Revista Talentos

De como atas cultura, arte y marketing

Por Aracelimasarte @AraceliMasArte
En realidad no es mi pregunta, es una pregunta, que llega barruntando colgada de hojas que mueve el viento. Que muestra caras sorprendidas y gestos de curiosidad arrasadora que precisan ser matados en  un momento o en un segundo cualquiera.
La respuesta llega enrededada de casualidades y de un montón de responsabilidades que andaban sueltas. Pérdida en miles de libretas, de hojas garabateadas y de percepciones no revisadas que aparecen en momentos donde la quietud impera para pasar temporadas enteras oculta en la nevera de ideas congeladas, que esperan un espacio indeterminado, un momento donde se cuele el calor de una conversación eterna. No busqué trabajo de dirección, tampoco busqué de producción pero arrastras casualidades que luego, se muestran, como caminos, que de forma irremediable daban a la plaza donde te los encuentras. De los procesos de montajes profesionales sacas la motivación que inventa un "debe ser posible hacerlo de otra manera" perfeccionas tu trabajo como actriz y desembocas en la plaza de la dirección escénica. Del tormento de los casting sacas la misma certeza "debe ser posible hacerlo de otra manera" y te dan la oportunidad, doblando la esquina a la izquierda de ponerte a prueba realizándolo de otra manera. De aquellos, caminos, llega lo nuevo y te encuentras produciendo y viendo, como empresas gastan en eventos organizados de "aquella" manera. Y escuchas, susurros, que ocultan insatisfacciones abriendo puertas en mi cabeza. Ellos no sabían que yo conocía su lenguaje, sino ¿de que iban a hablar de sus cosas conmigo delante?. De tanto verlos, desarrollé empatías varias. Me sentaba a solas observándoles mientras digerían esos horrendos collage de manifestaciones artísticas que consumían a pesar de mis consejos. Escuché miles de veces a los artistas soltando carcajadas, a mandíbula batiente, de lo fáciles que son por los miedos que poseen, yo también, participo de esas conversaciones. Empecé a hablar y me dí cuenta de que el miedo, en las empresas, les llega por el desconocimiento, porque no tienen ninguna información que asociar y se conforman con dar paso, tras paso, pero en la misma baldosa. Entonces, surge un grato encuentro y has de sacar de la maleta vieja, los recuerdos de la carrera que dejaste olvidada e inacabada, hablas de psicología - social, recuerdas conceptos, de cuando papá te "aconsejó" que estudiaras jefe de técnicos de ventas, recuerdas los bailes de números en contabilidades muertas y decides que es el momento de usar lo que sabes para ayudar a los que aún, ni saben,  que te necesitan y encima, la empatía te posee y sientes que empresas, son personas y las personas son importantes, sean como sean.
Corres de vuelta, ¿Dónde vas si tu al final y al principio eres actriz y gozas moviendo mentes, corazones y tripas desde el escenario, aunque no quieran? y alguien llega y pregunta ¿Pero el Arte, el arte no debería ser responsable? y contestas, que si, pero que nadie quiere escucharte. No lo intentaste.
Paseas avenidas, calles, senderos de huida y un día desembocas en la plaza del Marketing. Allí te encuentras con otros que venían dándole vueltas a los mismos planteamientos, juntas esfuerzos y de forma sutil, comienzas a dar cucharadas de aplicaciones, sin que se aprecien, casi en secreto. Es simpático, el proceso, ellos creen que les vendes algo, un producto cualquiera y no son capaces de apreciar el valor, de lo que no ven, hasta que reciben el éxito. Entonces quieren saber, pero siente el miedo a la respuesta, porque saben, que en medio, hay una semilla de cambio que les aterra, pero ya son adictos al éxito. Tu única advertencia es "el que innova no tiene competencia porque es el que se diferencia".
Miras de reojo al pasado y observas, que ahora, tú también eres empresa, la necesidad manda y hablas con mucha más propiedad y seriedad en tus argumentos, los productos son para personas y han sido creados y construidos por personas, sino ves esto, estás abocado a ser uno más de montón que vende lo mismo que tú.
Mi posición está en medio, tengo que hablar a los artistas de la importancia que tienen las personas que construyen el producto y las estrategias para que busquen conmigo el canal de transmisión de un mensaje concreto, de forma correcta. Tengo que hablar con las empresas de la importancia que tienen como entidades en movimiento. Sacar de la chistera, que ocultan con celo, los valores de diferencia que ni siquiera son capaces de ver. En ambos casos, lucho contra el miedo y los prejuicios. Yo me posiciono en medio, porque soy artista pero también, soy empresa. 
Soy un nosotros muy peculiar. Y me dedico a crear experiencias, me dedico a compartir experiencias porque es la única forma de alguien nos vea en la diferencia que hoy nos separa y mañana nos une.

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