
Seguimos con la saga, y esta vez sí, su segundo libro me ha gustado. No lo he devorado con ansías por sentirme atrapada por la historia pero no me ha costado terminarlo, no miraba cuánto quedaba.
La historia empieza un poco después de que Celaena haya sido nombrada "Asesina del rey", ha realizado diferentes misiones y el rey está contento con ella.
Nuestra protagonista ha cortado toda relación con el príncipe Dorian, o casi toda, y vemos cómo se desarrolla su relación con Chaol, Nehemia y Elena. Celaena va abriéndose poco a poco aunque nunca del todo, lo cual le da mayor profundidad y al mismo tiempo da juego a que pasen cosas y se replantee la idea de seguir abriéndose o no, de cambiar y de tomar cartas en el asunto.
Además, la autora amplía su universo (mapa) en este libro. Ya no solo estamos en la isla de Erilea, nos nombra también reinos extranjeros que tomarán muchísima importancia, sabemos con mayor detalle el pasado que dio origen a la situación del actual rey, y cómo no, tenemos otro misterio sobrenatural con el que Celaena se topa.
Pero no solo el territorio conocido se expande para enriquecerlo, sino que también vamos conociendo con mayor detalle a los personajes. Dorian, Chaol, Nehemia, el rey, Kaltain y otros que van apareciendo para quedarse en la historia o simplemente para decir acordaos de mi nombre, en los siguientes libros apareceré para quedarme.
En cuanto a los personajes y la historia, hay tres cosas que siguen sin encajarme del todo y espero que tengan su explicación. Sin spoilers:
1. La decisión de Nehemia. Ella podría conocer "eso", pero lo hace de tal manera que parece que lo abraza sin miedo alguno, sin despeinarse, sin duda alguna, y quien haya leído el libro sabrá que es una decisión muy bestia con unas consecuencias tremendas para ella, para su reino, para Erilea, para Celaena, para la historia y para todo.
Entiendo esas decisiones siempre y cuando tengan consecuencias también personales además de para el resto.
La decisión es tan decisiva y brutal que se me hace imposible creer esa sangre fría. Supongo, y espero, que más adelante la autora nos explicará por qué.
2. No termino de creerme a Celaena, no sé, es como si le faltase algo. Sé que es normal que una autora le ponga trabas a su protagonista para así tener una historia que contar, y que además ese mismo personaje muchas veces se equivoque, no haga las preguntas pertinentes y tal, pero cuando se convierte en una constante y no ve lo que es evidente (bajo la corona, por poner un ejemplo) solo puedes pensar que el personaje es tonto de remate o que la autora se va a lo fácil para escribir su novela.
3. Directamente relacionado con el punto anterior, parece que la trama necesita de un personaje principal bastante monguer en ciertos puntos para poder alargar la historia, lo cual es completamente innecesario porque tiene un montón de frentes abiertos (relación de la protagonista con cada personaje, resto de la profecía/poema, el rey, lo sobrenatural especifico de este libro, todo lo que conlleva la expansión del territorio en esta historia, etc.)
Terminas poniendo los ojos en blanco y preguntándote cómo la protagonista puede seguir viva con lo tonta que es.
Además, lo siento mucho, tiene una cantidad ingente de pistas que son súper obvias, tanto que si en algún libro apareciesen subrayadas, en color y mayúsculas no me sorprendería. Esto, con tantas pistas a lo largo del libro le resta cierto interés y refuerza la idea de "este personaje es tonto por no ver lo evidente". No juega a su favor. Roland, Kaltain, alas, dolores, corona y mil cosas más son obvias de más.
Aún con todo, el libro se lee muy rápido, siempre está pasando algo, y te lo bebes. Yo me lo leí en literalmente dos tardes. Entre todo lo nuevo que hay respecto a la historia, los personajes, territorios y sus implicaciones siempre quieres saber más.
Ahora sí, quiero seguir con la saga. A ver si me da tiempo a leerla antes de la publicación de ACOTAR 6.
