Magazine

Cuando las mujeres no se retiran del encuadre

Publicado el 23 febrero 2026 por Emprendedores De Hoy

Cuando las mujeres no se retiran del encuadre

Por Laura Muñoz Liaño

Hay una forma de resistencia que no se anuncia. No irrumpe, no confronta, no acelera. Simplemente no se va. En cine, ese gesto tiene una potencia específica: cuando una figura permanece en plano más tiempo del esperado, algo se desajusta. El espectador entiende que ese cuerpo no está ahí para decorar la escena, sino para vigilarla.

El cine hecho por mujeres ha trabajado históricamente desde ese lugar. No desde el golpe, sino desde la duración. No desde el clímax, sino desde la insistencia. No desde el cierre, sino desde la continuidad. Es una forma de narrar que entiende que el tiempo también es un dispositivo político y que retirarse demasiado pronto equivale a aceptar el montaje de otros.

En los últimos meses, algo se ha desplazado en el espacio público del cine. No ha sido una ley ni una sentencia. Ha sido una frase dicha en voz alta, en un escenario iluminado, cuando no se esperaba silencio. En los Premios Gaudí, Gemma Blasco, al recoger el reconocimiento por Furia, recordó que la vergüenza ya no pertenece a quienes han sobrevivido, sino a quienes han sostenido durante años un relato cómodo de normalidad. No fue un alegato ni una consigna. Fue un gesto de posición. Una grieta en el protocolo. El tipo de intervención que no busca resolver nada, sino permanecer.

Stella Maris nace desde esa misma conciencia. No es solo una película dirigida y producida por mujeres: es una obra que piensa el mundo desde una genealogía femenina que sabe leer los silencios, detectar los cortes forzados y sostener la mirada cuando el relato empieza a volverse incómodo. Su centro no está en la épica, sino en la atención sostenida. En la negativa a aceptar cierres tranqulizadores cuando el conflicto sigue latiendo.

En este contexto, el proyecto ha recibido el apoyo de Canal Sur en su última convocatoria de proyectos, por su contribución a la promoción de valores universales y al fortalecimiento del sector audiovisual de Andalucía. Un respaldo institucional que no define el sentido de la obra, pero sí reconoce una forma de hacer cine basada en el cuidado, la investigación y la responsabilidad cultural.

Mientras tanto, Stella Maris continúa su recorrido internacional tras pasar por el European Film Market con próxima parada en el MAFF, dentro de MAFIZ, que tendrá lugar del 9 al 13 de marzo de 2026 durante la 29ª edición del Festival de Málaga. Espacios donde los proyectos no se exhiben: se exponen. Donde el relato no se consuma rápido, sino que se pone a prueba frente a otras miradas.

A ello se suma la selección del proyecto en WARMILAB, una iniciativa creada para empoderar a mujeres productoras y reducir la brecha de acceso a la industria audiovisual global, apoyando la promoción y las ventas de proyectos iberoamericanos producidos por mujeres. No como gesto simbólico, sino como intervención estructural en un sistema que durante demasiado tiempo ha confundido neutralidad con silencio.

El cine institucional suele buscar cierres claros, finales legibles, conclusiones tranquilizadoras. El cine que nace de una genealogía femenina desconfía de esa urgencia. Sabe que hay historias que no deben cerrarse deprisa. Que hay verdades que se deforman cuando se las obliga a concluir. Y que, a veces, lo más honesto es seguir mirando.

Porque hay relatos que se apagan cuando se les retira el foco.

Y hay otros que, precisamente entonces, se vuelven más nítidos.

Cuando las mujeres no se retiran del encuadre, el plano se espesa. El tiempo se vuelve incómodo. El montaje pierde autoridad. Ya no es posible fingir que todo ha terminado.

No siempre para hablar.

A veces, simplemente para estar.

Y eso —en cine y fuera de él— es una forma radical de continuidad.

Cuando las mujeres no se retiran del encuadre


También podría interesarte :

Volver a la Portada de Logo Paperblog

Quizás te interesen los siguientes artículos :