Madrid.

Con el frac y el balón
(fuente: marca.com)

En Chamartín, Bernardo es la guinda que le faltaba a la inolvidable "Quinta del Buitre", que con Toshack a los mandos alcanza su máximo esplendor ganando la liga de los 107 goles.

Una vez más, el alemán vuelve a ser noticia cuando se convierte en un fichaje mediático al alcanzar un acuerdo para jugar en el Atlético de Madrid. Con los colchoneros, continúa impartiendo magisterio en el césped y gana dos copas del Rey, siendo protagonista en la segunda de ellas, conquistada en el Santiago Bernabeu, ante el eterno rival, al que anotó un extraordinario gol de falta directa.

No sé si será el único jugador que ha ganado títulos con los tres grandes del fútbol español, pero seguro que, de haber más, no serán muchos.

Como ya se ha comentado antes, Schuster comenzó su andadura como futbolista haciendo mucho ruido, por lo que su salida no podía producirse de otra manera.

En 1997 ficha por los Pumas de México, pero, a mitad de temporada, aduce un dolor de muelas para abandonar el club.

Los jugadores diferentes son los que, para bien o para mal, nos hacen ver el fútbol de otra manera. Bernardo fue un futbolista muy diferente a los demás. Sus detractores le calificarán de diversas maneras, yo prefiero llamarle genio.


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