Revista En Femenino

Cuidados para la piel del bebé

Por Farmaprecio

La piel del niño y del adulto se diferencia en cuanto a las propiedades de protección, de metabolismo y de intercambios cutáneos. Esta circunstancia hace que sea imprescindible cuidar la piel del bebé con productos específicos que se adecuen correctamente a sus justas necesidades.

Relativamente la superficie de piel de un niño es superior a la de un adulto y esta circunstancia ocasiona tres grandes consecuencias fisiológicas:

• Pérdida acelerada de agua del organismo hacia el exterior lo que significa mayor deshidratación.

• Elevado riesgo de potencial tóxico de las substancias que se aplican abundantemente sobre su piel.

• Peligro de maceración y de infección, debido al gran número de pliegues con zonas difíciles de limpiar y secar escrupulosamente.

Piel muy fina y delicada

Por otra parte la capa córnea en los bebes y niños es más fina, en consecuencia la barrera es menos eficaz y más permeable. Por tanto los productos que se aplican sobre la piel tendrán mayor facilidad de penetración, también aumentará la pérdida de agua y habrá mayor riesgo de toxicidad local y sistémica debida a los productos tópicos.

Debido a la inmadurez cutánea, en especial del recién nacido, la piel no tiene aún todas las propiedades funcionales de una persona adulta. La inmadurez se traduce en:

• Déficit funcional de melanocitos que hace que la piel sea más sensible a las radiaciones de rayos ultravioleta o los infrarrojos, responsables de las reacciones de hipertermia.

• La red vascular es muy rica pero desorganizada por este motivo el recién nacido presenta a menudo pequeñas rojeces transitorias. En cerca de un 5% de bebés se observan pequeños tumores vasculares rojizos(angiomas) que desaparecen de manera espontánea los dos primeros años de vida.

• El pelo va evolucionando con la edad ya que al nacer presentan una pelusilla llamada lanugo, que se sustituye por cabellos en fase anágena.

• La película hidrolipídica es deficiente y la secreción sudoral que contribuye a la detoxificación del organismo y a la regulación térmica no funciona al cien por cien porque el centro regulador es aún inmaduro. Es normal que los bebés padezcan en las primeras semanas de vida un exceso de sebo que aglutina residuos celulares y el “vernix caseosa” (envoltura grasa que tienen los recién nacidos), da lugar a la costra láctea. Además, después de los tres meses aparece justo un proceso a la inversa por lo que la piel se vuelve seca y se hace más sensible a las variaciones climáticas y propensa a las grietas.


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