Revista En Femenino

Cuento: "El mejor regalo por Navidad"

Por Hijosmanual @hijosmanualdee1

Katia es una niña de 12 años que vive en Villa las Estrellas, una Villa de alrededor 100 habitantes en la provincia Antártica Chilena. Un sitio bastante aislado por sus características geográficas.

A pesar de eso tiene una belleza especial, porque sus días nunca son iguales, sus duraciones varían mucho durante el año, a parte de que les rodea el paisaje tan peculiar que les ofrece la Antártida.

Katia es hija de un militar de las Fuerzas Aéreas Chilenas que trabaja en la base que está ubicada en dicha Villa y asiste todos los días a la escuela donde estudia con otros 14 niños, también hijos de militares, y la verdad que no termina de congeniar con nadie en especial, ya que a Katia lo que de verdad le encanta es meterse en su habitación a visitar el mundo a través de Internet.

Una vez que acaba sus clases, siempre se va directamente para su casa, se prepara algo de merendar y se encierra en su habitación a "ver mundo". Sus padres están preocupados, porque Katia no termina de adaptarse a su vida allí, o eso piensan ellos, cuando la ven pasarse horas metida en su habitación sin tener apenas contacto con nadie.

Lo que no saben los padres de Katia, es que ella realmente sí tiene contacto con gente aunque no sea cara a cara. Es miembro de un foro de viajeros, aunque ella realmente no viaje, sino que navega por infinidad de páginas donde conoce costumbres, monumentos, peculiaridades de muchos países y se imagina siendo una trotamundos, contándoles después a sus amigos del foro con una enorme credibilidad los viajes que realmente solo residen en su cabecita.

La profesora de Katia ha propuesto a los alumnos hacer una actividad de interacción con otros alumnos de una escuela de otro país, pero solo por carta, para que los chicos conozcan lo que es la comunicación por carta, ya que muchos de ellos jamás han visto y por supuesto, jamás han escrito una carta, ya que su comunicación es casi exclusiva por internet. Además de conocer a chicos y chicas de su edad de unos países muy distintos al suyo.

A Katia al principio no le gustó demasiado la idea, pero entonces su profesora le dió la carta de María, una chica de su edad que vivía en una ciudad llamada Málaga en España.

En dicha carta, María le contaba donde vivía, que le gustaba hacer, donde estudiaba, y un montón de cosas que despertaron la curiosidad de Katia.

Al terminar la carta, sintió unas ganas enormes de responder y así lo hizo, escribió varias páginas y parecía que no podía parar de escribir. Se apresuró a llevarla a la oficina de correos, ya que al ser un sitio tan aislado, tardaría mucho en llegarle a María. Y la verdad que así era, pasaron casi dos meses hasta que le llegó otra carta de María.

Katia estaba tan emocionada que no esperó llegar a casa para abrirla y la leyó por el camino mientras se le escapaba una sonrisa de ilusión, por las palabras sinceras que María había puesto en su segunda carta.

Quiso sincerarse ella también y contarle que por primera vez, estaba siendo ella misma con alguien, porque con los demás solo hacía un papel, e incluso escribiendo la carta se le escapó alguna lágrima. Cuando terminó de escribir la carta, se le había hecho tarde para ir hasta la oficina de correos y mandarla, por tanto lo hizo con calma a la mañana siguiente.

Sus padres notaron un cambio de actitud en Katia. Era más feliz, ya no se encerraba horas en su habitación, hablaba mucho de su amiga María y de lo bonito que sería conocerla.

Llegó la Navidad y Katia solo pensaba en cuando le llegaría la carta de su ya amiga María, le daban igual las celebraciones, las fiestas e incluso los regalos. Pero pasaban los días y no llegaba nada. Pasó por la oficina de correos por si había algún problema con la correspondencia, pero allí le dijeron que todo iba con normalidad.

Triste se encerró de nuevo en su habitación para aislarse de todos. Sus padres estaban preocupados porque durante unos meses su hija había estado muy feliz, y de pronto volvía otra vez a su aislamiento.

El día antes de Reyes, a Katia se le hizo de noche de camino a casa, y la noche era tan estrellada y tan clara que no pudo evitar mirar hacía arriba aunque estuviera acostumbrada a aquel espectáculo de estrellas fugaces y decir con lágrimas en los ojos, "no quiero que María se olvide de mí".

Se limpió las lágrimas al acercarse a su casa, porque notó más movimiento de lo normal dentro de ella. Abrió la puerta y en ese momento, una chica morena con un acento raro se dirigió a ella y le dijo: "Hola Katia, soy María tenía muchas ganas de conocerte en persona y ver el sitio tan maravilloso donde vives"

Katia se abrazó fuertemente a ella, aunque acababa de conocerla en persona, pero sentía que la conocía desde hacía mucho tiempo, y María le correspondió el abrazo.

Soltó a María y se abrazó fuertemente a sus padres y les dijo "gracias, este es el mejor regalo que jamás tendré por Navidad, os quiero".

Y Katia no volvió nunca más a fingir ser otra persona, aunque seguía de vez en cuando encerrándose en su habitación, pero ahora era para hablar con su amiga María por Skype, porque su verdadero regalo de Navidad, fue encontrarse a sí misma.

Cuento:

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