Revista Espiritualidad

Cura depurativa 5, siempre un proyecto

Por Conchalucasgomez
Cura depurativa 5, siempre un proyectoNunca he tenido la experiencia de pasar un fin de semana entero "tirada en el sofá", como presumía una conocida de la familia, médica, que hacía para descansar de sus aterradoras semanas de trabajo. Quízá porque mi trabajo no es de los llamados "vocacionales", y eso me obliga a utilizar mi ocio para proyectarme como persona, o morir en vida. Quizá también por eso siempre ando con algo en la cabeza,  por necesidad, y por disciplina, ya que me di cuenta que me resultaba tan necesario como salir a correr, por poco que fuera, alguna vez en semana, para no sentirme "de cartón", en todos los sentidos. Sí recuerdo, sin embargo, una corta época en la que me quedé en blanco, por diversas razones, y mi existencia se convirtió en un tunel gris por el que circulaba para ir y volver del trabajo, hacer la compra, la limpieza, ayudar con los deberes, en fin...., y fue entonces cuando apliqué algo de disciplina a aquello que siempre había ido haciendo por intuición. Y éste fué mi plan de trabajo:
Lo primero que hice fue calcular el tiempo libre que tenía. Está claro que según las épocas, nunca tendremos el mismo. No es lo mismo con niños que sin niños, con niños pequeños o con niños mas grandes, en epoca de trabajo, de vacaciones, fin de semana.....¿vale?Esto parecerá una tontería, pero no sabeis la cantidad de tiempo que se pierde en actividades "menores": ver la tele sin seleccionar el programa es una de ellas, pero sacar brillo al pomo de la puerta de entrada es otra igual. Es decir, decidimos si al cabo del día nos sobra algún rato y a qué hora. A lo mejor juntando el rato de la tele "a ver qué cae" y del brillo del pomo de la puerta, llegamos a la conclusión de que al cabo del día nos sobra 1 hora ¡1 hora entera!, para llenarla con alguna actividad que programemos.  Y aquí llegamos al segundo punto imprescindible en nuestro plan de ataque: PROGRAMARSE. ¿Cuantas veces se pierde el tiempo libre porque no acabamos de decidirnos qué hacer?, lo de siempre: Ayer, que pensaba en ir a patatin, y en llamar a patatan, al final me enredé haciendo nosequé (sacando brillo al pomo) y al final no hice nada. Yo me organizo haciendo listas. En la cocina, junto a la lista de la compra pegada a la nevera, hay otra lista, donde apunto cosas que se me van ocurriendo que quiero, y digo QUIERO en el sentido mas riguroso de la palabra: DESEO, ME HACE ILUSION, ME ENCANTARIA.... etc, y las voy apuntando. Evidentemente, si tengo media hora libre al día no apuntaré "hacer un safari", pero seguramente pueda encontrar un montón de cosas mas que lleven alrededor de esa media hora y que me van a ayudar a sobrellevar un poco el día. Si claro....., pero.... ¿qué? Desde trasplantar unos geranios, a coser un colgante de tela, hacer unas fotos, salir a correr, escribir...... El margen es infinito y las posibilidades solamente las limitaremos nosotros. Un truco, que nos ayudará decidir lo que realmente queremos hacer:  Aunque os parezca que todo el mundo sabe lo quiere, rascando un poco os dareis cuenta de que no es asi. A la pregunta ¿a ti qué es lo que mas te gustaría tener? La mayoría de la gente contesta "dinero", pero luego, en vez de ir corriendo a buscarlo, ve la tele, o saca brillo al pomo de la puerta. Con lo cual ¿qué me están diciendo?, que quieren ver la tele y sacar brillo al dichoso pomo, que ya esta como los chorros del oro. Esto ocurre porque una cosa es lo que crees que "necesitarias" para vivir, y otra "lo que te apetece", y aquí entro a defender algo que me ha llevado hasta donde estoy ahora. LO QUE TE APETECE es un término que se utiliza peyorativamente para determinar acciones que no nos abocan a nada bueno, y yo defiendo que el primer paso que hay que dar una vez tengamos la lista de cosas que vamos a hacer en blanco, recien pegada en la nevera, la pregunta primera que tenemos que hacernos es.....¿qué nos apetece?, y no vale decir "pasarme tirado el fin de semana en el sofá", porque eso será, seguramente, lo que necesitemos para descansar, pero no lo que apetezca realmente. Para llegar a resolver la ecuación, siempre recuerdo la situación archiconocida de nuestra niñez, nuestra tía soltera, de visita en casa, se dirige a nosotros, que somos pequeños, y nos pregunta: ¿ y tu, qué quieres ser de mayor?, y tú te imaginas, con bigote, con traje y ejerciendo una profesión de las que están mas cotizadas, porque tu eres pequeño pero no eres tonto, y ya sabes que la catalogación social es algo que existe, aunque no sepas como se llama, y le dices a tu tia....., psssss, policia, o maestro, o bombero, o enfermera, o, qué se yo, pero no le dices la verdad, que es que te gustaría ser basurero, porque te encantaría ir montado por fuera del camión de la basura, saltando desde arriba de portal en portal, porque una vez se lo dijiste al portero viniendo con tu madre de hacer la compra, y se rieron de "semejante ocurrencia", como si no estuviera clarísimo que aquello parecía ser de lo mas divertido que había en el mundoSi tu tía te hubiera preguntado ¿realmente, qué te gusta hacer?,  le hubiérsmos contestado: mirar gominolas, hacer maquinas con los palos de los polos, o escribir frases con el bolígrafo en un cuaderno, y alguien con algo de inteligencia, hubiera visto en nosotros a un futuro diseñador, o un ingeniero, o un escritor, y quizá ahora seríamos otros.Pero como somos lo que somos, seguramente trambién gracias a nuestra tía la soltera, que no supo preguntarnos, ahora la pregunta nos la tenemos que hacer nosotros: ¿PERO REALMENTE, QUE ME GUSTA HACER?, hay que tomarse tiempo para meditarlo, para acordarse de lo que mas haciamos cuando heramos pequeños, de lo que hacemos a veces y se nos pasa el tiempo sin sentir, porque serán esas las cosas que vayan apareciendo en la lista de la nevera. Que requieran de nosotros media hora diaria o un mes de vacaciones, ya será otro cantar. Y sobro todo, hay que tener cuidado con lo que se desea, porque se acaba consiguiendo. suerte.  

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