Revista Coaching

Del poliamor y otros demonios

Por Soniavaliente @soniavaliente_

Segui @soniavaliente_

La cantante Palito ha descubierto la manera de hacer un trío sin complicaciones. Ni remordimientos. No es ciencia ficción se trata simplemente de un juego de palabras. Ocurre en el tema “Tres copas de sombrero”. El papel es tan sufrido que aguanta hasta una relación juguetona entre un amante y la doble de la cantautora y Palito. Pero la realidad es más fea, más aburrida, más de verdad. Ésa en la que después de una semana toledana, la vida se empeña en encasquetarle una comunión. De gemelos.

Y ahí está ella, un domingo, atrapada en una conversación sobre apiretales y pañales cuando alguien -algo cocido, para qué negarlo- empieza a hablar del poliamor. Gracias, Señor.

Del poliamor y otros demonios

Había oído hablar de la monogamia secuencial. Es decir, ir encadenando parejas de un modo más o menos ordenado. Lo que los hombres conocen como dejar a una por otra. Con cuernos de por medio y dolor, la mayoría de las veces. Pero el poliamor va más allá. Requiere de unas cotas de madurez emocional, educación y sinceridad sin precedentes. No es exactamente una relación abierta. Porque todos los miembros de la relación saben lo que está ocurriendo y lo aceptan. Va más allá del sexo. Va de amor.

Los argumentos de su interlocutor tenían sentido y peso. “¿Nunca has estado enamorada de dos personas a la vez?” De repente, a su chico le comenzó a interesar en grado sumo la conversación. No supo qué contestar aunque sabía la respuesta. Le cuesta imaginar que alguien desee experimentar esa sensación voluntariamente y la abrace como algo apacible, normal. Por muy abierta que se sea. De mente, dice.

El enterado de turno zanjó la conversación con un “pues yo creo que lo mejor es ponerse los cuernos como se ha hecho toda la vida y no decir ni mu”. Y, oigan, sin que sirva de precedente está de acuerdo. La sinceridad, también en esto amigos, está sobrevalorada.


Volver a la Portada de Logo Paperblog