Revista Arte

De la serie Liberación de la Libertad

Por Peterpank @castguer
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Puesto porJCP on Mar 18, 2013 in Autores

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El  catedrático de Ciencia Política D. Dalmacio Negro, (en su admirable by CouponDropDown"> by CouponDropDown"> by CouponDropDown">libro “Historia de las formas del Estado. Una introducción”), nos dice: “la historia del Estado desde el siglo XX es ininteligible sin el marxismo”(1). La Cuarta Parte (y última) de esa obra maestra de síntesis y comprensión toma el realista y revelador título de: “La Época del Estado Totalitario”(1), época de la que todavía no hemos salido. Esa Cuarta Parte se inicia con esta frase: “el siglo XX fue el siglo del totalitarismo”; en esa época se incardina nuestro anti-político y anti-democrático  “Estado Social y Democrático de Derecho(1), fórmula demagógica, mentirosa y grandilocuente de camuflar tan legal como ilegítimamente el denominado “Estado de Bienestar [que, aclara D. Dalmacio] es cualitativamente una especie del Totalitario, bajo el engañoso pluralismo de los partidos y sindicatos burocratizados […]; en el seno del Estado de Bienestar cristalizan las élites del Estado de Partidos […]; en el Estado Totalitario, la imposibilidad de controlar el poder es absoluta por definición(1).

Y, siguiendo el camino que venimos recorriendo, ¿dónde se localiza el origen de esa “forma «impolítica» del Estado”(1) (que promulga sin reparo nuestra anti-democrática Constitución-78)?: en Alemania, en la República de Weimar (1919-33), fundada, ¿cómo no?, con la decisiva intervención del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). Respecto a la Constitución de Weimar nos remitimos a la definición del “Estado Total”(1) escrita por Karl Schmitt que recogimos en el artículo anterior.

Podemos, por tanto, concluir que el siglo XX europeo, el más inhumano, homicida y políticamente falso de la Historia, es el siglo de Partidos para-estatales y del Estado de Partidos.: ya sea bajo la forma totalitaria (monopólica) de partido único o la fórmula totalitaria (oligopólica) de varios partidos actuando concertadamente bajo el consenso monopólico socialdemócrata, cristalizado en el mitificado Estado de Bienestar impuesto tras la II Guerra Mundial por Estados Unidos (como burdo expediente para afrontar la Guerra Fría), mientras se frotaban sus ambiciosas y sucias manos social-burocráticas los “democristianos y socialdemócratas […que son] sólo palabras expresivas de sindicaciones de poder cuya única visión del mundo es vivir en el Estado de Partidos , en donde se instalaron tras las dictaduras totalitarias”(2).

Y todo lo anterior a pesar de que, ya en 1911, el entonces político socialdemócrata y sociólogo alemán (alumno y amigo de Max Weber),  Robert Michels (con su “ley de hierro de la oligarquía(4)) ya había demostrado, en su excepcional libro “Los Partidos Políticos”, mediante decenas de citas autorizadas y palmarios relatos e interpretaciones de hechos y comportamientos que, en sí mismo, el funcionamiento de cualquier gran Partido Político no es ni puede ser jamás democrático. Y no sólo eso, sino también que nunca representa, de facto, los intereses que dice representar de palabra. Ese libro, que enseguida denota la transparente sobriedad y la franca inteligencia de su autor, merece que se le dediquen varios artículos, y así lo haremos. Pero, aquí, sólo recogemos unas cuantas citas suficientemente reveladoras.

Reproducimos, antes de citar a Michels, estas palabras escritas por Hannah Arendt en un pequeño ensayo que dedicó a Rosa Luxemburgo: “lo que corría peligro era el estatus del SPD [Partido Socialdemócrata Alemán] como un Estado dentro del Estado: de hecho, el Partido se había convertido en «una burocracia enorme y bien organizada que estaba fuera de la sociedad y tenía interés en que las cosas siguieran como estaban».[…] A finales del siglo [XIX], el «SPD era la envidia y admiración de los socialistas de todo el mundo». August Bebel, su gran anciano […], siempre había proclamado: «soy y siempre seré enemigo mortal de la sociedad existente»”(3).

Y ahora, que hable Michels (en libro publicado, repetimos, en 1911(4)):

- “Tiene un gran valor científico demostrar que todo sistema de liderazgo es incompatible con los postulados más esenciales de la democracia”.(4)

- “En un principio, los líderes surgen espontáneamente, sus funciones son accesorias y gratuitas. Muy pronto, sin embargo, se convierten en líderes profesionales  y, en esta segunda etapa del desarrollo, son estables  e inamovibles.(4)  [Aclaremos aquí, que, en la España actual, con los Partidos instalados y viviendo del Estado, todos sus compenentes son «profesionales del Poder» y lacayos del Partido].

- “Tan pronto como los nuevos líderes han logrado su objetivo, tan pronto como triunfan (en el nombre de los derechos lesionados de las masas anónimas), al derrocar la odiosa tiranía de sus predecesores y alcanzar el poder a su turno, vemos que sufren una trasformación que los hace semejantes a los tiranos destronados […] Los revolucionarios de hoy se transforman en los reaccionarios de mañana.”(4)

-   “Bakunin, el fundador del socialismo anarquista, afirmaba que la posesión de poder transformó en tiranos aun a los más devotos amigos de la libertad”.(4)

-   “Los socialistas [son] los más fanáticos de todos los partidarios de la idea de la organización.”(4)

- “[Ley de hierro de la oligarquía]: la organización es la que da origen al dominio de los elegidos sobre los electores, de los mandatarios sobre los mandantes, de los delegados sobre los delegantes. Quien dice «organización» dice «oligarquía». […] Lo que «es» aplasta a lo que «debe ser».(4)

- “La noción de la representación de intereses populares, noción a la que se aferra con tanta tenacidad y confianza la gran mayoría de los demócratas, y en especial las masas de la clase trabajadora de los países de habla alemana, es una ilusión nacida de una iluminación falsa: es un espejismo”.(4)

Aclaramos, parafraseando a Trevijano(2), que en la noche del «Estado de Partidos social-demócrata de Bienestar», todos los Partidos son pardos (todos social-burócratas), es decir, independientemente de su denominación, todos parecen disfrutar padeciendo una misma enfermedad : estadolatría social-burocrática. Y, ¿quién es el mayor beneficiario de esa enfermedad anti-política en un régimen partidocrático tan despilfarrador de dinero como aniquilador de ideas realizables y de verdadera Libertad Política?: la Negra Dama que, manteniéndolo y financiándolo, siempre gana; o sea, la Banca. Entre los pardos gatos, el menos visible siempre viste de negro: Estado-Dinero.

D. Dalmacio: “la política del Estado Socialdemócrata, basada en el dinero, aboca a una visión cuantitativa masificadora, puramente financiera”(1).

 Paco Corraliza 

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(1) NEGRO, Dalmacio. “Historia de las formas del Estado. Una introducción”. El Buey Mudo. 2010.

(2) GARCÍA-TREVIJANO, Antonio. “Teoría pura de la República”. El Buey Mudo. 2010.

(3) ARENDT, Hannah. “Hombres en tiempos de oscuridad”. Ed. Gedisa, S.A. 2001. [Ed. original: 1965].

(4)MICHELS, Robert. “Los Partidos Políticos (I y II)”. Amorrortu Editores, S.A. 2008 [Ed. original 1911].



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