Revista Solidaridad

De la política (o del modo de resolver problemas)

Por Pcelimendiz

Sé que la política es un arte complejo. Los asuntos a resolver son fruto de una interacción de variables tan interdependientes y las decisiones a tomar tienen repercusiones en tantas esferas que hace que deban tomarse con el máximo rigor.

De la política (o del modo de resolver problemas)Pero también sé que en raras ocasiones es así. La mayoría de decisiones en la política se toman por cuestiones emocionales, que muchas veces tienen bastante poco de racional. Los argumentos se simplifican y las medidas a tomar se convierten en meras caricaturas de lo que deberían ser las soluciones a los problemas.
Caricaturas que sin embargo se implementan en la práctica y que los técnicos encargados de desarrollarlas tienen que ingeniárselas para dotarlas de un mínimo sentido de manera que, si no solucionan los problemas, al menos no los empeoren. Tarea que en muchas ocasiones es imposible, dado el nivel de disparate en el diseño de las mismas.
Como sabéis, no soy un experto en política. Pero he presenciado y he sido testigo de numerosas puestas en marcha de medidas, sobre todo en materia de política social, que responden a escasos criterios técnicos o, por llamarlo de algún modo, científicos (en el sentido de que se haya fundamentado y probado que aplicando esas medidas se va a conseguir determinados resultados).En este sentido, otras áreas de la política social nos llevan años luz al sistema de servicios sociales, donde lo que funciona o no para resolver las complejas realidades que debemos abordar en exclusiva o en colaboración con otros (en el supuesto que sepamos primero cuáles son esas realidades, que esa es otra...) entra en el terreno del azar más que en otra cosa.
Y no es que carezcamos en el sistema de la capacidad para generar la tecnología necesaria que nos permita diseñar esas medidas. A pesar de lo deficiente de nuestros sistemas de información, hay suficientes estudios, experiencias y profesionales en los que fundamentarlas.
El problema más bien es una política basada en las ocurrencias y apetencias del político de turno. Ocurrencias que responden a cualquier tipo de presiones y motivaciones (desde las más mezquinas a las más bienintencionadas) en lugar de estar basadas en el mejor modo de resolver los problemas.
El mantenimiento de esta situación durante las últimas décadas ha dado lugar a unas estructuras organizativas y a una planificación del Sistema de Servicios Sociales que, actualmente, le hacen tan operativamente ineficiente como prescindible.

Lo confuso e inadecuado del objeto atribuido a los Servicios Sociales les ha convertido en una maquinaria administrativa dedicada a gestionar prestaciones y servicios que apenas solucionan los problemas que pretenden, jalonadas por algunas iniciativas que, aunque pudieran hacerlo, dificilmente se consolidan.Superar y salir de esta situación a base de ocurrencias es algo que no nos podemos permitir por más tiempo, a no ser que sigamos, como hasta ahora, dando la espalda a los grandes problemas que padecen numerosos ciudadanos, especialmente los más débiles.


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La política es el arte de buscar problemas, 

encontrarlos, hacer un diagnóstico falso 

y aplicar después los remedios equivocados. 

Groucho Marx


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