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Cuatro califas en el coso de las canteras

Por SubbÉtica Taurina
CUATRO CALIFAS EN EL COSO DE LAS CANTERASEste año se cumplen los cincuenta desde que el Quinto Califa debutara en la histórica plaza de toros de Priego. Pero también se cumplen 120 desde que debutara aquí Rafael Guerra “Guerrita” y 70 años desde que lo hiciera como matador Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”. Con este motivo, vamos a resumir a continuación las actuaciones de los Califas del toreo cordobés en la plaza de Priego ya que cuatro de los cinco Califas reconocidos, vivieron tardes de gloria en el Coso de las Canteras.
Fue “Guerrita” el primero en visitarnos y lo hizo por primera y única vez el 7 de Agosto de 1890, con la plaza todavía sin terminar; lidió en solitario toros de la Marquesa viuda de Saltillo y para la historia, ha quedado una anécdota que todavía los prieguenses repiten de vez en cuando. Se cuenta que el Guerra vino desde la estación del tren de Cabra hasta Priego en un coche de caballos y se le hizo el viaje tan largo que cuando pasaron de largo por Carcabuey el torero preguntó: "¿No es Priego esto?", a lo que contestó su acompañante: "No, esto es Carcabuey". "¿Y para Priego falta mucho?" interrogó el torero. "Algo más de una legua", dijo su acompañante. Y saltó Guerrita: "¿Todavía falta más de una legua?. ¬Rubillo, vivís en er culo der mundo!". Y los que cuentan la anécdota suelen comentar: “Hoy Priego está en el mismo sitio”.
Después llegó Rafael Molina “Lagartijo”, en la más grande ocasión que ha visto la plaza, pues fue el día de su inauguración. El 7 de Agosto de 1892, con la plaza abarrotada y presidiendo el Gobernador Civil de la provincia junto al Alcalde de Priego y otras autoridades venidas para la ocasión, “Lagartijo” y Rafael Bejarano “Torerito” lidiaron toros de Miura realizando excelentes faenas y consiguiendo que la inauguración de la plaza tuviera gran repercusión en los medios de comunicación de la época.
MANOLETE
Ya en 1937 actuó en Priego Manuel Rodríguez “Manolete”, pero su debut como matador de toros se produjo el 3 de Septiembre de 1940 con un cartel de lujo: Cayetano Ordóñez "Niño de la Palma", Domingo Ortega y "Manolete". La corrida fue un gran éxito. Ante la expectación que levantó el cartel se pusieron a la venta más entradas de las que caben en la plaza; el lleno fue mayúsculo y muchas personas se quedaron sin poder entrar. Consta que a Manolete se le pagaron por esta corrida 17.000 pesetas.
La tercera actuación de “Manolete” en el Coso de las Canteras fue en la Feria de 1943, formando cartel junto a Juanito Belmonte y Pedro Barrera. "Manolete", que se hallaba ya en la cumbre de su arte, llegó a Priego por la mañana, se alojó en el Hotel Rosales y fue llevado a la caseta instalada en el Paseillo; todavía recuerdan algunos la impresión que produjo entre los presentes por su innata elegancia, la expresión melancólica, casi triste de su rostro y la aureola de torero mítico que ya le acompañaba. Por la tarde y en la que sería su despedida de Priego, el tercer Califa estuvo bien en el primero y realizó una faena inolvidable a su segundo, un toro cárdeno, llamado "Ventoso" que se entregó desde el primer momento; situado en el centro del redondel, comenzó el diestro con unos estatuarios como sólo él supo hacerlos, para seguir con naturales y redondos, sin olvidar una serie de "manoletinas", el pase de su invención; terminó con una gran estocada y paseó los trofeos entre grandes aplausos.
…Y EL CORDOBÉS.
El Quinto Califa, Manuel Benítez llegó a la plaza de Priego, como a todas partes, arrasando. Fue aquí su primera actuación el 18 de Septiembre de 1960; a pesar de la insólita fecha, la plaza registró un lleno total. “El Cordobés” comenzó la faena con cuatro estatuarios soberbios, entusiasmó al público hasta el delirio y terminó con una gran estocada; el graderío, conquistado a la primera, le entregó las dos orejas y el rabo. No satisfecho el público, tras la faena al segundo se le concedieron al torero dos orejas, rabo y pata. Álvaro Domecq y Paco Raigón también triunfaron y todos salieron a hombros. Desde este momento "El Cordobés" fue el ídolo de la gran mayoría de la afición prieguense, que llenaba la plaza solo cuando el de Palma del Río se anunciaba en el cartel, lo que hizo en un total de seis ocasiones, tres de ellas como novillero.
En 1967 hacía 5 años de la última visita a Priego de Manuel Benítez, que tras tomar la alternativa en 1963, se había convertido en el torero más famoso de la historia. Ahora estaba en la cumbre, toreaba más de cien corridas al año, imponía las condiciones y elegía a sus compañeros de cartel. En estas circunstancias, el empresario Juan Antonio Muriel, pensó que sólo "El Cordobés" llenaría la plaza de Priego, y consiguió contratarlo en dos temporadas consecutivas desde l967. En la primera el cartel lo componía "El Cordobés" y los paisanos del diestro Manuel García "Palmeño" y Antonio Ruiz "El Barquillero". Benítez impartió cátedra de su propio estilo interpretando todo su repertorio habitual en el segundo de la tarde, al que cortó los máximos trofeos. Sobre lo que hizo al quinto, el crítico José Luís de Córdoba comentó en su crónica que fue "una de las mejores faenas que le hemos visto" y que el diestro la hizo "a base de toreo fundamental" y "sin recurrir a los alardes del tremendismo”. No sólo volvieron a dársele los máximos trofeos sino que la corrida acabó en un auténtico tumulto: una masa de aficionados cayeron sobre el diestro y le arrancaron la chaquetilla y otras prendas de vestir para tenerlas como recuerdo; temiendo que quedara completamente en cueros, Manuel Benítez tuvo que salir del ruedo protegido por la fuerza pública.
En 1968 volvió “El Cordobés”, junto a Andrés Hernando y Francisco Rivera "Paquirri". Esta vez hubo "casi lleno" y "el Cordobés" sólo cortó una oreja mientras que "Paquirri" hizo dos grandes faenas, cortó cuatro orejas y un rabo y fue sacado a hombros. Era la primera vez que, en Priego, alguien "le mojaba la oreja" al de Palma del Río, que sin embargo hizo las delicias de sus incondicionales al mostrar todos los rasgos de su heterodoxia: interpretó el salto de la rana, escuchó un aviso y después de estoquear a su segundo media docena de veces, acabó por apuntillarlo personalmente estando el toro todavía de pié.
El 3 de Septiembre de 1969 vuelve a ofrecerse un cartel de lujo: Antonio Chenel "Antoñete", Manuel Benítez "El Cordobés" y Sebastián Palomo Linares, con toros de Carlos Núñez. Fue el año de “Los Guerrilleros” y cuando se anunció el cartel de Priego, "El Cordobés" todavía no había toreado en esa temporada en ninguna plaza de la provincia de Córdoba. Ni que decir tiene que el lleno fue histórico.
“Antoñete” estuvo mal en el primero y bastante mejor en el segundo, apuntándose al final de la faena al "tremendismo" con rodillazos y desplantes, cosa que resultaría insólita en el torero madrileño pero que le sirvió entonces para conseguir dos orejas y rabo. Palomo consiguió en total cinco orejas y un rabo. En su primero, “El Cordobés”, “prodigó pases buenísimos, administrados desde un terreno inverosímil y con una quietud pasmosa" según contó en su día el crítico José Luis de Córdoba, llevándose las dos orejas y el rabo. El quinto era tan pequeño que “El Cordobés” no consintió que se picara y prometió al público que pediría la salida del sobrero. En la arena este último, y "cuando ya se había hartado de torear bien" dice el cronista, vinieron los saltos de la rana y otras genialidades. Estocada, descabello, dos orejas y rabo. El "delirium tremens" dice José Luís de Córdoba y también: "No recordamos otra tarde igual" en Priego.
TEXTO: Miguel Forcada Serrano: Autor del libro “Fiestas de Toros en la Comarca de Priego de Córdoba”.

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