Revista En Femenino

Cuestión de prioridades (ddhh)

Por Belen2015
Escribo desde la más absoluta rabia. Lo siento. Siempre intento escribir con toda mi serenidad, alegría y sentido del humor, y si no alcanzo ese punto, cierro el portátil y lo dejo para después. Pero esta vez no se cuánto más me va a durar esta rabia y temo que cuando se me pase no pueda contaros la realidad tal cual es, con toda su crudeza.
La semana pasada, compartí esta publicación en redes sociales:
   Cuestión de prioridades (ddhh)
Mi pretensión era transmitir la imposibilidad de cualquier persona pueda hacer esto. Y digo imposibilidad porque, una servidora, cuando está en su casa, en casa de una amiga, esperando a que el médico la llame, en un congreso, en una cafetería o en una sala de baile… si se está meando, mea, y no tiene que esperar a que se le esté reventando la vejiga. Un par de personas se pusieron en mi piel y no pudieron cumplir los horarios. Y la única forma de poder opinar, exigir y regañar es tras haberse puesto en el lugar de esa persona. No hablo de sentarte en una silla de ruedas, no, eso es otro tema, otro juego; tienes el baño a 10 metros pero aunque sean las 9.45h y se te escapen las gotitas, hasta las 10.30h no vas a poder… A que no aguantas? A que no puedes resistir ir corriendo al lavabo? [email protected], no te sientas mal, eres [email protected], ahora te doy todos los permisos que quieras para llamarme “heroína”.
No te sientas mal, pero por favor, no me riñas como a un niño de 5 años, no me pidas que acate esos horarios tan estrictos, no me pidas que calle las voces de mi cerebro que me dice que la vejiga le chilla… Vale, pídemelo y agacharé la cabeza, pero no me culpes de despilfarrar dinero (¿público?), de que mi necesidad fisiológica vale dinero y que si algún día me despierto con fiebre y no puedo avisar de que no iré a la facultad, ese dinero se perderá (habrá que pagarle a la persona y ese apoyo no se habrá realizado). Ufffffff… es muy duro escuchar esto. De verdad que sí. (Escalofríos al releerlo). Acabo de caer, la prueba de la que hablaba antes no la has hecho; porque si la hubieras hecho, no me estarías diciendo esto. Aunque sea verdad (yo lo sé y tú lo sabes), te comerías las palabras y me evitarías sufrimiento. No me restriegues que cuesto dinero. ¿Soy un gasto quizás?
Eso lo escuché la semana pasada de boca del departamento de apoyo a los estudiantes de la Universidad de Valencia. Un departamento que recibe dinero de la UV (pública) y que se encarga de prestar apoyo a todo quién lo necesite, CUALQUIER ayuda dentro de la UV sin importar QUÉ discapacidad. Está claro que ellos reciben X dinero y lo distribuyen como quieren/pueden, pero pídele a otro que saque el dinero de debajo de las piedras, pero no le pidas a mi vejiga que se calle.
Uno de los motivos que terminó de decidirme a matricularme en la facultad fue este servicio y el ofrecimiento del “apoyo al lavabo” (así lo llaman). No puedo ser tan cruel como para pedir a mis padres que salgan del trabajo corriendo porque la niña se mea, ni pedir a mis compañeras de facultad que me acompañen (no tienen porqué tener la fuerza y/o destreza para hacerlo), tampoco tengo porqué pagarle a una persona para que venga a hacer este apoyo: ¿no es un derecho?, ¿no hablamos siempre de IGUALDAD?.
Justo el pasado viernes, en el baño de la facultad, escucho: Joé, tía, qué a gusto me he quedado. Llevaba una hora meándome; pero de eso que no puedes más; no podía ni pensar. Tal cual. Me entró una risa que, de haber podido, era para haber salido y decirles: Eso me pasa a mí todos los días.
Hablando con mi amiga le digo medio en broma: Tengo la vejiga sincronizada. Oigo mil veces: aguantarse es malíiiiiiiisimo. Si bueno no tiene que ser, ya te lo digo yo. Los efectos a largo plazo pueden ser terribles: múltiples infecciones, cólicos… (
Aquí se explica bien)
Mi límite al soportar esta situación tan repetidas veces ha hecho que la sensación de “me estoy meando” desaparezca en mí, y los escalofríos del artículo también, que directamente pase al nivel 2, el dolor tremendo de vejiga, que parece que de un momento a otro explota y que si pinchas sale un chorrito interminable a presión, el barrigón duro que se crea…
He llorado mucho, muchísimo. Pero a los responsables les conviene: Contra más lloras, menos meas.
Por unos momentos, dudo de estar exagerando, de si no será para tanto; al lado de un desahuciado que no tiene una segundo hogar, un refugiado que ha perdido a media familia por el camino o un enfermo terminal que tenía media vida por delante, el hecho de pasar malestar durante unas horas, por tu imposibilidad de poder ir al baño y soportar una presión en la vejiga que provoca hasta dolor, parece una tontería. Pero me revienta tanto que se vulnere un derecho fundamental tan sencillo de cubrir y que por desinterés (e interés en otras cosas) se haga mal... Que esto sirva de grito para cada uno de vosotros, esté en mi situación o no, que se revuelva por sus derechos vulnerados, por cualquier injusticia...
 En
valenciano decimos “Qui no plora no mama”, Quien no llora no mama. Vamos a llorar fuerte fuerte hasta que se cansen de oírnos.
Simplemente es cuestión de priorizar… de empatía… de derechos humanos… de dignidad.


[Mientras escribo suena esto…]

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