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Distorsiones cognitivas que destruyen parejas

Por Davidsaparicio @Psyciencia
Distorsiones cognitivas que destruyen parejasImagen: Unsplash

A nuestra consulta de psicología, llegan muchas parejas que hace tiempo que están viendo que su relación ya no es como antes. Muchas de ellas se quejan de la falta de tiempo, de que no se sienten entendidos por el otro, de la rutina, de que ya no hablan como antes, etc.

En terapia de pareja trabajamos, principalmente, la comunicación, la distribución de las actividades (tiempo en pareja e individual) y la resolución de conflictos.

Muchos de los problemas de pareja vienen dados por interpretaciones o pensamientos que no se basan en datos objetivos. La situación no es problemática, lo es nuestra interpretación sobre ella.

En este artículo me voy a centrar en los pensamientos que pueden estar provocando problemas de pareja. Los psicólogos los llamamos distorsiones cognitivas, son pensamientos que no se basan en datos objetivos, es decir, no tenemos pruebas de que sean verdad. Además, suelen ser interpretaciones, juicios de valor, aparecen de forma automática, son muy difíciles de controlar y generan un gran malestar. Este tipo de error de pensamiento lo tenemos todos y los aplicamos a las situaciones o a los demás en general. En muchas ocasiones, se ven acentuados con nuestra pareja, causando problemas que no deberían estar ahí.

Las distorsiones cognitivas más frecuentes en las relaciones de pareja

Abstracción selectiva

Se trata de prestar atención a un solo aspecto o detalle de la situación. La información se saca fuera de contexto resaltándose ciertos detalles mientras se ignora información importante. Los aspectos positivos se suelen ignorar, dando más importancia a los aspectos negativos. Por ejemplo, mi pareja no está muy cariñoso esta mañana y pienso “debe estar enfadado conmigo otra vez”.

Pensamiento dicotómico

Las experiencias son codificadas como todo o nada, buenas o malas, un completo éxito o un fracaso total. Por ejemplo, mi pareja me dice que he sido demasiado bueno/a con mi amigo al hacerle un favor y pienso “ todo lo hago mal”.

Inferencia arbitraria

Consiste en sacar conclusiones de una situación que no están apoyadas por los hechos, incluso cuando la evidencia es contraria a la conclusión. Por ejemplo, mi pareja llega media hora tarde a casa y pienso “seguro que ha estado con otro/a, tiene una aventura”.

Sobregeneralización

Uno o dos incidentes aislados sirven para representar todas las situaciones similares, relacionadas o no. Por ejemplo, mi pareja no quiere tener sexo conmigo y pienso “ya no quiere tener relaciones conmigo, no le atraigo, siempre va a rechazarme”.

Magnificación y Minimización

Tendencia a exagerar lo negativos de una situación, un suceso o un cualidad propia y a minimizar lo positivo. Por ejemplo, ante un gasto imprevisto un miembro de la pareja le reprocha al otro “estamos económicamente arruinados”.

Personalización

Se atribuyen sucesos exteriores a uno mismo cuando no existen suficientes pruebas para llegar a esa conclusión. Por ejemplo, mi pareja me dice que un amigo suyo habla mucho y pienso “le molesta cuando le cuento mis problemas”.

Visión de túnel

Algunas parejas ven sólo aquello que ellos desean ver o lo que se ajusta a su estado mental. Por ejemplo, si tengo la idea de que mi pareja tiene que satisfacer todas mis peticiones sexuales, me puede parecer egoísta por su parte que él/ella me pidan algo a mi.

Explicación sesgada

Este es un pensamiento casi suspicaz que las parejas desarrollan durante momentos de conflicto, en el que existe una suposición automática de que su compañero tiene una razón para actuar. Por ejemplo “ mi pareja está actuando de una forma muy cariñosa porque quiere que luego haga algo que odio hacer”.

Etiquetas globales

Consiste en poner etiquetas globales a nosotros mismos o a los demás sin tener en cuenta otros matices. Por ejemplo, a mi pareja se le rompe un vaso fregando y pienso “es que es muy torpe”.

Lectura de la mente

Este es el don mágico de ser capaz de conocer lo que los otros están pensando sin comunicación verbal. Por ejemplo, “se lo que está pensando, que no quiere ir el domingo a comer a casa de mis padres”.

Seguro que alguno de los ejemplos te han parecido muy exagerados y has pensado “yo no pienso así,”, “yo eso no lo hago”. Sin embargo, en otros te habrás sentido identificado. Lo complejo de estos pensamientos es, como comentaba al principio, que son automáticos, muy difíciles de identificar y controlar.

Recomendaciones

Por todo lo anterior, es muy importante que la pareja tenga una buena comunicación. Una técnica que podemos recomendarte es la de preguntar. Parece sencillo pero muchas veces no lo hacemos. Si tienes alguna duda es mejor que preguntes directamente a tu pareja y no presupongas, pues, como hemos visto, la conclusión que puedes sacar podría estar influida por pensamientos irracionales.

Otra técnica muy útil sería el parafraseo. Consiste en repetir el contenido de lo que te ha dicho tu pareja para que te lo aclare mejor o para que perciba que lo hemos entendido. Por ejemplo, después de una discusión, María le hace un resumen a Pedro de lo hablado: “lo que me estás diciendo es que durante el próximo mes vas a tener más trabajo y pasarás menos tiempo en casa, ¿correcto?”.

Por último, es importante que utilices el feedback. Simplemente utiliza expresiones como “comprendo”, “te escucho”, “vale”, “de acuerdo”, para mostrar tu interés y que la otra persona se de cuenta de que estás escuchando.

Espero haberte ayudado a entender cómo pueden influir tus pensamientos en la comunicación con tu pareja y que pongas en práctica las técnicas explicadas.

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