Revista Psicología

Detección de Mentiras.

Por Centro Psiconet

La mentira ha sido estudiada como un fenómeno social de gran importancia. El acto de mentir es algo exclusivo de los seres humanos y debe ser entendido como un acto social. La psicología tradicional ha establecido las investigaciones en torno a los llamados indicadores conductales, es decir, cuando una persona miente aparecen ciertas señales conductuales (alteraciones de la conducta) que pueden ser delatoras.

La mentira y los indicadores conductales

Estas investigaciones establecen procesos implicados en el acto de mentir y una serie de indicadores conductuales derivados de dichos procesos. Según esta perspectiva, para detectar una persona tan solo sería necesario analizar la conducta del emisor de la comunicación, así como su comportamiento.

Según Zuckerman, DePaulo y Rosenthal (1981) algunos de estos posibles indicadores son:

  • Voz más aguda.
  • Dilatación pupilar.
  • Alteraciones y errores del habla.
  • Adaptadores (conductas como rascarse o juguetear con algún objeto).
  • Discurso más breve.
  • Inhibición conductual.
  • Articulación artificial o poco espontánea.

Años más tarde, Buller y Burgoon (1994) también establecieron posibles indicadores conductales:

  • Mensajes ambiguos.
  • Distanciamiento verbal y no-verbal del interlocutor.
  • Signos de dificultad comunicativa.
  • Conductas como asentimientos, sonrisas, evitar la mirada o negatividad verbal.

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La mentira y el meta-análisis

Durante la década de los 70, se produjo un desarrollo de las técnicas de meta-análisis que permitió un gran avance  en las ciencias del comportamiento. El meta-análisis es un conjunto de procedimientos estadísticos que permiten traducir resultados de diferentes estudios a una métrica común; los resultados del estudio se pueden ponderar y para generalizar a una población más amplia y, además, utiliza variables moderadoras para explicar la variación entre estudios.

Teniendo en cuenta las premisas del meta-análisis en relación a la capacidad de los humanos de detectar mentiras, las conclusiones son:

  • DePaulo (2003) tras discriminar entre verdades y mentiras de 158 posibles indicadores, halló que solo unos pocos eran capaces de diferenciarlas. Lo que desmiente el mito  de que la mentira puede ser detectada por la conducta observable.
  • Bond y DePaulo (2008) tras estudiar a personas cuyo trabajo es detectar mentiras (policías o jueces), descubrieron que su capacidad para ello no es mejor que la de los demás. Esto podría poner en entredicho la existencia de los buenos detectores de mentiras puesto que la variabilidad de las personas en capacidad de detección de mentiras es insignificante.
  • Hartwig y Bond (2011) aseguran que la clave no es entrenar a personas para detectar mentiras en base a indicadores conductales sino “emplear estrategias para incrementar las diferencias conductales entre mentiras y verdades”.
  • Hauch, Sporer, Michael y Meissner (2014) concluyen en un estudio que un entrenamiento eficaz en detección de mentiras debe centrarse en claves verbales. Destacan que podría ser convenient realizar entrenamientos de detección de mentiras, sino también detección de verdades. No obstante, subrayan que este énfasis puede incrementar simplemente la capacidad de las personas a realizar juicios de mentira, no a diferencias mentiras y verdades.

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Behavior Analysis Interview y la detección de mentiras

En las últimas décadas, la empresa norteamericana John E. Reid and Associates ha promovido la Behavior Analysis Interview (BAI). Esta entrevista tiene como objetivo discriminar entre sospechosos culpables (mienten) y sospechosos inocentes (dicen la verdad). Las preguntas de esta entrevista anticipan reacciones distintas entre culpables e inocentes. Por un lado, el culpable tiene a ofrecer respuestas evasivas o vagas puesto que se sentirá más incómodo y no colaborará con la policía para ocultar su conocimiento del delito. En cambio, en las personas inocentes se produce el llamado Efecto Sherlok Holmes, el inocente estará dispuesto a colaborar y a ayudar a la policía puesto que sabe que no ha cometido el delito.

No obstante, estudios realizados en los últimos años demuestran que el rol de entrevistador activo  no tiene porqué ser eficaz, puesto que los indicios a los que atiende se basan en creencias populares y pueden ser manipulados por los sospechosos, que pueden hacerse pasar por inocentes.

Psicología cognitiva y mentira

Los estudios realizados por Blandón-Gitlin, Fenn, Masipp y Yoo (2014) relacionan mentira y cognición, es decir, el hecho de contar una mentira puede suponer un mayor esfuerzo mental que contar una verdad, puesto que para mentir hay que inhibir la respuesta automática, es decir, la verdad. Por otro lado, supone la la invención de una historia falsa, evitar comportamientos sospechosos, evitar evidencias que contradigan la verdad y memorizar la mentira inventada. Todo ello supone un consumo de recursos cognitivos y, en definitiva, un mayor esfuerzo mental.

Hay que destacar el modelo de Walczyk Activation-Decision-Construction Model, es decir, Activación, Decisión y Construcción. Estas tres son las fases que suceden cuando una persona miente y tienen lugar  en la memoria de trabajo aunque exigen el acceso a información almacenada en la memoria a largo plazo. En la fase de Activación la pregunta entra en la memoria de trabajo y la verdad se transfiere de la memoria a largo plazo a la memoria de trabajo. En la fase de Decisión la persona decide si la verdad es conveniente o no, y se pasa a la última fase. La fase de Construcción de la mentira, al mentir se establece un “vínculo inhibitorio” que evita la transmisión de la verdad. Esta se encuentra activa en la memoria a largo plazo y podrá ser usada para construir una mentira verosímil.

Las dos últimas frases pueden incrementar el tiempo de reacción en una persona que está mintiendo, es decir, la latencia de la respuesta será mayor. Por tanto, el estudio de la mentira en relación a la psicología cognitiva es el eje actual de las investigaciones en esta materia. Estas nuevas orientaciones suponen que el entrevistador ser más activo y tenga que maximizar las diferencias entre personas mentirosas y sinceras.


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