La realidad es que ninguno de nosotros estaba buscando un chupadientes, los cuatro habíamos elegido cuidadosamente un sitio después de localizar un punto desde donde se escuchaba vocalizar al Tacuarero. La esperanza era que ese escurridizo furnárido cometiera el error de dejarse ver. Hubiese sido la frutilla del postre para cerrar un viaje espectacular, pero ya es sabido que el Tacuarero parece tener un sexto sentido, y probablemente al enterarse de que yo estaba esperándolo decidió no aparecer.
En su lugar llegó este chupadientes, que se mostró con una generosidad poco habitual y me regaló, creo yo, las mejores fotografías que tengo de la especie. No era el protagonista que esperábamos, pero terminó convirtiéndose en el mejor recuerdo fotográfico de aquella mañana.
Del Tacuarero, en cambio, nunca más volví a escuchar siquiera su canto. Ya pasaron ocho años y quizás haya llegado el momento de volver a La Araucaria para dedicarle una mañana completa a ese fantasma del tacuaral que todavía le viene ganando a mi cámara.
Y si de recuerdos se trata, imposible no acordarse del frío que pasamos durante todo ese viaje. Nos "cagamos" de frío, para decirlo sin vueltas. Pero como dice el refrán, sarna con gusto no pica; las bajas temperaturas se olvidaban enseguida cuando llegaba la hora de encender el fuego y preparar esos memorables guisos de arroz con pollo al disco en el complejo Der Wald, donde nos alojábamos para descansar y recargar energías antes de salir otra vez a caminar el monte. Son de esas pequeñas cosas que terminan haciendo inolvidable una salida de pajareros. La pucha, che... veo estas fotos viejas, me inspiro para escribir una entrada al blog y, sin darme cuenta, me invaden unas ganas tremendas de volver al monte entre amigos.
A esta altura del partido, con varios años más sobre el lomo, creo que el orden de las prioridades cambió. Lo más importante ya no es volver con la tarjeta de memoria llena de fotones. Lo mejor es vagar por el monte entre amigos, hablar al pedo, cagarse de risa durante varios días, compartir un mate o un guiso al disco al final de la jornada... y, si de paso se sacan algunas fotos buenas, mejor todavía. Saludos para todos y si llegaron hasta acá gracias por leernos !!!


