En la nueva adaptación cinematográfica de “Cumbres borrascosas” (2026), la tragedia golpea cuando un joven callejero y acogido en casa ajena por pura caridad, Heathcliff, se enamora de Catherine Earnshaw, una mujer de una familia adinerada de la Inglaterra del siglo XVIII.
El 24 de noviembre de 1847, la joven Emily Brontë publicó su primera novela, “Cumbres borrascosas”. El libro cautivó al público alrededor del mundo por su retrato sobre el abuso doméstico, el maltrato psicológico y físico, la religión y la moralidad y el sistema de clases victoriano, además de una crítica racial bien afilada. Dicho libro terminaría siendo, también, la última novela de su autora, ya que el 19 de diciembre de 1848, poco más de un año después, la joven inglesa fallecía víctima de lo que se especula podría haber sido tuberculosis. “Cumbres borrascosas” terminó siendo un clásico de la literatura y uno de los libros que definieron más la ficción gótica y la tragedia asociada a ella. Este viernes llega nuestras pantallas la última adaptación de dicho relato, “Cumbres Borrascosas”, y dará mucho que hablar.El relato de Brontë había tenido ya numerosas adaptaciones al cine, siendo las más destacables “Abismos de pasión” (1954) de nuestro director patrio Luis Buñuel, la visión más onírica de la directora Andrea Arnold, y, por supuesto, la gran película que firmó el legendario director William Wyler. Estas adaptaciones pretendían ser bastante fieles a la obra original, siendo, quizás, la de Arnold la más espiritual respecto a la novela. En esta ocasión, la directora Emerald Fennell, quién también escribe el guion del film, ha querido tomar un rumbo más alejado del relato original. Fennell, quién ya tuvo bastante polémica con sus dos trabajos anteriores, “Una joven prometedora” (2020) y “Saltburn” (2023), elige coger el relato de Brontë para torcerlo en un relato sobre el deseo y las relaciones de poder en el amor y, especialmente, en el sexo. 
La versión Fennell reduce la compleja arquitectura narrativa de Brontë a un drama concentrado casi exclusivamente en la relación entre Catherine Earnshaw y Heathcliff. Desaparece la segunda generación que ofrece el libro y, con ella, la dimensión cíclica de la venganza que en la novela extendía el dolor más allá de los protagonistas. La historia deja de ser una tragedia familiar de largo alcance para convertirse en un estudio íntimo de una pasión autodestructiva. También se elimina la estructura enmarcada y el papel central de Nelly como narradora, lo que suprime la ambigüedad moral y la distancia crítica del texto original. Además, Heathcliff ya no se construye tanto como figura social marginada y un estratega vengativo, sino como un amante herido dominado por el deseo y el resentimiento. El conflicto de clase, fundamental en toda la novela, queda opacado en favor de la intensidad romántica, siendo presente casi solo en la primera parte. Fennell opta por una narrativa más lineal, menos áspera y más enfocada en la química entre los protagonistas. La crudeza moral del libro se suaviza en una lectura más sentimental y visceral.
Y además, la directora inglesa decide poner en foco el deseo y el sexo entre los dos amantes y otros personajes que son usados para el placer o la rabia de estos. Toda la promoción de la película ha girado en torno a este cambio, prometiendo un relato erótico entre dos grandes y bellos actores que ahora están muy de moda, generando un morbo que, aunque es totalmente innecesario para el relato de Brontë, sugería un giro algo interesante. Por desgracia, la película no ofrece ni desnudez ni un erotismo gráfico como se sugería desde el principio. Sí que hay mucho juego con los dedos y las viscosidades (quizás demasiado), y los besos con una introducción de la lengua algo excesiva, pero más allá de esto los juegos sexuales y las secuencias más pasionales son pasadas casi con refilón, no siendo muy consecuente con los cambios que Fennell ha querido vendernos. Sí que el cambio es coherente con su filmografía, como ya vimos en su anterior film, “Saltburn”, pero no llega ni al nivel de erotismo que tenía dicha película cuando la promesa (y la temática con la que gira alrededor gran parte del film) parecía ser mucho más fuerte.“Cumbres borrascosas” gira alrededor de dos grandes pilares de la interpretación moderna. Por una parte, tenemos a Margot Robbie, nominada tres veces a los Oscar, siendo dos interpretativos, la australiana es conocida por sus papeles en películas como “El lobo de Wall Street” (2013), ambas versiones de “Escuadrón suicida” (2016) y (2021), “Érase una vez en… Hollywood” (2019), “Babylon” (2022) o el exitazo que fue “Barbie” (2023). Robbie, además de tener un rostro bellísimo, ha demostrado que es una grandísima actriz numerosas veces. En “Cumbres borrascosas”, Margot vuelve a demostrar su potencial con una juguetona Catherine con ganas de comerse el mundo. 
Aunque el personaje original oscila entre la adolescencia y la joven adultez y en esta ocasión los protagonistas son más maduros, Robbie juega con la inocencia en la interpretación para otorgar a la joven Cathy un aire infantilizado, sin ser del todo cargante, además de transmitir la intensidad y la vulnerabilidad de su personaje. Sí que es cierto que su recorrido emocional sea algo constante y de un solo tono, pero es algo más venido en el guion que en la propia interpretación de la australiana, demostrando que se compromete con el papel y sabe sacarle jugo a pesar de la escritura impuesta en ella. Jacob Elordi es la otra gran estrella del conjunto. Elordi está en boca de todos siendo nominado este año a los Premios Oscar a Mejor Interpretación de Reparto por su monstruoso “Frankenstein” (2026). A Elordi lo conocimos por su papel en la serie “Euphoria” (2019-), su Elvis en “Priscilla” (2023) o en su interpretación en el anterior film de la directora, “Saltburn”. El casting de Elordi ha sido objeto de controversia significativa. Muchos lectores y críticos señalaron que Heathcliff en la novela es descrito como un personaje de rasgos oscuros y racialmente ambiguos, una parte importante de su identidad narrativa, y criticaron que Jacob, siendo blanco, no refleja esa característica esencial del personaje. A pesar de ello, Elordi está más cometido en “Cumbres Borrascosas”. Su personaje es un hombre que parece contener mucho las emociones y tiene un posado muy serio y sobrio durante gran parte de la película, solo explotando en el último tramo, dónde el australiano nos brinda una rabia contenida y una tristeza solemne, además de un deseo cruel. Ciertamente es verdad que teniendo un personaje tan polarizado hace que el actor australiano roce la pantomima, aunque no llegue sentirse caricaturesco del todo.Terminan el reparto de actores como Hong Chau como la mítica Nelly Dean, Shazad Latif como Edgar Linton, Alison Aoliver como Isabella Linton y Martin Clunes como Mr. Earnshaw, además de Charlotte Mellington como la versión niña de Catherine y el popular Owen Cooper como la versión niña de Heathcliff.
La dirección de Fennell sigue demostrando que tiene una voluntad provocadora. La puesta en escena está enfocada a hacernos sentir partícipes de la relación que mantienen nuestros dos protagonistas, construyendo unos encuadres que centran a los dos personajes y con una cámara que se aproxima a los rostros y a los gestos hasta rozar la incomodidad. La profundidad de campo también ayuda a centrarnos en Cathy y Heathcliff, difuminando muchas veces el entorno para hacerlos el foco del encuadre o jugando con los términos e incluso algún doble encuadre interesante. Se nota que Emerald tiene madera para, al menos, técnicamente ser una directora interesante. Sin embargo, Fennell tiende a subrayar las emociones mediante recursos visuales y musicales que, en ocasiones, resultan enfáticos en exceso. Hay algunos momentos que pecan de ser incluso videocliperos, y en la edición se pasa subrayando una y otra vez elementos que ya habían quedado claros, como si no tuviera confianza en los espectadores. El ritmo es algo irregular y se detiene en muchos momentos donde se pide que haya una ligereza y luego pasa por encima por momentos que necesitan más tiempo para respirar.La dirección de fotografía corre a cargo de Linus Sandgren. Sandgren es conocido por fotografíar películas de una riqueza visual más que notable como “La La Land” (2016), “First Man” (2018), “No Time to Die” (2021) o “Babylon” (2022), además de haber colaborado con Fennell en su anterior film, “Saltburn”. El aspecto visual de “Cumbres borrascosas” es de lo mejor de la cinta. Hay un cuidado estético delicioso en sus imágenes y se nota que Linus domina la iluminación, tanto en interiores como en exteriores, aprovechando los focos de luz para enfatizar los momentos dramáticos y puntos fuertes de la trama. La textura escogida tiene una riqueza muy palpable y consigue crear una pátina que nos lleva a la Inglaterra del siglo XVIII. Los movimientos de cámara están bien escogidos y no sobrecargan el dinamismo, siendo escogidos para los momentos más necesarios. En definitiva, otro gran trabajo para el director de fotografía sueco.El diseño de producción es bastante bonito y ajustado a la época. Los escenarios elegidos tienen una riqueza visual bastante única, especialmente la casa y los alrededores de Cumbres borrascosas, aprovechando unas grandes piedras que parecen encerrar a nuestros protagonistas en una cárcel de las emociones. La mansión de los Linton también es otro gran escenario que luce por su riqueza tanto visual como argumental. Destaca especialmente la habitación de Catherine, que llega casi a ser propia de una cinta de body-horror más que de la cinta dramática y erótica que estamos analizando. Los equipos de artes han hecho un gran trabajo construyendo tanto las partes habitadas por los personajes como los objetos de los que suelen hacer uso. Muchos props son cuidados con gusto y una calidad que eleva el conjunto. El equipo de vestuario, aunque ajustado a los tiempos que la trama pretende contar, ha querido proponer unos ropajes que a veces resultan muy excesivos dada las clases sociales de algunos de sus personajes o con oficios y estatutos sociales totalmente alejados de lo que acaban vistiendo. Aun así, cuando la opulencia se apodera del conjunto consiguen brillar por sus diseños y creaciones. Maquillaje y peluquería, finalmente, también es otro equipo que ofrece un buen trabajo, destacando especialmente las cicatrices que luce Heathcliff o algunos momentos más grotescos, aunque hay que destacar que el aspecto final de Cathy puede llegar a ser algo excesivo, como gran parte del resto de departamentos.
Finalmente, la banda sonora corre a cargo del colaborador habitual de Fennell, Anthony B. Willis, también conocido por componer la música de la primera parte de “M3GAN” (2022), y la cantante y compositora inglesa Charli XCX, quién debuta en el apartado musical. Ambos crean melodías deliciosas de una belleza indiscutible. Las composiciones instrumentales con instrumentos de cuerda consiguen emocionar y hacer vibrar el cuerpo, reforzando los momentos dramáticos, pero dónde más brillan las canciones son en las que aparecen las voces de la propia Charli XCX, John Cale y Sky Ferreira, ofreciendo tanto un apartado letrista como musical que hace erizar el bello y retumbar en nuestro interior, creando algunas de las melodías más bellas de lo que llevamos del año. Por desgracia, dichas composiciones, exceptuando alguna ocasión, son introducidas de una forma algo artificial, con una edición videoclipera o como si se estuviera dando más importancia a la canción en sí en vez de a las imágenes que deberían acompañar, pero es algo que vienen dado por dirección y no desmerece el trabajo de los compositores. La colaboración de ambos músicos eleva el conjunto y consiguen entregar la que es, sin duda, una de las mejores bandas sonoras del año que tendremos que tener muy en cuenta en la temporada de premios del próximo año.En resumen, “Cumbres borrascosas” es una pseudo-adaptación del clásico de Brontë que falla en su intento de tergiversión sexual, buscando hablar de la venganza y el deseo de una forma demasiado explícita a nivel textual, pero demasiado poco explícita en sus imágenes. A pesar de ello, y aunque el ritmo sea algunas veces de lo más irregular, se disfruta de la historia de pasión entre dos de los actores del momento gracias a sus interpretaciones, el apartado visual y, sobre todo, la riquísima banda sonora.
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- ##check## Lo bueno
- La banda sonora de Anthony B. Willis y Charli XCX se corona como una de las mejores del año.
La fotografía de Sandgren es todo un deleite para nuestos ojos.
Ver una tórrida relación entre Margot Robbie y Jacob Elordi es algo que al final se disfruta. - ##times## Lo malo
- La trama coge el relato de Brontë y lo retuerce de una forma perversa que no le va nada bien.
La edición es reiterativa y confía demasiado poco en el espectador.
El ritmo es algo irregular y puede que se haga larga para algunos espectadores.
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- Ambientación 7.0
- Bellos escenarios con una riqueza visual de agradecer.
- Desarrollo de Personajes 5.0
- Al dejar fuera del tintero muchas cuestiones del libro se sienten algo unidimensionales.
- Argumento / Guión 5.0
- Bastante mediocre en su sentido argumental, aunque se deja ver si no se tiene en cuenta la obra original.
- Banda Sonora 9.0
- Una de las mejores bandas sonoras que escucharemos este año.
- Entretenimiento 6.0
- Tienen sus problemas de ritmo, pero es morbosa y un viaje que interesa seguir.
- Montaje / Innovación técnica 6.5
- La fotografía es excelente, pero la dirección y la edición muchas veces hace mancillar el aspecto técnico.
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- Puntuación Total 6 / 10






